El hilo se parte entre el tirón de Rufián y el escaño seguro
El hilo se parte en dos nada más empezar. Unos ven en Rufián al líder que necesita la izquierda. Otros recuerdan que el escaño por ERC ya lo tenía. Y ahí salta la bronca.
Qué se ha sabido
Los primeros mensajes son tres tuits. Uno de
@laSexta Noticias: «ERC prepara ya una alternativa a Rufián mientras él insiste en que quiere representar al partido "acompañado de otras fuerzas de izquierda"». Otro de
@Público: «ÚLTIMA HORA I ERC ya baraja la opción de un candidato alternativo por si el choque con Rufián acaba en desacuerdo». Y un tercero, de
@Rubén Hood, que lanza la pregunta: «Se rumorea que Gabriel Rufián estaría pensándose dar el salto para presentarse en las próximas elecciones generales en un frente amplio. ¿Será verdad? ¿Le darías tu voto?». Los tres se pegan el
8 de octubre.
Un participante resume la jugada:
«No le dejan irse, pero le piden que lidere como independiente frente amplio, esquerra no quiere entrar, seria mas bien presion de toda la izquierda sobre el y el no lo tiene del todo claro».
Otro apunta el cálculo que nadie cierra:
«La pasta es ser diputado y por ERC iba a tener escaño seguro. En esa coalición, veremos».
Y un tercero mete el dedo en la llaga territorial:
«Con Rufián no sacan escaños en media España».
El
9 de octubre sigue el goteo. Alguien pega otro tuit, de
@C.: «Buah si la cosa fuera así firmaba, lo necesito ojalá sea así o al menos algo parecido». Y un vídeo de YouTube que se comenta de pasada.
Dónde está la bronca
El choque es entre tirón y escaño. Un bloque sostiene que Rufián moviliza a votantes que no son de ERC.
«Rufian le mola a muchisima gente de izquierda, seria un lider natural en la izquierda del PSOE, vamos, reviven sumar a lo grande». Otro añade:
«si aceptan a rufi coge mucha fuerza el frente amplio».
El otro bloque responde con aritmética.
«El escaño lo tenía ya asegurado sin arriesgarse a cambiar de siglas». Y con el mapa:
«En ese FA no van BNG, ni Bildu, ni ERC, ni las CUP, y puede que tampoco Compromis, así que tampoco tiene tantos caladeros donde acogerse».
Ahí entra un partido del que nadie habla.
«Adelante Andalucia, va a conseguir bastantes votos pero pocos escaños, puede que ninguno, ademas no es un partido pro-sanchez, y le va a hacer un roto absoluto a la izquierda en Andalucia».
La bronca sube cuando alguien dice que Rufián no pinta nada en ERC.
«Es un españolazo no pintaba una mierda en erc». Y otro remata:
«Aquí por Catalunya lo cierto es que hace tiempo que los independentistas se preguntan que hace este tío en ERC cuando vive entre Madrid y Guipúzcoa y cada vez habla menos de los problemas en Cataluña y cada vez habla menos catalán y peor».
Hay quien ve una operación para quitarlo de en medio.
«Ahora, los otros, aprovechan para quitar al andaluz del medio». Y quien lo ve como un trampolín:
«Sería la tumba de Rufian. Nos quitamos a otro retrasado sorbelefas colectivista en el medio plazo».
El hilo también se enreda con si Sánchez lo quiere cerca o lejos.
«Igual Saunez no lo quiere ahí, le puede hacer cierta sombra, tanto si ganasen en el gobierno, como si perdiesen en la oposición».
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el debate era si ERC prepara alternativa. Aquí ya se discute si Rufián gana o pierde con el salto. Se da por hecho que el pulso existe. Lo nuevo es el cálculo del escaño, el papel de Adelante Andalucía y la pregunta de si Sánchez lo quiere en el frente. Nadie cierra la cuenta. El hilo sigue partido.
El cálculo que circula
Un participante intenta sumar:
«Salta la sorpresa en las saunas, si Rufi lidera el frente amplio lo peta a votos, mucha gente le encanta en la izquierda, sumado con el perro, seria un frente comun muy fuerte a VOX PP». Otro responde con el contexto:
«daba por seguro el triunfo aplastante de PP y VOX, no lo tengo claro, la izquierda se esta movilizando como nunca antes». Y un tercero rebaja:
«Mucho ruido. Pocas nueces. España es un país de pensionistas. Pensionistas propietarios».
«Frente Amplio, el partido que representa a los calvos de España. Ojo, que pueden dar la sorpresa...», suelta otro. La ironía no tapa que nadie tiene la cifra. Solo el aviso:
«La izquierda está dividida en más partidos que la derecha. Eso sube las probabilidades de no conseguir escaños».