El 53% de alumnos de Medicina tiene padres universitarios
El 53% de los estudiantes de Medicina en universidades públicas tiene a ambos progenitores con título superior. En Trabajo Social, ese porcentaje cae al 15,5%. El informe Perfil socioeconómico del estudiantado universitario en España, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, señala que la cuna pesa más de lo que el relato oficial admite.
Qué dice el informe sobre la brecha entre carreras
Los datos son tozudos. En Medicina, solo un 1,7% de los alumnos son hijos de personas con estudios primarios o sin ellos. En Enfermería, ese porcentaje se duplica hasta el 3,8%, y el peso de los padres universitarios baja al 25%. En Trabajo Social, el 15,5% tiene progenitores con título superior. En Turismo, el 22%. La nota de corte no lo explica todo: también pesa el entorno.
El informe señala que en carreras con notas de acceso altas —Ingenierías, Matemáticas, Veterinaria, Arquitectura— predominan los hijos de familias con mucha instrucción. En Ciencias Sociales como Periodismo, Derecho o ADE, las diferencias se difuminan. La elección de grado no es neutra.
La privada como refugio de la élite
En las universidades privadas, el 85% de los inscritos en Medicina tiene al menos un padre universitario. Un 75% tiene al menos un progenitor con un puesto muy bien remunerado. La matrícula puede alcanzar los 22.000 euros anuales durante seis años. Solo esos hogares pueden pagarlo. En la pública, el 53% tiene ambos padres con título superior.
Hay quien sostiene que la educación superior se ha democratizado, pero los números muestran que la democratización es desigual. El 30,5% de los universitarios tiene a ambos padres con título superior; un 23,4% a uno de ellos. En el 33,2% de los casos, los dos progenitores tienen estudios medios. Solo un 3,6% procede de familias con estudios primarios o inferiores.
El caso de Nada: esfuerzo sin red
Nada Aanzi, de 19 años, vive en Leganés y estudia primero de Enfermería en Alcalá de Henares. Emplea hora y media en el trayecto. Sacó un 12,32 en la EVAU, insuficiente para Medicina. Sus padres emigraron de Marruecos; ninguno tuvo opciones de estudiar. «Mi madre recordaba que usaban el papel de los paquetes de azúcar para escribir», recuerda. Nada da clases particulares para ganar dinero de bolsillo.
Su caso ilustra la tesis del informe: el entorno familiar condiciona, pero no determina. Antonio Villar, catedrático de Economía, lo resume: «La generación de las inspiraciones es muy importante y eso está muy condicionado por el entorno y, sobre todo, por la familia cuando eres pequeño». Villar aboga por paliar las desigualdades desde temprano.
El debate sobre el mérito y la herencia
Una parte de los análisis sostiene que estos datos confirman que el mérito no basta: sin una familia que pague preparadores, clases particulares o un piso con aire acondicionado, competir por las plazas de Medicina es cuesta arriba. Otra corriente argumenta que el 47% de los alumnos de Medicina vienen de familias sin padres universitarios, lo que demuestra que la movilidad existe.
Hay quien asume que la inteligencia es en parte hereditaria y que los padres universitarios transmiten cultura del estudio. Otros parten de que el sistema reproduce privilegios. Entre ambos, una certeza: la nota de corte no es el único filtro.
Qué pasa con las plazas de Medicina
Hay quien propone aumentar las plazas para que más estudiantes puedan estudiar Medicina. Pero los números no cuadran: se presentan unos 14.000 al MIR cada año y salen unos 7.000 licenciados. Muchos de los que se presentan son licenciados en Medicina repitiendo el MIR por segunda, tercera o cuarta vez, o médicos formados en Sudamérica que convalidan el título.
La oferta de plazas es limitada y la demanda, altísima. Eso crea una burbuja: siempre faltan médicos, pero las plazas no se multiplican. La discusión sobre la herencia familiar se cruza con la política de recursos humanos del sistema sanitario.
La pregunta que queda en el aire
¿Hasta qué punto la herencia familiar determina la carrera que estudias? Los datos del informe apuntan a que pesa, y mucho. Pero también hay casos como el de Nada que rompen el molde. La discusión no es si el esfuerzo cuenta, sino si todos parten con las mismas cartas. Y eso, por ahora, no está resuelto.