La cena del CIE entra en la comparación con la de los militares
El hilo ya no mira la bandeja. En los mensajes del
22 de septiembre de 2026 la cena de Ceuta funciona como unidad de medida: contra el menú de un centro de internamiento de extranjeros, contra el de la Cruz Roja, contra el de un asilo. La bandeja sirve para medir a otros. Y aparece una pregunta que antes no estaba: quién debería pagarla.
Qué se ha sabido
Material nuevo, y poquísimo. El único enlace de este tramo es un tuit, pegado sin más:
Nadie lo discute, nadie lo contrasta. Tampoco llega contrato, pliego, precio por ración ni nota oficial. Sigue sin aparecer una cifra de gasto nueva. Lo que sí llega son comparaciones. Un participante sostiene que esa cena puesta en un centro de internamiento acabaría con el centro quemado. Otro afirma que, si la Cruz Roja repartiera ese menú a los migrantes, se repetiría. Y
farero_interino la coloca en otro sitio: dice que está bien para un asilo o un comedor de vagabundos, pero no para las fuerzas armadas.
En la misma página hay quien describe el menú que sí aguanta una logística: café soluble, sopa, conserva de ternera y fabada, más los «ladrillos» para cuando no hay nada más. Lo lee como lo que se sirve en un comedor, y le parece correcto que así sea.
Dónde está la bronca
Se parte en tres. La primera es de escala: la ración es de asilo, no de tropa. La segunda es de quién paga.
Viva Bankia manque pierda sostiene que las fuerzas armadas españolas están defendiendo las fronteras de Letonia y Rumanía y que la cena deberían pagarla letones y rumanos. Triffin’s dilemma va más lejos: dice que están al servicio de la OTAN y que les dé de comer el Pentágono. De fondo, el mismo choque sobre para qué se usa la tropa.
La tercera es la de la lealtad. CaCO3 deja un «Roma no paga traidores». Bubisipubis habla de lo desagradecido que sale ser traidor a España. Y hay quien responsabiliza directamente a los soldados por el uso que se hace de ellos. En el lado contrario, Brokkr dice que le parece estupendo que el Estado apriete al personal para que espabile, con el argumento de que deben servir a la Patria.
Hay además una deriva que se repite en varios mensajes y que no aporta ninguna fuente: la de sostener que los migrantes reciben mejor trato que la tropa, con menú abundante y complementos. Se mezcla con la acusación, sin pruebas, de que el sistema político nacido en 1978 es el responsable de todo esto, y con el apunte de que quien intentó impedirlo acabó reducido por la policía.
En medio, la ironía. Le Comandant apunta que esa comida le parece poco vegana e inclusiva. zapatitos recuerda una mili con jamón de bellota y caviar iraní. SilviuOG solo espera que lo de la bandeja no sea verdad. Nadie contesta a esa duda con un documento. Otros dos mensajes zanjan el asunto atribuyendo el menú a un desprecio hacia la tropa y dejando caer que quien se queja debería haberse esforzado más en los estudios.
La trinchera, con barro y aguanieve
El escenario exterior vuelve, y esta vez con más detalle. Un participante se imagina a la tropa en una trinchera en Letonia, con rusos hostigando, aguanieve veinticuatro horas y barro hasta las orejas, y remata la escena con un soldado pidiendo la cena para decidir si se rinden. El mismo mensaje apunta a los aficionados al gimnasio y al ayuno intermitente: dice que patrullar a pie no lleva peso a la espalda y que, si con eso ya hay problemas, fuera habría más. Y añade que, de capitán para abajo, mucha gente está ahí como podría estar de bombero. Lo lee como un empleo público más, con su gimnasio y su actitud.
Qué cambia respecto a antes
La caseta se cae. Nadie vuelve a los enlaces de la feria ni a la carta. El asunto ya no se mide solo contra la prisión: entran el centro de internamiento, la Cruz Roja y el asilo, y con ellos un debate nuevo sobre el reparto del gasto entre países. Tampoco aparece nadie que discuta el tuit o lo verifique. El hilo compara comidas y no trae una sola cifra comprobable.