90.000 € en bolsas a la sede del PSOE: la corrupción que no sale en portada
Mientras las portadas y los telediarios dedicaban minutos y minutos al escándalo de Íñigo Errejón, un exsocio de Víctor de Aldama ratificaba ante notario de Madrid que llevó
90.000 euros en bolsas a la sede del PSOE a cambio de una licencia de hidrocarburos. La declaración jurada daba fe de la veracidad de las informaciones publicadas por
The Objective el pasado 10 de octubre. El contraste es la noticia: un caso de acoso mediático con presunto componente sexual acapara la conversación, mientras una trama de pagos en efectivo vinculada a licencias públicas pasa casi desapercibida.
El escándalo de Errejón como cortina de humo
La coincidencia temporal no es casual para buena parte del análisis crítico. Mientras el caso Errejón generaba cientos de respuestas y titulares, la trama del PSOE apenas encontraba hueco.
La declaración ante notario del exsocio de Aldama es un hecho verificable, no un rumor: una persona firma ante fedatario público que entregó dinero en efectivo en la sede del partido. Eso, en cualquier otro país, sería portada durante semanas.
Hay quien sostiene que el escándalo de Errejón funciona como
cortina de humo perfecta: un tema con alto voltaje emocional que desplaza del foco los asuntos económicos. La técnica no es nueva. Lo llamativo es la eficacia. El caso Errejón tenía todos los ingredientes para monopolizar: presunto acoso, dimisión, denuncias cruzadas. La trama de los pagos en efectivo, en cambio, exige leer, cruzar datos y entender de licencias de hidrocarburos. Menos viral, más grave.
La corrupción que no llega a los telediarios
El patrón se repite.
Contrataciones públicas sin publicidad, adjudicaciones a medida de empresas amigas, ascensos a dedo publicados en el BOE día sí y día también. Nada de eso abre telediarios. No es que no exista: es que no se cuenta. Los medios que ven los votantes de izquierdas no lo publican; los que ven los de derechas, tampoco lo priorizan. El resultado es un agujero informativo que solo se cubre en nichos concretos.
La declaración notarial del exsocio de Aldama es el tipo de prueba que en un sistema judicial serio debería activar diligencias inmediatas.
90.000 euros en bolsas no es una metáfora: es una cifra concreta, con destinatario concreto y contraprestación concreta. Si eso no genera consecuencias, el mensaje que se envía es demoledor.
Ascensos a dedo y casos que se enfrían
Otro frente abierto: la directora de la Guardia Civil,
Mercedes González, cargo a dedo de Pedro Sánchez, elige como mano derecha al general de brigada
David Blanes, jefe del operativo del caso conocido como
Delcygate. Es la primera vez en la historia de la democracia que un alto cargo directamente responsable de un caso de corrupción contra el gobierno es ascendido por el gobierno que investiga. La lectura es inevitable: los casos se enfrían cuando los investigados controlan a los investigadores.
A esto se suma el jefe policial antiblanqueo presuntamente corrupto hasta las trancas, con el ministro del Interior calladito. Y los
20 millones de euros aparecidos en su casa, que según algunas versiones no eran suyos, sino que su vivienda funcionaba como hucha de los narcos. El detalle, si se confirma, sería de manual.
La DANA y el apagón informativo valenciano
En paralelo, la catástrofe de la DANA en Valencia añade otra capa. Hay quien denuncia que las direcciones IP de los valencianos están siendo bloqueadas para que no trasciendan las miserias sobre el terreno.
Chiva,
Alfafar y otras localidades quedaron aisladas, con alcaldesas suplicando ayuda y sin noticias de urbanizaciones enteras. La coincidencia entre el apagón informativo y la magnitud del desastre alimenta todo tipo de sospechas.
No es una teoría verificada, pero el hecho de que solo Burbuja presente problemas de acceso para usuarios valencianos mientras el resto de internet funciona con normalidad es, como mínimo, llamativo. La libertad de expresión, esa que tanto se invoca, tiene estas grietas.
¿Qué queda cuando pase el temporal?
El caso Errejón pasará. Las denuncias seguirán su curso judicial, las portadas cambiarán de tema y la conversación se desplazará. La pregunta es qué quedará de la trama del PSOE cuando el ruido amaine. Si la declaración ante notario no se traduce en diligencias, si los ascensos a dedo siguen produciéndose, si los medios siguen mirando hacia otro lado, el resultado será el de siempre:
nada pasó aquí.
Mientras tanto, los datos siguen ahí. 90.000 euros en bolsas. 20 millones en una casa. Ascensos a investigados. Contrataciones sin publicidad. No hace falta discutir nada: basta con leer el BOE y cruzar fechas. La corrupción no se esconde: se normaliza. ¿Cuánto más tiene que salir para que deje de ser una noticia menor?