Votantes de PP y VOX: qué exigen y qué les haría sentirse traicionados
¿Qué tiene que hacer un gobierno de PP y VOX para que quienes les votan no se sientan estafados? La pregunta, lanzada en un foro de economía en plena resaca de una legislatura que muchos dan por agotada, recibe respuestas que van del programa casi administrativo al desahogo puro. Pero debajo del ruido hay un patrón: la mayoría no espera un plan económico cerrado, sino gestos concretos y verificables en un puñado de frentes. Y el umbral de la traición es bajo.
Qué medidas piden los votantes de derechas
El primer bloque de demandas es de higiene institucional. Cerrar o reformar a fondo la radiotelevisión pública, eliminar subvenciones a organizaciones y patronales, suprimir el Ministerio de Igualdad y derogar la ley de violencia de género aparecen una y otra vez como condiciones mínimas. Hay quien lo resume en una frase: «con que cierren TVE, quiten las subvenciones a los comegambas, patronales y ongs... me conformo... para ir empezando».
El segundo bloque es migratorio y de orden público. Control de fronteras, expulsión de quienes hayan delinquido, revocación de permisos de residencia a quienes no trabajen, endurecimiento del hurto y desalojo rápido de ocupaciones ilegales. Un participante lo condensa: «expulsión de la morería, control REAL DE FRONTERAS y ley de desahucio de 24h». Otro avisa de que si no se actúa en inmigración, votará a Sánchez la próxima vez. La inmigración aparece, de hecho, como el asunto que más gente cita como decisivo.
El tercer bloque es fiscal y administrativo: eliminar el Ingreso Mínimo Vital, derogar competencias autonómicas, cambiar la ley electoral para establecer circunscripción única, prohibir partidos regionalistas en las generales y quitar cuota a autónomos. Aquí el debate se enreda: alguien advierte de que bajar la cuota de autónomos sin tocar cotizaciones acabará en pensiones no contributivas, y otro responde que el autónomo ya hace de recaudador de IVA gratis para el Estado.
El mínimo para no sentirse engañado: echar al PSOE
La respuesta más repetida a la pregunta del mínimo exigible no es económica. Es una sola: que no gobierne el PSOE. «Que no gobierne el PSOE», responde el primer mensaje. Otro lo eleva a fórmula matemática: «Si E=mc2 puede explicar el Universo, España sin PSOE tiende a infinito». No es un programa, es un veto. Y explica por qué muchas exigencias concretas quedan en segundo plano: cualquier coalición que desplace al bloque actual se da por buena de entrada.
Eso sí, el entusiasmo tiene techo. Varios avisan de que PP y VOX son «la misma mierda que los otros» y de que la pelea de egos acabará en huelgas y caos. Un veterano del foro lo zanja: «La verdad es que no espero nada, como con cualquier político. No va a venir ningún mesías a solucionar los problemas que tenemos». Otro añade que «da igual quien salga: siempre van a perder los mismos».
Qué les haría sentir traicionados
Aquí las respuestas se vuelven más viscerales y menos programáticas. La sospecha central es que PP y VOX repitan el guion de 2011: llegar al gobierno alegando que «los socialistas han dejado el país quebrado» y aplicar recortes. «Por culpa de los voxerpobres nos van a hacer un fisting como en el gobierno de Rajoy», resume un mensaje. Otro apunta a la reforma laboral: «no podéis daros de baja, ya que la reforma laboral que prepara el PP contemplará echarte de baja, como con Rajoy».
La segunda sospecha es que la retórica dura se quede en gesto. Se describe con precisión el mecanismo: anunciar la eliminación del IMV, aguantar protestas, reducirla a la mitad, luego un 25% anual y «fin de las manifestaciones». Es la llamada ventana de Overton aplicada a la paga. Si el gobierno se queda en el anuncio y no ejecuta, la traición está servida.
Hay un tercer temor, menos confesado: que la política migratoria se quede en titulares. «Ya sé que ni Frijol ni Pagascal echarán a 3 millones de inmigroides, pero me conformo con no verle más el jeto a Sánchez», escribe alguien. Es decir: muchos votan contra alguien más que a favor de un plan.
El ruido: propuestas que nadie firma
El hilo se desborda por momentos hacia territorios que ningún partido recoge en programa. Aparecen propuestas de ilegalizar la homosexualidad, deportar a millones de personas, suprimir pensiones, aranceles a multinacionales, moneda propia sin banco central o salir de la UE. Son mensajes que funcionan como provocación o como catarsis, no como demanda electoral realista. Conviene leerlos como lo que son: ruido de fondo que no debe confundirse con el núcleo del debate.
También hay quien responde con ironía a la propia pregunta: «Ley para poder pegar a tu mujer, SMI a 400 euros, subida de los alquileres en 500 euros, prohibición de cualquier protesta». Es una parodia de lo que, según quien la escribe, la derecha querría hacer. El problema de estas parodias es que contaminan cualquier lectura seria del hilo.
Al final, la paradoja es esta: quienes exigen menos Estado, menos subvenciones y menos gasto público reclaman a la vez un gobierno que intervenga con dureza en fronteras, orden público y control de la ocupación. No es incoherencia, es otra cosa. Es la lista de la compra de quien ya no cree en los programas, solo en los gestos. Y si el gesto no llega, la próxima papeleta será otra vez un voto contra alguien.