Alvise en generales rompería la mayoría absoluta de PP y Vox
¿Qué pasa si Alvise Pérez da el salto de Bruselas a unas elecciones generales? La aritmética que circula entre votantes de la derecha es incómoda: con un 49% de los votos para el bloque de centro-derecha, la suma PP más Vox se quedaría en 177 escaños, solo uno por encima de la mayoría absoluta. Si ese 49% se reparte entre PP y Vox sin Alvise, la cifra sube a 185. Y si todo el voto de la derecha fuera a un solo partido, superaría los 200. La conclusión que sacan muchos es que el partido de Alvise, al que algunos llaman el «submarino» del PSOE, podría triturar escaños de la derecha si se presenta a generales.
El cálculo que circula: 7 escaños y un 49% que no basta
Una encuesta de Electomania, citada en la discusión, otorga a Alvise 7 escaños en unas generales. Con ese escenario, el bloque de la derecha tendría el 49% de los votos y 177 escaños, solo uno por encima de la mayoría absoluta. El problema no es solo el número total, sino el reparto provincial. En provincias de 3 y 4 escaños, muchas de ellas envejecidas y con un voto fiel al PP y al PSOE, Vox necesita pasar del 15% para conseguir un escaño. Si Alvise le resta un 17% del voto, la suma de Vox y Alvise apenas llega a 35 escaños. Ese mismo 17% solo para Vox daría 60 escaños. La conclusión es que el partido de Alvise condena a Vox a no tener escaños fuera de las diez provincias más pobladas.
El voto de la derecha no pertenece al PP
El argumento del voto útil no es nuevo. Hace años se decía que Vox dividía el voto del PP y que votar a Vox era hacerle el juego a la izquierda. Ahora el argumento se ha reculado: ya no es PP solo, sino PP más Vox, y el que divide es Alvise. Siguiendo esa lógica, si cualquier partido de derechas fuera el más votado, habría que votarle siempre a ese, fuera el PP o no. La discusión deja una pregunta incómoda: ¿por qué no se retira el PP y deja paso a Vox? Algunos sostienen que si no existieran Vox y Alvise, no votarían al PP. La mayoría de los que votaron a Alvise no votarían nunca al PP ni a Vox, y la mayoría de los que votan a Vox no votarían nunca al PP. Si Alvise ha aprovechado una bolsa de votos que deberían ir al PP, es mérito de Alvise y problema del PP por no defender lo que sus votantes quieren.
¿Por qué el PP y Vox se hunden ellos solos?
La discusión también apunta a que el PP y Vox se hunden por sus propios errores. Se menciona que el PP de Mariano Rajoy traicionó a España y dejó claro que no era derecha cuando con mayoría absoluta mantuvo todo lo de Zapatero y subió impuestos. Se critica que el PP es «PSOE azul» y que en Bruselas votó lo mismo que el PSOE casi el 90% de las veces en los últimos cinco años. Para que salga el PP, se necesita un líder que no salga a empatar el partido, como Feijoo, que se hace caquita. Para que salga Vox, se necesitarían más Espinosas de los Monteros y menos Buxadés. Mientras tanto, se sufre a un psicópata sociópata como presidente del gobierno.
La abstención del 50,78% y el voto que no es de nadie
Un dato que se repite es que el 50,78% de abstención significa que más de la mitad de España no está representada. Ni rojos ni azules. Eso quiere decir que los votos no son de nadie y que solo hay que hacerlo mejor que Alvise. En eso consiste la democracia. La discusión también menciona que el votante de Alvise no tiene color alguno: gente hastiada de que el Estado robe a manos llenas, de que una panda de lerdos vacíen las arcas públicas, de que Hacienda te considere un criminal antes de tiempo, de pagar la fiesta del plan Kalergi, de ver cómo el país ya no es el que era. Es un voto de castigo que no se identifica con la derecha tradicional.
El precedente andaluz y el miedo a repetir 2018
En Andalucía, sin el voto a Vox, la derecha no habría desalojado al PSOE-A. Arenas ganó las elecciones sin que le restasen votos otros partidos de derecha, pero sin mayoría absoluta, que tenían PSOE más IU. Cuando apareció Cs, sumó con Susana y no con el PP. Tuvo que aparecer Vox en Andalucía en 2018, tras 40 años de gobierno socialista, para que la bisagra naranja centrista dejase su tendencia a ser muleta políticamente correcta. El miedo es que ahora pase lo mismo: que Alvise reste lo suficiente para que la derecha se quede a tres escaños de la absoluta y se coma otros cuatro años de Sánchez. La discusión no tiene un final cerrado. Solo una advertencia: si la derecha está en máximos en 50 años y no gobierna, alguien tendrá que explicar por qué.