Florentino acude a Ceuta para contener el desgaste del Real Madrid
La visita del presidente del Real Madrid a Ceuta, adelantada por el programa En boca de todos de Cuatro, llega en plena polémica por el desplante de Mbappé y Vinícius y después de que la ministra Sira Rego se declarara «profundamente agradecida» con los jugadores que no mostraron la camiseta de Ceuta. Sobre el papel es una gira institucional. En la práctica, un control de daños a contrarreloj. Y aterriza con el relato ya escrito por otros.
Qué busca el viaje de Florentino Pérez a Ceuta
El objetivo que se atribuye al viaje es recomponer la imagen pública del club y rebajar la tensión con una ciudad señalada por el episodio de la camiseta. La lectura crítica sostiene que el gesto es tardío y que no arregla el fondo: la relación entre un club global, sus estrellas y el territorio que le da licencia. Hay quien exige, además, un mensaje interno claro a los futbolistas sobre qué significa jugar en un club español. Ninguna de esas demandas tiene todavía respuesta oficial.
Sira Rego, el apoyo a los que no mostraron la camiseta
La valoración de la ministra Sira Rego, que agradeció públicamente a los jugadores que no exhibieron la elástica ceutí, ha avivado el fuego político. Una parte del análisis lee ese agradecimiento como respaldo a la postura de los futbolistas frente a la de la ciudad autónoma; otra lo interpreta como un gesto institucional más en un clima enrarecido. El club no ha entrado a valorarlo.
¿Hay negocios marroquíes detrás de la visita?
Circula una hipótesis sin pruebas: que el viaje tenga relación con intereses empresariales del club o de su presidente en Marruecos, incluida la posibilidad de participar en infraestructuras para el Mundial. Es una sospecha, no un dato, y conviene tratarla como lo que es.
Con estos mimbres, la gira difícilmente cerrará la herida abierta. Si la cosa se calma, será menos por el viaje que por el olvido. Si no, el desgaste seguirá su curso.