Francia se prepara para la mayor jornada de disturbios
Según los mensajes que circulan en foros, se espera para este martes la mayor concentración de personas en la calle y el nivel de violencia más alto en todo el país. La combinación de una huelga general de estudiantes, protestas de sindicatos agrícolas, alertas por saqueos en las banlieues, la infiltración de grupos anarquistas y Black Block, y la amenaza de enfrentamientos con grupos de extrema derecha ha encendido todas las alarmas. El detonante inmediato: un estudiante perdió una mano al explotarle una granada aturdidora de la policía, lo que ha radicalizado las protestas. Los datos disponibles apuntan a más de 5.000 detenidos, de los cuales entre el 85% y el 90% son menores de edad.
Más de 5.000 detenidos y 170 estudiantes heridos
El balance provisional es escalofriante.
Más de 5.000 personas han sido detenidas en los disturbios, y la inmensa mayoría son menores.
170 estudiantes han resultado heridos, algunos graves o con la mano amputada. A ellos se suman
78 trabajadores educativos heridos, algunos rociados con gasolina y quemados vivos o apaleados a la salida de los institutos.
83 policías han resultado heridos, algunos en estado crítico tras ser golpeados con barras de hierro en la cabeza. También hay civiles heridos, como una mujer a la que quemaron la cara con un soplete.
¿Quiénes están llamados a protestar este martes?
La jornada del martes concentra a actores muy dispares. Los principales sindicatos estudiantiles han convocado una protesta masiva tras la amputación de la mano de un estudiante. Los sindicatos agrícolas protestan por la falta de apoyo del gobierno ante la sequía que ha destrozado los maizales y por el aumento del diésel a causa de la guerra de Irán. La policía ha detectado que grupos anarquistas y el Black Block habrían dado la orden de escalar la violencia e infiltrarse en las protestas estudiantiles. Además, grupos de extrema derecha y neonazis estarían planeando enfrentarse a la policía y a los grupos anarquistas, con enfrentamientos ya registrados en Lyón y Rennes.
El miedo a los saqueos y a la convergencia de luchas
Las alertas por la infiltración de grupos de las banlieues que no son estudiantes y que aprovecharán el caos para saquear se suman a la preocupación policial. Informes de inteligencia citados en redes sociales apuntan a una «convergencia de luchas» con la participación de actores externos al ámbito escolar, como Black Blocs, Comité Adama o el NPA. La previsión es que los enfrentamientos se generalicen. El Estado se enfrenta a un escenario en el que podría verse desbordado si millones de personas salen a la calle, un riesgo que algunos analistas consideran el final de la confianza social.
Medidas punitivas y debate sobre las ayudas
En París ya se ha anunciado que los estudiantes que hayan quemado liceos no recibirán becas ni ayudas educativas. Sin embargo, hay quien sostiene que esta medida es inútil porque muchos de los implicados no valoran esas ayudas. La propuesta alternativa que circula es retirar las pagas a todo aquel que cobre ayudas públicas hasta que abone el importe de las multas, y que los padres de los menores se hagan responsables con multas ejemplares. El problema, señalan, es cuando los responsables son menores con padres insolventes.
La respuesta del Estado y el precedente de los chalecos amarillos
La discusión sobre la dureza de la represión policial planea sobre el análisis. Hay quien recuerda que los chalecos amarillos no pararon hasta que el gobierno dio marcha atrás en el retraso de la jubilación. Otros sostienen que al Estado solo se le dobla la mano desde dentro o desde otro Estado más fuerte, y que cuando quiere, machaca sin piedad. La incógnita es si esta vez el Estado podrá contener una protesta que amenaza con desbordarlo.
¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el Estado francés para sofocar una revuelta que ya ha dejado miles de detenidos y heridos? La respuesta, este martes.