JP Morgan augura contrataciones masivas mientras todos temen a la IA
Mientras analistas y expertos hacen cuentas sobre cuántos millones de puestos se llevará por delante la inteligencia artificial, el mayor banco de EEUU anuncia justo lo contrario: viene un boom de contratación. La paradoja no es menor. JP Morgan sostiene que la economía global está a punto de entrar en la fase en la que el turno pasa al factor trabajo, después de años en los que las empresas engordaron beneficios sin ampliar apenas sus plantillas.
Los beneficios empresariales mundiales se dispararon un
35% interanual en el segundo trimestre de 2026, el mayor avance en más de dos décadas si se excluyen los rebotes inmediatamente posteriores a la crisis financiera y a la pandemia. Ese dinero ya está saliendo de las cuentas de resultados hacia la inversión y, según los economistas Joseph Lupton y Maia Crook, el siguiente destino sería el empleo.
Los beneficios crecen en 24 de las 28 economías analizadas
La secuencia arranca en los beneficios, y el avance es extraordinariamente generalizado. De las 28 economías que analiza el banco, 24 registraron una mejora del crecimiento de sus beneficios en el último año: EEUU sube un
47% según la medida de MSCI, la zona euro un
24% y Japón un
18%. No es solo el ciclo tecnológico asociado a la IA; también mejoran energía, industria, consumo y los propios bancos.
El quid está en los márgenes. Los ingresos aumentaron un 9,2%, pero los márgenes lo hicieron un
26%, algo que el banco considera casi inédito fuera de las recuperaciones posteriores a una recesión. Las empresas han podido subir precios por encima de unos costes laborales contenidos, con la productividad creciendo alrededor del 1,5% anual durante dos años. Una parte inusualmente alta del crecimiento nominal acaba en la cuenta de resultados.
¿De dónde saldría toda esa mano de obra?
Las tasas de paro todavía podrían tener algo de recorrido a la baja —en España han caído del 10%—, pero el grueso tendría que llegar de otras fuentes. Hay tres: la población inactiva que no busca empleo y podría reincorporarse a medida que suban los salarios, los
baby boomers que alargarían sus carreras si seguir activo resulta más atractivo que la pensión, y la inmigración.
Con esas tres bazas y el margen de desempleo existente, JP Morgan cree que la rueda puede girar. La duda es si esas fuentes responden con salarios más altos o si el mercado laboral ajustado se queda simplemente en eso, en un mercado donde cuesta encontrar perfiles y nadie sube la nómina.
El escepticismo frente a la previsión de contratación
En contra pesa una desconfianza difícil de rebatir con titulares. Hay quien recuerda el papel de JP Morgan en el estallido de Lehman Brothers y la crisis de 2008, y descarta sus predicciones por ese historial. Otro argumento recurre: si el banco anuncia un boom de contratación, quizá esté posicionando, no prediciendo.
El segundo frente es la IA. Hay quien apunta la contradicción: un día se avisa de que las máquinas sustituirán a media plantilla; al siguiente, de que faltarán trabajadores. Los dos mensajes no encajan bien. Y queda la pregunta que nadie responde con nombres: qué sector concreto va a absorber ese ejército de nuevos empleados.
Hay un tercer factor que la euforia salarial ignora. Hay quien sostiene que los salarios reales occidentales dejaron de crecer hace décadas y que, sin cambios en el poder de negociación de los trabajadores, los beneficios récord volverán al accionista antes que a la nómina.
El eslabón que falta en el ciclo económico
Beneficios e inversión ya funcionan: la inversión empresarial mundial excluyendo China creció a un ritmo anualizado del
10% en la primera mitad de 2026. Ninguno de los dos es autosuficiente. Todo depende de que llegue el tercero —empleo y salarios— para que el ciclo funcione como un mecanismo que se alimenta a sí mismo entre beneficios, contratación, renta y demanda.
La pregunta no es si el banco tiene razón, sino cuánto tarda en verse en una nómina. Si el boom llega, llegará primero al titular y después al bolsillo. Y si no llega, ya sabremos a quién no había que creer.
Análisis elaborado a partir de la previsión publicada por JP Morgan y del debate generado en torno a ella.