Coche sin freno de mano en el garaje y una denuncia camino del juzgado
Una comunidad de vecinos no se rompe por una derrama. Se rompe por un coche aparcado en mitad del garaje comunitario. Es lo que ocurre en una urbanización donde el inquilino de un local comercial, según el relato de un participante, mete a sus clientes en las plazas de todos: deja el vehículo sin freno de mano para que los propios vecinos lo muevan para poder salir. En una pequeña pendiente, el coche se deslizó solo y golpeó a otro estacionado. El asunto llegó a una junta, va camino del juzgado y sigue atascado en el primer punto del orden del día.
Del garaje al trastero: otro frente abierto en la comunidad
Al conflicto del aparcamiento se suma otro frente: alguien estaría usando un trastero para una actividad señalada como presuntamente ilegal, según el relato de un participante. El asunto del garaje monopolizó la reunión, donde se describió un clima de gritos y enfrentamientos directos, con reproches hacia el presidente de la comunidad, al que un participante acusó de gestionar el edificio como un cortijo.
De 120 asistentes a 40: la junta pierde músculo
Si en convocatorias anteriores la sala reunía a entre 100 y 120 personas, en la última apenas se contaron 40, según el relato de un participante. Hay quien directamente no pisa las reuniones para no acabar elegido presidente de la comunidad, como contó otro vecino, y en el debate se planteó qué pasa con las cuotas y con el dinero de la comunidad cuando uno no acude.
¿Qué pasa si no vas a la junta de tu comunidad?
En el debate se planteó que quien no acude deja las decisiones sobre las cuotas y el gasto de la comunidad en manos de los que sí van, sin votar ni decidir sobre lo que se hace con ese dinero.
Con el caso encaminado a un juzgado y la asistencia muy por debajo de convocatorias anteriores, está por ver qué ocurre en la próxima reunión.