El hilo pasa del acto al «efecto Streisand» y a un gobierno PP-PSOE
El acto ya no importa. En este tramo, entre el 15 y el 16 de octubre, el hilo deja Pamplona y se pone a discutir qué se consigue respondiendo a Vito Quiles. Alguien suelta que la reacción le da publicidad y lo llama «efecto Barbra Streisand». Otro pide un gobierno de PP y PSOE para bajar la tensión. Y en medio se cuelan un tuit sobre guardaespaldas, un enlace que no tiene nada que ver y una discusión sobre si el parque de Yamaguchi es bonito.
Qué se ha sabido
El dato que más se repite es el de la seguridad. Un participante pega un
de un periodista que habla de
más guardaespaldas que gente esperándole en la plaza y de varios de ellos encapuchados. Sobre ese tuit se monta media página: uno le pone nota al despliegue, otro dice que Quiles contrató seguridad tras salir corriendo en otras ocasiones.
Aparece un segundo tuit,
, que se comenta de pasada y sin que nadie lo desarrolle.
Dos datos de contexto se cuelan entre el ruido. Uno: Pamplona está hermanada con Yamaguchi desde 1980 y el parque lo diseñaron japoneses. Dos: alguien recuerda que en Ceuta Quiles se marchó cuando lo encaró un grupo de asistentes.
Y luego está el enlace que sobra. Un forero pega
un enlace a una web para adultos y otro responde con una imagen. Nadie discute el contenido. El hilo sigue.
Dónde está la bronca
La pelea de este tramo no es sobre lo que pasó en la plaza. Es sobre si responder a Quiles le conviene o le da exactly lo que busca. Un participante lo dice claro: si le dejan hablar donde quiera, la reacción solo le hace más famoso. Lo llama «efecto Barbra Streisand». Otro responde que el problema no es Quiles, sino la tensión que otros alimentan.
Ahí entra la comparación con 1936. Un forero sostiene que la crispación actual es la misma trampa que llevó a los abuelos a matarse entre ellos, y responsabiliza a los que removieron esa crispación desde el poder. La respuesta no discute el fondo: dice que con según quién no hay otro remedio que enfrentarlo.
El segundo choque es sobre la financiación. Alguien pregunta quién paga los autobuses, y otro responde que Quiles es «disidencia controlada» porque le vio apoyar a un partido que, según él, financian el PSOE y el Ministerio del Interior. No aporta prueba. Se queda ahí.
El tercero es de manual: si los vascos son navarros o los navarros vascos. Un participante dice que los vascos son navarros y no al revés. Otro responde que dejen de hacerle la ola. Nadie gana.
Y en medio, la propuesta que nadie recoge: un gobierno de PP y PSOE que acerque posturas, porque el país está polarizado y lo demás será confrontación constante. Nadie la discute. El hilo pasa a otra cosa.
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es que el acto desaparece del debate. Ya no se discute quién provocó ni cuánta gente había. Se discute qué efecto tiene responder, quién paga y si conviene un pacto entre los dos partidos grandes. El «efecto Streisand» entra como argumento nuevo y se queda. La predicción de que el frente de tuiter iba a ser sangriento se cumple: alguien dice que no quisiera ser enviado allí. Y aparece una predicción electoral: que la reacción va a hacer que un partido pegue fuerte en Navarra en las próximas elecciones.
El cálculo que nadie hace
Se pregunta cuánto cuesta movilizar a la gente que fue al acto. No hay cifra. Se pregunta quién paga los autobuses. No hay respuesta. Se pone nota al despliegue de seguridad: un 7 sobre 10. Ese es todo el balance económico del tramo.