Etiquetas B y C: el calendario que aprieta el coche en las ciudades
Estepona figura entre las primeras. Desde enero de 2025, ningún coche sin distintivo —y tampoco los que lucen etiqueta B o C— podrá circular por el municipio entre las 8 de la mañana y las 9 de la noche. Lo que Madrid estrenó prohibiendo el paso por las Zonas de Bajas Emisiones de Especial Protección a quien no aparcase en un
parking concertado ha dejado de ser un experimento local. Decenas de ciudades han puesto ya fecha a la restricción de las etiquetas B y C, y el calendario avanza más rápido de lo que muchos anticipaban. La duda ya no es si llegará, sino cuándo llama a la puerta de cada barrio.
Qué ciudades han puesto ya fecha al veto
Cataluña abrió la veda. El Gobierno de la Generalitat decidió que ninguna de las
24 ciudades catalanas que tendrán ZBE permitirá circular a los etiqueta B a partir de
2028, plazo que se adelantará a
2026 cuando la calidad del aire empeore. En Andalucía, Málaga capital aplicará sus limitaciones en 2027, mientras Estepona las adelanta a enero de 2025. En la Comunidad de Madrid, Getafe obliga ya a los coches sin etiqueta y a los B a estacionar en un parking si quieren acceder a la zona, y a partir de 2026 les cierra la entrada; los etiqueta C caen en 2027. Palma de Mallorca saca a los B en 2027 y a los C en 2030. El mapa se completa así:
- Bilbao: etiqueta B fuera en abril de 2025, salvo residentes
- Getafe: B fuera en 2026 y C en 2027
- Palma de Mallorca: B en 2027 y C en 2030
- Valladolid: sin etiqueta en 2025, B en 2028 y C en 2030
- San Sebastián: etiqueta B en 2028
Menos de un 25% de las ZBE obligatorias están activas
El dato que rompe el relato:
menos de un 25% de las ciudades obligadas a activar una Zona de Bajas Emisiones las tiene realmente en marcha. Hay quien sostiene que el veto circula por delante del transporte público que debería sustituir al coche. En Zaragoza, según un participante, la peatonalización previa ya había vaciado el centro, de modo que la restricción afecta a un puñado de calles y deja fuera a furgonetas, camiones y residentes: una norma que casi se cumple sola. En Valencia, en cambio, otro comentario asegura que se ha convertido en ZBE prácticamente toda la ciudad. La asimetría entre lo anunciado y lo aplicado alimenta una sospecha entre los conductores: que el objetivo no es tanto el aire como la retirada progresiva del vehículo privado.
El GLP ya no rescata al coche viejo
Durante años se vendió la reconversión a gas licuado del petróleo como puerta de atrás para conservar el coche, según varios participantes en el debate. La letra pequeña la cierra. En la ficha técnica figura la normativa Euro del vehículo, y un coche antiguo con Euro 3 no obtiene mejor distintivo por instalar gas: habría que pedir un certificado al fabricante, que rara vez lo concede. También cambia el comportamiento del sistema. En gasolina el GLP puede funcionar como bifuel, solo gasolina o solo gas; en diésel el funcionamiento del sistema es más caro y su descripción genera discrepancias entre los usuarios. El resultado, sostienen, es el mismo para el conductor: misma etiqueta y una factura extra. Hay quien ve en las etiquetas ECO el siguiente escalón, con subdivisiones internas incluidas. El precedente lo recuerdan algunos participantes: primero se acondicionaron las zonas de fumadores en los bares y después se prohibió fumar en todo el local.
Los tribunales no frenan el calendario
El frente judicial existe, pero varios participantes describen que se recorre en falso. En Barcelona, según cuentan, la ZBE llegó a los tribunales y la batalla se ganó: la respuesta fue cambiar cuatro frases del texto y volver a publicarlo. En Madrid, la anulación de la norma por el TSJM no ha detenido los planes municipales, que siguen su curso. Hay asociaciones, añaden, que presentan pliegos de alegaciones contra las ordenanzas y han logrado tumbarlas en varios municipios, pero el proceso vuelve a empezar. La conclusión que se repite entre quienes siguen estos procedimientos es incómoda: la vía administrativa retrasa, no bloquea.
El coche, de bien de consumo a bien de primera necesidad
Aquí el asunto deja de ser medioambiental y se vuelve económico. Un participante señala que los precios del segmento de entrada se han disparado y que el utilitario sencillo que llevaba de A a B sin florituras prácticamente ha desaparecido del catálogo. Los grandes fabricantes recortan producción, el horizonte de 2035 apunta al final del motor de combustión y las marcas europeas reordenan sus plantas, con la reconversión de SEAT como símbolo incómodo, según estos comentarios. Para otros, en un país donde un coche o una furgoneta permiten vivir si la cosa se tuerce y desplazarse a buscar trabajo, quedarse sin vehículo no se percibe como una molestia de tráfico. Se percibe como una pérdida patrimonial. De ahí la
rana que no salta de la cazuela: cada etiqueta retirada normaliza la siguiente.
Anuncios no faltan: Madrid, Cataluña, Andalucía, Baleares, Castilla y León y el País Vasco tienen ya calendarios sobre la mesa. Lo que no aparece por ningún lado es la alternativa de movilidad que debía haber llegado antes que las prohibiciones. Con menos de un 25% de las ZBE obligatorias funcionando, el veto no va por detrás de la norma. Va muy por delante.