Simón se desploma en directo y aplaza su entrada en la clínica
El lunes a las 9:00 era la hora. Simón lo había anunciado en directo: ese día entraba en el centro de desintoxicación. No entró. Lo que hubo fue un desplome en pleno programa, con Silvia agachada levantándole las piernas mientras él quedaba tumbado al fondo del plano. Minutos después, un vídeo suyo diciendo que había sido «ansiedad».
Qué se ha sabido
Los días previos al viaje a Madrid fueron una sucesión de retos por la ventana. Un bote de leche,
30 euros. Un monitor de ordenador,
250 euros. Un espejo y varios maquillajes,
50 euros. Salieron por el balcón mientras el chat ponía precio a cada cosa. Varios mensajes apuntan al malestar de los vecinos.
En ese tramo Silvia se marcha a casa de su madre. Se registra una discusión a las tres de la mañana y buena parte del hilo da la ausencia por hecha. Vuelve, y el regreso se lee como movimiento de caja:
sin efectivo no hay estancia.
El desplazamiento a Madrid se organiza para grabar el programa de los gemelos. Los pagos se discuten a partir de un comentario que se le escapa a Silvia:
1.000 euros por intervención. Un tiktoker habla de más de
15.000 euros por seis apariciones. Nadie enseña papeles.
El hilo también pone cantidad al día a día. Un cálculo que circula resume la comida —bocatas, kebabs, cafés, Monster— en unos
50 euros diarios, que al mes salen
5.100. Otro mensaje recuerda los minicréditos de
100 euros con un 40% de interés, devolviendo 140 a los pocos días. Y vuelve lo de la luz: cortada otra vez, con velas de fondo y mensajes contando los electrodomésticos que ya han salido por la ventana.
La hemeroteca financiera
Aquí entra material de archivo. Un forero rescata un hilo de Rankia de 2015 en el que ya se señalaba que Panoramia Invest no estaba registrada en la CNMV para prestar servicios de inversión. Se pega también el comunicado oficial de 2017 que guarda la Wayback Machine:
🔗
web.archive.org
Junto a eso aparecen dos perfiles de LinkedIn y una pieza de Crónica Global sobre el Govern, el ICF y Carme Hortolà. La duda que recorre el tramo es si hubo estructura societaria real detrás. Varios participantes sostienen que no: que el papel era de testaferro y que todo era apariencia.
Dónde está la bronca
El hilo se parte entre los que ven el desplome como real y los que lo leen como escena para dar pena y montar después el relato de la recuperación. Un participante cuenta que el chat estuvo preocupado; otro responde que eso no le convierte en tonto. El fuego va contra quien se lo cree.
WasP pide cerrar el chiringuito: «ha pasado de dar risa a dar pena, y seguirles el juego solo agravará el desenlace final». savesky responde con la otra tesis: «Está vendiendo decadencia, no hay nada que más guste a la gente que ver hundirse a alguien, encima en directo». Otro forero escribe que al final lo del desmayo era un «FAKE» y enlaza el vídeo de la «ansiedad». Enfrente, quien avisa de que algún día no será escena.
La segunda bronca es sobre el dinero. Un participante sospecha que hay un fondo guardado al que ahora no acceden; otro lo niega con un argumento simple: si tuvieran dinero de verdad no andarían malviviendo. En medio, el detalle del hotel: unos «haters» llaman para avisar de que se está grabando y les invitan a marcharse. Cambian de alojamiento.
Qué cambia respecto a antes
Se da por superado el recuento de baneos: entra un bloqueo nuevo y el hilo pasa página sin debatirlo. La fecha de la clínica se convierte en el marcador de todo. Se cumplen las previsiones de quienes decían que el lunes no llegaría, y falla la de quien apostaba por que la cita se mantenía.
Lo nuevo es el viaje. Hoteles, cenas y trapillos mientras la luz sigue cortada. Y lo nuevo es también el archivo: entran Rankia, el comunicado de la EIAF y los perfiles profesionales. El debate se desplaza del presente al rastro antiguo.
La cuenta de la compra
Un cálculo que circula desglosa el mes: desayuno, comida, cena y refrescos hasta los
50 euros diarios. Otro mensaje añade los medios bocatas que se piden de madrugada. La conclusión que saca el hilo es que la caja entra por donaciones y sale por comida, y que las deudas que se van dejando por el camino no aparecen en ninguna hoja de cálculo.