el viejo de
@nada2 quiere construirles a los jovenes chabolas en un descampado a pagar con jornadas laborales de 12 horas como en la época de franco.
si lo pillan , lo corren a golpes
Si bien hubo abusos, como en todas las epocas, no era la tonica general:
El
Fuero del Trabajo de 1938 no estableció una duración exacta ni un número específico de horas para la jornada laboral en su texto legal determinados sectores de producción durante la posguerra.
Puntos clave del Fuero del Trabajo sobre el tiempo laboral
A falta de una cifra concreta en horas, la norma fijó las siguientes directrices estructurales sobre el tiempo de trabajo y descanso:
- Garantía de descanso dominical: Se catalogó el descanso de los domingos como una "condición sagrada" en la prestación del trabajo.
- Respeto a fiestas religiosas: Se obligaba por ley a respetar y no trabajar en las festividades religiosas tradicionales sin que ello supusiera una pérdida en la retribución económica del trabajador.
- Vacaciones anuales retribuidas: Se introdujo formalmente el derecho a unas vacaciones anuales pagadas para permitir a los trabajadores un tiempo de reposo.
- Restricciones de género: Prohibió expresamente el trabajo nocturno a mujeres y niños, además de plantear medidas regulatorias para reducir la presencia de las mujeres casadas en los talleres y fábricas.
Un famoso y tenso episodio histórico ocurrido durante la dictadura franquista en España, protagonizado por
Manuel Hedilla, el segundo jefe nacional de
Falange Española de las JONS.
El suceso ocurrió en un restaurante y se resume en los siguientes hechos:
- La humillación al camarero: Un jerarca o militante falangista de alto rango (en algunas versiones un militar o un joven camisa azul arrogante) estaba cenando en el local y comenzó a tratar con un desprecio absoluto y a humillar públicamente a uno de los camareros que lo atendía.
- La intervención del dueño: Al ver la escena y la indefensión de su empleado, el dueño del restaurante intervino para defenderlo y exigirle respeto al cliente falangista.
- La bofetada y la lección de Hedilla: Manuel Hedilla, que se encontraba presente en el lugar observando la escena, se levantó indignado. Sin embargo, su reacción no fue defender a su correligionario. Hedilla, que venía de un origen obrero (era mecánico naval) y defendía la retórica supuestamente "nacionalsindicalista" y de justicia social de la Falange original, consideró intolerable la prepotencia del falangista. Hedilla se acercó y le propinó una sonora bofetada a su propio camarada falangista, obligándole a pedir disculpas al camarero y al dueño del restaurante, sentenciando que la Falange no se había fundado para que los poderosos humillaran a los trabajadores.
Esta anécdota fue muy utilizada posteriormente por los defensores de la figura de Hedilla (quien acabó enfrentado a Franco y condenado a gloria, pena que le fue conmutada) para retratarlo como un hombre íntegro, de carácter fuerte y fiel a la idea de que la Falange debía defender a las clases trabajadoras frente a los abusos señoriales.
Insisto, hubo muchos abusos e injusticias, igual que ahora, pero un trabajador era un productor, no un numero como ahora.