El hilo aguarda el 1-O y debate si los alumnos están entrenados
Se acabó mirar los institutos. Desde la noche del
30 de septiembre el hilo mira el calendario. La convocatoria del
1 de octubre se vive como una cuenta atrás y los mensajes se llenan de avisos: preparar las palomitas, apuntar la fecha, recordarla. Nadie trae un balance nuevo de daños y casi nadie lo pide. La pregunta que ordena el tramo es otra:
¿esto está montado o lo aprovecha cualquiera?Qué se ha sabido
Hechos duros, pocos. Lo que entra al hilo son dos tuits,
y
, que se pegan y se comentan sin que nadie les discuta el contenido. Alrededor, detalles sueltos. Un participante asegura que los cócteles incendiarios que se ven en los disturbios aguantan la llama bastante tiempo, y compara con los de los novatos, que se apagan en menos de un segundo. Traducción suya:
no son críos improvisando.
Otro echa cuentas y las firma como lo que son, un cálculo a ojo:
Europa cayó en 2008 y el sistema se mantiene de forma artificial
hasta 2030. Y vuelve la fecha fetiche del hilo: la generación de
Mayo del 68, a la que varios señalan como el origen de todo lo que se está viendo. Un tercero se remonta a la paz del
45 para situar cuándo se torció la cosa.
No hay cifras oficiales, ni parte de heridos, ni recuento de detenidos en este tramo. La información que circula es la del propio foro.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en cuatro.
La primera grieta es si los alumnos están entrenados o son chavales con un mechero. Un forero sostiene que «esta gente está entrenada, no son unos chavalitos» y que el fuego les dura. Enfrente no hay desmentido, hay burla y una broma sobre clases extra de química.
La segunda es la de siempre, y entra con fuerza: sin aumento de la natalidad propia no hay solución, repite uno. Es la puerta por la que se cuela el resto del vecindario argumental, incluida la acusación de que los profesores cobran bien y dan pocas horas lectivas mientras los alumnos aguantan más clase que ellos. Ese mensaje concreto —que lo que se enseña lo aprende mejor cualquier asistente gratuito— no recibe respuesta directa y se queda colgado.
La tercera es la que nadie quiere tocar y todos citan: la sospecha de que existe un plan. Una parte del hilo deriva hacia teorías de conspiración sobre una supuesta infiltración en la vida pública, sin aportar una sola prueba. Otro participante responde que eso es confundir la falta de escrúpulos con inteligencia, y el intercambio se corta sin ganador. Hay quien, directamente, se entretiene deletreando un acrónimo despectivo letra a letra para referirse a un colectivo; el juego no cuaja y el hilo sigue.
La cuarta es la del humor negro y el derrotismo. Un participante sentencia que Francia está perdida y que no hay solución posible, ni con Le Pen ni sin ella. Se le contesta con un exabrupto, y se le contesta también con que la desesperación es de perdedores y que cuando esto se ponga en marcha no hará falta fe. En medio, los que pasan de todo: «un día más en la Europa multicultural, circulen». Y alguien remata el tramo con el eslogan de mayo: seamos razonables, pidamos lo imposible.
Qué cambia respecto a antes
Cambia el reloj. El tramo anterior discutía el diagnóstico del colapso; este discute qué pasa cuando llegue el día. El foco salta de la decadencia occidental a la cuenta atrás. Se da por hecho que habrá más, y la conversación se prepara para ello.
Aparece un asunto que no estaba: la sospecha de que los disturbios no son espontáneos, sino ejecutados por gente con práctica. Es la hipótesis que varios sostienen y que nadie demuestra. También entra, nuevo, el argumento de las horas lectivas: los docentes como parte del problema y no solo como víctimas.
Y se cierra el círculo del 68. La generación señalada como culpable en tramos anteriores vuelve ahora como explicación de los fuegos. Nada de esto se resuelve. El hilo solo dice que mañana hay función.