Entran dos PDF sobre la ración militar y un cálculo de 20 euros
Alguien pega por fin papel. Dos documentos aterrizan en el hilo: uno sobre la ración individual de combate del Ejército de Tierra y otro sobre alimentación militar entre 1859 y 1914. Nadie los discute. Y al lado, un cálculo suelto: el menú, unos 20 euros.
Qué se ha sabido
Los dos enlaces los deja J.Murdock, el mismo que lleva media página encadenando mensajes. El primero es un informe de
scielo titulado «La alimentación del Ejército de Tierra en operaciones. La ración individual de combate». El segundo, un PDF de la Universidad Autónoma de Barcelona: «Introducción a la alimentación militar en España (1859-1914)». Los pega con el título y poco más. No llega pliego, ni precio por ración, ni nota oficial. Pero es la primera vez que entra un documento en el hilo.
También cae un tuit pegado sin comentario:
Las cifras, mientras, se multiplican solas. Digamelon quiere saber cuánto cuesta el menú. J.Murdock responde que
unos 20 euros mínimo. Peritta sube la apuesta y habla de
100€ al día de dietas o complemento de productividad, y sostiene que esa gente va a restaurante y que la cena es un paripé para redondear el mes. Ninguna de las dos cantidades trae factura detrás.
Y aparece el testimonio más largo del tramo. Causa Propia cuenta su paso por el rancho militar: maniobras todo el día mojado y con frío, noches peores, latas pasadas de caducidad, compañeros con el estómago fastidiado. Y una frase que le soltaron: que
tenían menos asignación de comida diaria que un preso. Añade que algunos mandos se llevaban sacos de patatas y víveres a su casa. Lo firma como experiencia propia.
Dónde está la bronca
El eje se ha movido del plato a la cuenta. Se pregunta cuánto cuesta y salen dos cifras que no encajan: 100 euros al día por un lado, 20 euros por menú por el otro. Nadie las cruza. Nadie dice si hablan de lo mismo.
La pelea sobre la ración sigue, con más comparaciones encima de la mesa. Polybolis apunta que es bastante que no les den comida de perro enlatada. TIESTO4EVER describe la sopa. Michael_Knight lo resume con la imagen del amo que echa las sobras a los perros del cortijo. TresTristesTigres tira de hospital y residencia: la misma «calidá», dice, y si vale para enfermos y ancianos, vale para militares. elbueno pide brócoli en lugar de esa proteína. J.Murdock remata que hay latas para gatos que valen el triple. Cada mensaje baja un escalón y ninguno aporta una prueba.
La tercera bronca ya no va de comida. Triffin's dilemma contesta a quien se queja del riesgo: que se busquen un trabajo menos expuesto, que son profesionales y que la patria hace décadas que no le importa a nadie. Es la idea de siempre, escrita entera.
Furymundo mete el dedo donde duele:
jornadas de 14 horas haciendo qué. J.Murdock le contesta con sarcasmo, cargando sacos de humo y enderezando bananas en el puerto. La pregunta se queda sin respuesta.
Y hay un forero que se pasa de frenada. J.Murdock, el más prolífico del tramo, contesta a otros participantes con pullas personales y acaba anunciando que él mismo se va al ignore. Entre medias, el puré de patatas con grava, la copa de pipermint y los tercios de San Miguel o Mahou. Ironía sobre ironía.
El despliegue se cuela por otra puerta. burbujo de henares cuenta lo que vio en su ciudad: una tanqueta pasando cada noche bajo su casa, un convoy al final de la avenida, soldados pidiendo identificación en la calle, centros comerciales cerrando. Y al lado, dice, una nave con 400 trabajadores a la que no fueron a molestar. No habla de comida. Habla de para qué está la tropa ahí.
Cierra el tramo sorteos_follacabras, que vaticina que después de esto les caerá un mes de vacaciones en La Mareta.
Qué cambia respecto a antes
Primero: entran documentos. Dos estudios, uno actual y otro de hace un siglo, aparecen enlazados. Nadie los discute, pero ya no es solo foto, tuit y opinión.
Segundo: el dinero llega con número. Antes se discutía si la ración era poca o mucha. Ahora se pregunta cuánto cuesta, y salen 100 euros al día y 20 euros por menú. Sin comprobación.
Tercero: la comparación con la cárcel deja de ser un decir. Causa Propia la convierte en algo que, según cuenta, le dijeron en su unidad.
Cuarto: el hilo se cansa de un participante. El que puso los enlaces y el precio es también el que acaba en el ignore, por decisión propia, después de repartir pullas.
Nadie abre los PDF. Nadie junta las cifras. Y la bandeja sigue sin contrato.