España presume de AVE mientras la red convencional se apaga
¿De qué sirve ser el país con los trenes más rápidos de Europa si la red convencional se cae a pedazos? Es la pregunta que sobrevuela cada vez que se celebra un nuevo hito de la alta velocidad española. Un usuario afirma que Renfe es el tercer operador más puntual de Europa, pero la experiencia diaria de miles de viajeros en líneas regionales y de cercanías cuenta otra historia, según varios participantes. Mientras se inauguran tramos de AVE, los trenes que conectan capitales de provincia pequeñas acumulan retrasos, cancelaciones y frecuencias menguantes. Un forero sostiene que la velocidad comercial media en líneas convencionales españolas se acerca a la de los países balcánicos. El relato triunfal de la alta velocidad choca, para los críticos, con una red secundaria que consideran en desmantelamiento.
La alta velocidad avanza, la red convencional retrocede
La inversión en alta velocidad ha sido masiva en las últimas décadas, pero ha ido acompañada, según los críticos, de un abandono progresivo de la red convencional. Las líneas regionales y de cercanías, que son las que usa la mayoría de los viajeros, sufren recortes de frecuencia y falta de mantenimiento, denuncian varios usuarios. En muchas capitales de provincia sin AVE, los trenes tardan lo mismo que hace un siglo en llegar a la capital de referencia, según un testimonio. Un participante afirma que la red convencional española tiene menos kilómetros por habitante y por kilómetro cuadrado que casi cualquier país europeo, lo que deja amplias zonas sin servicio ferroviario. El sistema tiende a unir solo capitales, dejando fuera a comarcas enteras, sostiene.
El espejismo de la puntualidad y las frecuencias
Un usuario sostiene que Renfe se sitúa como el tercer operador más puntual de Europa, según los datos que maneja la compañía. Sin embargo, esa estadística se referiría principalmente a los servicios de alta velocidad, que operan en vías exclusivas y con prioridad, según los críticos. En contraste, los trenes regionales y de cercanías acumulan retrasos y cancelaciones casi diarios, denuncian varios foreros. La falta de frecuencias es otro lastre: en Galicia, por ejemplo, no hay suficientes trenes para cubrir la demanda potencial, lo que empuja a los viajeros al coche, según un participante. La red de alta velocidad, con menos paradas intermedias, eleva artificialmente la velocidad comercial media, pero reduce la conectividad de los territorios intermedios, argumentan.
Precios altos y competencia limitada
El precio de los billetes de AVE es otro punto de fricción. Se critica que se haya creado una red de alta velocidad a precio de ejecutivo que la mayor parte de la población no puede permitirse de forma habitual. Los bonos y subvenciones han llenado algunos trenes, pero se duda de que ese modelo sea sostenible sin ayuda pública. La llegada de operadores privados como Ouigo, Iryo o Avlo ha introducido cierta competencia en los corredores más rentables, pero no ha resuelto el problema de las líneas secundarias. La rentabilidad de la alta velocidad es dudosa, según algunos: solo los corredores Madrid-Barcelona y Madrid-Sevilla parecen claramente rentables, y aun así el beneficio podría acabar en manos de operadores extranjeros.
El lastre de las conexiones y los trenes nocturnos
La falta de trenes nocturnos es otra carencia señalada. Rutas como Galicia-Cataluña, que antaño contaban con trenes con litera, han desaparecido, obligando a viajar de día o a usar el avión, según un usuario. La conexión entre capitales de provincia sin AVE es a menudo inexistente o requiere rodeos enormes, denuncian. En el País Vasco, la línea de alta velocidad lleva años de retraso y no se espera que esté completa antes de 2032, según un forero. En el sur de Granada, la prolongación del metro hasta Armilla sigue pendiente, señala otro. La red de alta velocidad se ha centrado en unir grandes ciudades, pero ha descuidado la capilaridad que da servicio a la España vaciada, critican.
¿Merece la pena el modelo?
El debate está servido. Hay quien sostiene que la alta velocidad es un lujo innecesario para un país con la dispersión geográfica de España, y que ese dinero estaría mejor invertido en mejorar la red convencional. Otros argumentan que la alta velocidad ha sido un motor económico y que su éxito en corredores como Madrid-Córdoba justifica la inversión. Lo cierto es que, según los críticos, la red convencional se degrada y que los trenes regionales son cada vez menos frecuentes y menos puntuales. Mientras tanto, algunos siguen presumiendo de ser el país con los trenes más rápidos de Europa. Una medalla que, a la vista de los datos, cuelga de un alfiler, concluyen.
Datos clave
- Un usuario afirma que Renfe es el tercer operador más puntual de Europa.
- La estación de Córdoba registró casi 5 millones de viajeros en 2023 y circularon por ella 176 trenes diarios, según un tuit citado.
- La línea de alta velocidad Valladolid-Madrid se construyó en 5 años y tiene 41 km de túneles, según un forero.
- La línea de alta velocidad a Murcia-Almería se empezó en 2007 y no se espera que esté completa hasta 2026 o 2027, según un participante.
- En Galicia no hay frecuencias suficientes de trenes, lo que empuja a usar el coche, según un usuario.