Ceuta a Portugal: el hilo discute a quién «devolver» las plazas
El tramo abandona la discusión sobre el artículo y se enreda en dos preguntas nuevas: quién sería el destinatario material de una entrega y quién sostiene al diario que la propuso. A la vez se multiplican los ejemplos internacionales —Menorca, Turquía, Egipto— y llega una corrección de datos sobre el grupo editor: vendió Cuatro a Mediaset hace más de quince años.
Qué se ha sabido
Un participante corrige a otro sobre el grupo editor: PRISA vendió Cuatro a Mediaset hace más de quince años. Otro aporta el libro «El oro de Mussolini. Cómo la República planeó vender parte de España al fascismo», del historiador Manuel Aguilera, y sostiene que se llegó a negociar la entrega de Baleares a Italia y de Canarias a Alemania a cambio de que ambos países dejaran de apoyar a Franco.
Sobre la base de lectores, un forero afirma que «la inmensa mayoría de esos suscriptores son instituciones públicas» y sitúa al lector del diario entre los más mayores, la gente de los gabinetes ministeriales y quien lo hojea en una cafetería. Otro cuenta que su madre compra el periódico local solo para ver las defunciones y las fotos antiguas de la ciudad, y que lo paga ella. Un tercero recuerda que la prensa en papel sobrevive gracias a la subvención, directa o encubierta.
En el frente histórico entran casos nuevos: Menorca bajo dominio británico —«la invadieron, estuvieron casi un siglo hasta que conseguimos echarlos», dice un participante—, la Tracia turca que otro propone devolver a Grecia, la parte europea de Estambul que un tercero plantea entregar a Grecia y el Sinaí egipcio, que otro sugiere restituir a Israel. También se cita Alaska y se recuerda que el asunto de Gibraltar no se toca con la misma urgencia.
Aparece una acusación interna: un participante reprocha a los presentes que durante años llamaran a
Ceuta y Melilla de forma despectiva y dijeran que se las regalarían a Marruecos, y que ahora se golpeen el pecho. Y se repite la vinculación del 11M con Marruecos. En la parte final, un usuario encadena enlaces a Burbuja.info y a tuits de Rubén Gisbert y de La Razón para sostener una teoría sobre un supuesto control extranjero de las rutas comerciales y de la política española; no aporta pruebas de ella.
Las posturas
El bloque mayoritario rechaza el verbo del titular: no se puede devolver lo que nunca fue propio, así que la operación sería regalar o ceder. Dentro de ese grupo hay dos derivadas. Una discute el destinatario real: quien conquistó Ceuta fue Portugal, de modo que sería a Lisboa a quien habría que devolvérsela. La otra exige contrapartida: si hay entrega, que Marruecos ponga algo a cambio.
Un tercer grupo mide el argumento geográfico del artículo con analogías: las islas americanas y asiáticas de Francia, Reino Unido y Países Bajos, la Tracia turca, el Sinaí egipcio, Alaska, las Malvinas y Gibraltar. Uno de los participantes propone incluso un canje concreto: que Marruecos negocie con Reino Unido la devolución de Gibraltar a España a cambio de puertos en Ceuta o Melilla cuando España las reconociera como marroquíes. En el otro extremo, alguien se declara admirador de la cabecera por haber dicho lo obvio, y otro participante responde que el autor del texto defiende lo suyo y que quien debería asumir consecuencias es la dirección del diario, no el firmante.
El choque de fondo es doble. Uno, lingüístico: si el verbo describe un hecho o lo construye. Dos, económico: si la cabecera se sostiene con dinero público, qué consecuencias debería tener. Las respuestas van desde cerrar el diario hasta reproches a quien lo sigue leyendo.
Lo que cambia respecto a antes
La cifra de tirada deja de discutirse: este tramo no vuelve sobre los ejemplares vendidos. La propuesta de retirar subvenciones sigue en pie, pero el foco se desplaza a quién lee el periódico y a qué debería pasar con la cabecera. Entra un asunto que no había aparecido: que el destinatario de un traspaso no sea Marruecos sino Portugal. Entran Menorca, Alaska y el Sinaí como armas arrojadizas, y el reproche de hipocresía entre los propios participantes, que desplaza parte de la crítica desde el diario hacia los foreros.
El reproche de hipocresía interna
Un participante sostiene que, con una buena inteligencia artificial, se podrían recuperar los cientos de mensajes en los que, según él, los mismos foreros calificaban las dos ciudades de forma despectiva y prometían regalarlas, y les acusa de fingir ahora. Su intervención no recibe una respuesta directa en este tramo. Otro forero, en cambio, sitúa el problema en lo que describe como una larga tradición de traiciones en la historia del país.