La lista única de la izquierda se estrella contra el 3/5 del CGPJ
Una candidatura única de la izquierda para frenar a la ultraderecha. En el debate se discute si esa suma de partidos es viable y cómo encaja con los números que exige la ley. No los de las encuestas, sino los del
3/5 de la Cámara que, según un participante, se exige para renovar el CGPJ, y los de los puestos que cada partido tendría que ceder. Hay quien despacha la idea, directamente, como casi una fantasía.
Qué exige el 3/5 y por qué bloquea la renovación del CGPJ
Designar a los vocales del Consejo General del Poder Judicial no es una votación cualquiera: según se afirma en el hilo, hace falta una mayoría reforzada,
tres quintos de la Cámara, y esa cifra no se improvisa. El argumento que recorre el asunto es que
PP y VOX no suman ese 3/5 por sí solos, de modo que cualquier renovación exigiría un acuerdo que va más allá de la mayoría simple. De ahí el rebote: si el bloque de la derecha no llega, la llave la tendría una suma de partidos que hoy compiten entre sí en la misma franja del electorado.
La consecuencia práctica es incómoda para quien promete unidad. Un frente que solo sirve para bloquear no basta para nombrar; haría falta que los socios se sentaran y se repartieran. Y ahí se enciende la mecha.
El número 5 de la lista que no se aparta
La objeción más repetida no tiene nada que ver con la ideología. Tiene que ver con la
nómina. Un participante sostiene que la política tiene un componente de negocio y de empleo que convierte las listas unitarias en casi una fantasía:
el número 5 de una lista del PSOE no se va a apartar para que entre en su lugar un candidato de Podemos, aunque el objetivo sea frenar a la ultraderecha. La frase que resume el argumento es doméstica: a ese puesto, la hipoteca le pesa más que el adversario.
En la otra orilla del mismo reproche está la paradoja. Otro participante señala que sería
muy lógico que quienes llegaron prometiendo cambiar el sistema terminen en la misma lista que los barones veteranos del PSOE. La unidad, vista así, no une a los de abajo: junta a las cúpulas.
El 5% del electorado y los socios que quedan fuera
El segundo obstáculo es aritmético y, según una parte del análisis, letal: un participante sostiene que
ni Podemos ni Sumar alcanzarían el 5% del electorado. Si esa estimación se sostiene, la aportación de votos de esas formaciones al frente sería limitada.
Frente a eso, hay una corriente que no compra ni el diagnóstico ni la etiqueta. Un participante pide que no se llame derecha a todo ese bloque. Otros dan la vuelta al argumento y describen al bloque contrario como
turnista, a la espera de que le toque su turno.
Y el análisis se atasca exactamente aquí. Unos calculan el 3/5 como si fuera una suma de voluntades; otros lo leen como un reparto de sillones. La única cifra que nadie discute es la que depende de que alguien ceda su sitio, y por ahora nadie ha dicho que vaya a hacerlo.