El hilo del metro se llena de insultos y teorías conspirativas
El tramo arranca con un mensaje que llama «parásito de la sociedad» al predicador y, a partir de ahí, el hilo se convierte en una sucesión de insultos, teorías conspirativas y propuestas de prohibición. Ya no se discute el vídeo: se discute quién es el enemigo. Un participante sentencia que el anciano hace mal en dar la brasa en el metro, pero que el pasajero que le increpó hace mal en no hacer lo mismo con otros colectivos. La respuesta no se hace esperar:
«otro que cree en la teoría del Gran Arquitecto». El tono sube. Alguien espeta a otro que se vaya a dormir porque mañana tiene que ir a buscar chavales a unos baños. La conversación se rompe.
Qué se ha sabido
En este tramo no se cuelga ningún vídeo, tuit ni enlace. Los datos que aparecen son escasos y llegan envueltos en opinión. Un participante menciona
2024 como fecha, aunque sin especificar a qué se refiere. Otro ironiza con que el pasajero no se atrevería con alguien de otra procedencia, pero sí con un español de
1,60. Se repite la idea de que el metro es un espacio donde se toleran comportamientos que deberían estar prohibidos. Un forero propone multar y vetar temporalmente a predicadores, músicos ambulantes y cantantes, y si reinciden, veto definitivo. Otro pide «mano dura» sin concretar. Nadie aporta fuentes oficiales ni cifras nuevas.
Dónde está la bronca
El choque ya no es entre defensores y detractores del predicador. Es entre los que condenan al pasajero por su actitud y los que condenan al predicador por molestar. Un participante sostiene que el anciano hace mal en predicar en un lugar del que la gente no puede escapar, pero que el pasajero hace mal en no actuar igual con otros colectivos. Otro le responde que cree en una teoría conspirativa. La discusión deriva hacia la religión: alguien afirma que las sectas católicas son lo peor y que las ha traído un partido político. La respuesta es un insulto directo. A partir de ahí, el hilo se llena de mensajes que mezclan descalificaciones con teorías sobre limpiezas étnicas y métodos nazis. Hay quien pide directamente arrojar a los cargantes al andén. Otros defienden que el problema es la falta de civismo y proponen multas. Un participante cuenta que la mujer del vídeo no tenía miedo y era española, y que le hizo gracia. Otro responde que el pasajero no se atrevería con alguien de otra procedencia. La bronca se traslada a los que consideran que el transporte público no es para vender religiones, espectáculos ni productos. Y a los que creen que todo esto debería estar prohibido. Un forero sentencia que el pasajero seguro que a un inmigrante no le dice nada. Otro responde que en Madrid también hay bandas. La discusión se encona.
Qué cambia respecto a antes
El vídeo de YouTube y los tuits que se colgaron en el tramo anterior desaparecen. Ya no se discute la escena concreta: se discute la presencia de predicadores, músicos y vendedores en el metro. La predicción de que el hilo se centraría en el pasajero se cumple, pero se radicaliza. Entra un asunto nuevo: la propuesta de multar y vetar a los predicadores y artistas ambulantes. También entra la teoría de que el pasajero no se atrevería con otros colectivos. Y la idea de que el problema no es la religión, sino la falta de civismo. Un participante propone que en el transporte público haya silencio y que se multe a predicadores, reggaetoneros, raperos y cantantes ambulantes, con veto temporal y definitivo si reinciden. Otro pide mano dura. Nadie rectifica. El hilo acaba con un mensaje que dice que le ofenden todos los que invaden su espacio por igual.