El hilo del metro se llena de vídeos y de insultas al gordo
El tramo arranca con un vídeo de YouTube que alguien cuelga para que se vea la escena entera. A partir de ahí, el hilo se convierte en un juicio al pasajero que increpó al predicador. Un forero lo describe como «un gordo tatuado derroido agresivo» y otro responde que «las formas del puto gordo no son formas de un hombre». La discusión ya no va de religión: va de quién es el malo del vídeo.
Qué se ha sabido
El vídeo de YouTube se cuelga al principio del tramo y sirve para fijar la escena. Un participante aporta el dato de localización: «en el video se ve el metro de la linea 1 y la parada LA SAGRERA». Añade que esa línea «destaca por el número de invasores que va en ella (salvo horario laboral que hay también españoles)».
En el apartado de cifras, se repite el cálculo de población: Madrid tiene aproximadamente
3,5 millones de habitantes en su municipio y Barcelona cerca de
1,7 millones. Un forero insiste en que «metes números absolutos y se te olvida que la población de Madrid capital es más del doble que la de Barcelona capital, osea que el ratio por cada 100K habitantes de Madrid es menor que en Barcelona». Otro responde: «Ya, pero tú hablabas de número de muertos, y no de porcentajes por población. Aún así están igualados».
También se cuelgan varios tuits. Uno de
@Frontera con la frase «Barcelona, 2026». Otro del mismo usuario: «Una mañana más en el Madrid “de todos los acentos”». Y un tercero de
@Alt Right España sobre Getafe. El hilo los comenta como prueba de la «ingeniería social a tope».
Dónde está la bronca
El choque ya no es entre defensores y detractores del predicador. Es entre los que condenan al pasajero que increpó al anciano y los que reparten culpas. Un forero sostiene que «le puedes decir educadamente que no te dé la brasa sin necesidad de hacer lo que ha hecho el puto gordo asqueroso aceitoso», y añade que «a mí el viejo me da pena, el gordo diciendo que va a pegar a un viejo, encima cobarde». Otro participante apunta que si la mujer denuncia, «su careto va rulando por ahí, puede tener problemas. La ha amenazado con pegarle».
Enfrente, hay quien ve la escena como un esperpento colectivo. «Yo esto lo veo como un experimento sociológico, todos se están desahogando, el gordo, el predicador y la hermana, no llega la sangre al río», escribe un forero, que remata: «una escena profundamente berlanesca, al fin y al cabo el esperpento lo creamos los españoles».
La bronca también se traslada al predicador. Un participante sostiene que «hay que dar caña a los aleluyos, son una plaga». Otro recuerda que «si tú supieras cómo odia el evangelista medio a los católicos no pensarías igual». Y un tercero apunta que «cada país, en el que estos sermoneros evangélicos, fueron cogiendo la radio y la televisión, se fué destruyendo».
Hay quien rectifica el foco. Un forero escribe: «Me parece una falta de respeto mayuscula. Tener a una audiencia cautiva escuchando monsergas evangelistas durante 10 o 15 minutos, o lo que tardes en bajarte». Es el argumento de la cautividad, que vuelve a colarse entre el ruido.
Qué cambia respecto a antes
El debate sobre las cifras de homicidios queda en segundo plano. Ahora el protagonista es el pasajero que increpó al predicador, con insultos y descripciones de su aspecto físico. La predicción de que «lo de los predicadores evangélicos en el metro va a terminal mal» se cumple en el hilo, pero no en el vagón: nadie llama a seguridad, nadie interviene. Entra un asunto nuevo: la amenaza de agresión y la posibilidad de que la mujer denuncie. Y entra el vídeo de YouTube como prueba central. El hilo ya no discute si el predicador molesta o no: discute quién es el malo de la película.
Una predicción que se repite
Un forero vaticina que «lo de los predicadores evangélicos en el metro va a terminal mal». Otro augura que «no pararán hasta destruir el Catolicismo». Y un tercero sentencia que «Barcelona y todo el país se está convirtiendo en un estercolero». Sin plazo, pero con tono de profecía.