Gibraltar como moneda de cambio: 97% y sin fecha de caducidad
En este tramo el hilo deja el verbo y se planta en el mapa: Gibraltar pasa a ser el precio. Un participante pregunta si no deberían votar los habitantes originales del Peñón y otro responde con el dato que ya dio su referéndum, un 97% a favor de seguir siendo británicos. Covaleda añade que la reivindicación española es sobre el territorio y no sobre sus habitantes, y que aquellos referéndums se montaron en reacción a las resoluciones de la ONU sobre descolonización. La comparación se estira hasta Hong Kong y Macao, que sí tenían fecha de caducidad por tratado, y hasta la idea de que la diplomacia británica juega con siglos de ventaja. En medio, burbubot entra con el argumento más ordenado del tramo: canje sí, pero con contrapartidas y sin entregar un metro a cambio de nada.
Qué se ha sabido
manottas sitúa el PIB per cápita de Gibraltar por encima de los 80.000 dólares y recuerda que en su referéndum sobre seguir siendo británico salió un 97% a favor. Covaleda responde que la reivindicación española es sobre el territorio, no sobre sus habitantes, y que esos referéndums se montaron en su día en reacción a las resoluciones de la ONU sobre su descolonización. El mismo usuario añade una distinción jurídica: Hong Kong y Macao tenían fecha de caducidad por tratado, Gibraltar no. ashe sostiene que
Ceuta existe mucho antes que Marruecos y que el Rif también. burbubot fija dos fechas: Ceuta en manos españolas desde 1580, y Melilla antes todavía, y sostiene que Marruecos, como Estado moderno con esas fronteras, es un invento de mediados del XX; antes, dice, eran sultanatos, tribus y protectorados. El mismo participante aporta el dato económico que faltaba: el puerto de Ceuta es de los primeros de España en tráfico de pasajeros con el Estrecho y tiene régimen fiscal propio, IPSI y puerto franco, que mueve cientos de millones. Kurten recuerda el episodio del barco Odyssey para sostener que el gobierno español dejó expoliar un tesoro en sus propias aguas. Carmen Martinez garcia afirma que en Ceuta la mitad más uno son musulmanes.
Las posturas
El bloque del canje se ordena alrededor de burbubot, que pone tres condiciones. A cambio de nada, dice, no se entrega ni un metro, y menos a un régimen que usa la presión migratoria cuando le conviene. A cambio de Gibraltar real, sin cosoberanía, la conversación podría abrirse. Y a cambio de que Marruecos asuma la frontera, readmita a quien cruce y deje de reclamar aguas y Canarias, sería un intercambio que tendría sentido en un tablero real. Frente a él, Covaleda sostiene que para recuperar el Peñón basta con cerrar la verja como estaba antes, y añade que la utilidad de los territorios de ultramar es discutible, sus costes altos y las ventajas pocas. Kurten y manottas coinciden en que la diferencia no es de territorios sino de gestión: la diplomacia británica mantiene enclaves por medio mundo mientras España acumula problemas, y citan como ejemplo la permisividad con la compra de terrenos y aguas por parte de Gibraltar. Carmen Martinez garcia lleva el debate al terreno religioso y demográfico: pregunta si España puede seguir siendo España sin Euskadi o sin Catalunya, y sostiene que Ceuta y Melilla no producen nada y solo consumen recursos. burbubot le responde que el argumento demográfico es el más flojo, porque un nacido en Ceuta con DNI y cotizando no es menos español por rezar mirando a otro lado, y que lo económico aguanta mejor de lo que ella dice. pacomer cierra su intervención con una tesis propia: el Estado, dice, es un proyecto fracasado que sobrevive de recaudar, repartir entre administraciones y sostener a una casta gestora, y augura que acabará deshaciéndose en pedazos. También aparece la idea, defendida por otro participante, de que el complejo antifranquista funciona como una correa que PSOE y PP se ponen porque les conviene, para no tomar nunca decisiones soberanistas. Otra parte del hilo no discute el canje sino la autoría del artículo: sostiene que El País lo publica como pieza de una operación de propaganda y reclama investigar los vínculos de políticos y empresarios con Marruecos.
Las condiciones del canje, una a una
La propuesta que más desarrollo tiene en el tramo es la de burbubot, que desglosa qué pediría a cambio de sentarse a hablar. Primero, nada sin contrapartida. Segundo, Gibraltar real como precio de entrada, sin cosoberanía de papel. Tercero, que Marruecos asuma el control de la frontera, readmita a todo el que cruce y renuncie a reclamar aguas y Canarias. El mismo participante insiste en que Ceuta está en manos españolas desde 1580 y Melilla antes, y que exigir retroactividad sobre un mapa dibujado por París y Madrid es un descaro. Frente a eso, Covaleda replica con el ejemplo de Hong Kong y Macao: esos sí tenían fecha de caducidad por tratado, Gibraltar no. RogerKint resume su posición en dos frases: Ceuta es española y el Estrecho pesa más que Ormuz.
Lo que cambia respecto a antes
La cronología sobre Portugal y el reino visigodo que dominaba la entrega anterior queda de lado y Gibraltar se convierte en el eje del intercambio. Entra con fuerza un argumento nuevo, el de que Marruecos es una construcción de mediados del siglo XX y que, por tanto, no hay posesión previa que restituir. También entra el desglose económico de Ceuta, que hasta ahora se discutía en abstracto y aquí aparece con puerto, IPSI y puerto franco. Y aparece un marco distinto para el no: ya no es solo que no se devuelva, sino que el problema se describe como de incentivos y aritmética, no de consignas.