Noticia: El País dice que Sánchez está calculando si la izquierda está suficientemente cabreada para convocar elecciones

El País dice que Sánchez está calculando si la izquierda está suficientemente cabreada para convocar elecciones
RESUMEN

Pedro Sánchez no ha decidido todavía si adelanta las elecciones generales al 29 de noviembre de 2026. Según El País, evalúa sondeos y espera a medir la manifestación por la vivienda antes de decidir, como muy tarde, el lunes.

Pedro Sánchez no ha decidido aún si disuelve las Cortes y convoca elecciones generales para el 29 de noviembre de 2026. La fecha más temprana posible está sobre la mesa, pero el presidente del Gobierno ha abierto un periodo de evaluación y escucha. Según la información publicada por El País, firmada por Carlos E. Cué el 3 de octubre de 2026, la decisión podría llegar durante el fin de semana, probablemente el domingo, y como tarde el lunes. Sánchez no tiene agenda pública esos días, así que los dedicará a meditar.

Un adelanto al 29-N sobre la mesa

El detonante inmediato es la votación en el Congreso de los Diputados que tumbó los decretos de vivienda. En ese pleno, PP, Vox y Junts votaron no. El PNV y Coalición Canaria se fueron al sí tras una negociación en la que se incorporaron el 90% de las propuestas de Junts. El Gobierno había llamado a uno de esos textos el “decreto Maricarmen”, porque incluía un escudo antidesahucios para impedir que personas vulnerables como ella acabaran en la calle. Al caer, esas protecciones decaen y es previsible que siga el goteo de desahucios. El ministro de Asuntos Sociales, Pablo Bustinduy, atendió a la prensa durante ese pleno.

Sánchez escuchó en el Congreso su propia frase: “Hagan lo correcto porque la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que se imaginan”. Muchos interpretaron en ese “antes de lo que creen” que el adelanto era inminente. La realidad que describen fuentes del entorno presidencial y personas que hablaron con él es otra: no hay decisión definitiva, aunque el adelanto inmediato sí está encima de la mesa.

La disyuntiva no es menor. Es la decisión estratégica más importante que tiene que tomar Sánchez. Un acierto puede cambiarlo todo; un error puede abrir la puerta a la ultraderecha también en España, uno de los últimos bastiones de la izquierda mundial. No es una forma de hablar. Si opta por convocar, podría hacerlo el mismo lunes por la mañana en La Moncloa, como en 2023, y después marcharse a la Ejecutiva del PSOE, que ya estaba convocada de antemano, para explicarse y arrancar la campaña.

La vivienda como termómetro del enfado

La manifestación de este sábado, 3 de octubre de 2026, se ha convertido en el sondeo más real que va a tener La Moncloa. Sus dimensiones dirán hasta qué punto el enfado por la vivienda puede convertirse en combustible electoral para la izquierda. El Gobierno no solo mira encuestas. En La Moncloa hay un equipo especializado en datos que procesa lo que ya tenía, hace nuevos sondeos sobre la realidad creada por la caída de los decretos y establece hipótesis de consecuencias electorales para unos comicios en noviembre.

El problema es el calendario. Puede haber un arreón de la izquierda por la vivienda, sí. Pero para las elecciones quedarían 54 días largos. En medio pueden pasar muchas cosas: en el ámbito judicial, en Ceuta —con la inminente visita de los Reyes— y en cualquier otro asunto que complique la campaña. Un adelanto no es solo elegir una fecha. Es renunciar a muchos meses de Gobierno, porque Sánchez tiene mandato hasta julio de 2027.

Hay expertos consultados que ven una oportunidad buena para aprovechar el momento. También creen que cambiar la tendencia a favor de la derecha que detectaban todos los sondeos hasta ahora es muy difícil. Sobre todo porque Vox está muy sólido en todos ellos. La política no es una ciencia exacta, pero los números, cuando se repiten, pesan. Sánchez acumula ocho años y medio en La Moncloa y doce al frente del PSOE, con un parón de seis meses cuando lo echaron. Esa capacidad de análisis político es la que ahora se pone a prueba.

Sumar, Junts y el coste de no acertar

Sánchez no solo escucha a sus ministros, asesores principales y líderes del PSOE. También habla con sus aliados políticos. En especial con Sumar, que es decisivo. Si Sumar tiene un resultado pésimo, da igual que los socialistas resistan: el Gobierno cae. Esa es la aritmética cruda.

En el debe están los precedentes. En 2023, Sánchez convocó de manera sorpresiva y al final atinó. Al PP le tocó la campaña en plena formación de los gobiernos autonómicos con Vox, eso movilizó a la izquierda y le dio a Sánchez un millón de votos más de los previstos. Le permitió formar gobierno, aunque con mucha dificultad y dependiendo de Junts, que ha terminado siendo su peor pesadilla.

La historia también tiene errores clamorosos. En 2019, la repetición electoral con la que esperaba arrasar fue un fiasco. Acabó pactando una coalición con Podemos, lo que quería evitar, pero con 10 escaños menos y sin la opción B de irse con Ciudadanos. Fuera de España, Emmanuel Macron adelantó las legislativas y acabó atrapado en manos de la ultraderecha, con una sucesión de primeros ministros dimitidos. No todo adelanto es una jugada maestra.

Lo que queda en el aire si no convoca

Si Sánchez decide no convocar, tendrá que decidir qué hace con los decretos decaídos. Podría presentar otros parecidos para intentar parar los desahucios y abrir una nueva negociación con Junts. Parece muy difícil que llegue a un acuerdo si los independentistas ni siquiera quisieron abstenerse después de que se incorporaran el 90% de sus propuestas. El PNV y Coalición Canaria sí se fueron al sí tras la misma negociación.

También quedan en el aire los Presupuestos. Estaba previsto empezar pronto con la ronda de portavoces, no tanto con la idea de que salieran como con la de que fueran el trampolín para convocar elecciones. Muchos dirigentes señalan que este momento es mejor y que ya no necesita los Presupuestos. El presidente quería intentar aprobar la financiación autonómica, algo importante para uno de sus grandes apoyos, Salvador Illa. Pero todo eso queda ahora en el aire. Al PSC no le interesa especialmente ir ahora a elecciones generales y hacer después una campaña municipal clave en 2027 con PP y Vox en La Moncloa y la izquierda en depresión.

La decisión tiene pros y contras. En ambientes del Gobierno y del PSOE el adelanto electoral crece como la opción más probable. Otros llaman a la calma y piden pensarlo bien antes de decidir. Eso es lo que parece que hará Sánchez. Pero no por mucho tiempo. Todo indica que la respuesta, como tarde, llegará el lunes. Con todo, la decisión no está tomada: cualquier escenario que se dé por seguro antes del lunes es una especulación.

Datos clave
  • 29 de noviembre de 2026: fecha más temprana posible para las elecciones generales si Sánchez disuelve las Cortes.
  • 54 días largos: tiempo que quedaría entre la manifestación por la vivienda y unos comicios en noviembre.
  • 3 de octubre de 2026: fecha de la información de El País y de la manifestación que el Gobierno usará como termómetro.
  • 90%: porcentaje de propuestas de Junts incorporadas al decreto que finalmente decayó en el Congreso.
  • julio de 2027: final del mandato de Sánchez si no adelanta las elecciones.
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