Faltan jóvenes, sobran tuits y un forero cuenta su hipoteca
El hilo cambia de eje. Ya no se discute cuánta gente hay en Sol —eso se da por hecho— sino quién es esa gente. Y la respuesta que se repite es incómoda para los convocantes: gente mayor. A partir de ahí, tres páginas de tuits pegados, comparaciones con 2011 y un forero que suelta su vida entera en euros.
Qué se ha sabido
Poco de la acampada y mucho de quién la mira. Un participante pega el tuit de una periodista sobre
la agenda “radical” de los grupos “radicales” que han acampado, con la etiqueta #TodasSomosMaricarmen. Otro trae el agradecimiento público de Carlos Sánchez Mato a los activistas que impiden desahucios y a los actores que se dejan ver por allí. Y otro, un tuit sobre una concentración contra la Ley LIDER que
pretende aprobar Ayuso y que, según ese mensaje, ahonda en la desregulación y privatización del suelo. Es el único asunto nuevo de política de vivienda que entra en el tramo.
También entra Ceuta, pero por la puerta de atrás. Un participante pega un enlace de RTVE fechado el 26 de septiembre sobre un suceso ocurrido en la playa del Trampolín y lo usa para sostener que a la izquierda esto no le importa. Es un enlace de sucesos con una víctima menor: aquí no se desarrolla.
Y entra, de refilón, la manifestación del PP en Madrid del día anterior. Un forero abre con una pregunta: por qué no hay hilo de eso. Se responde solo: porque
solo fueron ellos con las banderas del fútbol.
Lo demás son tuits. Varios, seguidos, sin comentario.
Dónde está la bronca
Primero, la edad. Es el choque que ordena todo el tramo. Un participante que dice haber estado en el 15-M de 2011 sentencia que entonces casi todos eran veinteañeros y que en las fotos de ahora la mayoría pasa de los 30. Otro lo remata:
parece el horario de una escuela de primaria, con sus clases y sus actividades. La respuesta no llega. Nadie discute el dato.
Segundo, el argumento que ya no se suelta: si gobiernan, ¿qué protestan? Un forero lo formula así: los españoles se preguntan de quién se quejan cuando llevan 8 años aplicando ellos las políticas. Otro lo lleva al calendario electoral y sostiene que la operación llega pronto, que debían haberla montado un mes antes de las elecciones y que se van a comer el hastío y la desilusión. Un tercero apunta a un frente amplio en construcción y a sacar los escaños que pierda el PSOE. Nada de eso viene con pruebas; se lee como interpretación.
Tercero, la comparación con 2011, que ya se ha convertido en su propio género. Un forero dice que el lema original pedía más poder para los ciudadanos y menos para los partidos, y que de ahí salió lo que salió. Otro zanja: ya no engañan, pretenden que esto es lo mismo. Y hay quien recuerda que después de aquel 15-M el PP de Rajoy arrasó en las elecciones siguientes. Ese dato se deja ahí, sin sacar consecuencias.
Cuarto, los tuits. Aquí el hilo se parte entre los que discuten el fondo y los que discuten la forma. Un participante sentencia que los tuits
huelen. Otro responde que lo que hay que mirar es quién los pega y para qué. La pelea se queda en el aire, sin resolución.
Quinto, la presencia. Dos participantes ironizan con que los convocantes estén también en el poder —uno pregunta si no tenían espacio en casa— y un tercero describe la llegada de los conocidos a la plaza como el montaje de una jaima. Otro lo atribuye a la simple presencia de dos cargos públicos, y recuerda que en 2011 pasó igual. Un último cierra su intervención atribuyendo autoritarismo e hipocresía a todo el que va por ese lado.
Qué cambia respecto a antes
Que el debate ya no es de tamaño sino de perfil. La edad, las canas y la ausencia de veinteañeros han sustituido a la discusión sobre si había cuatro o cuatrocientos. Y que la inmigración deja de ser una comparación suelta —Ceuta como término de comparación— y se convierte en un bloque propio con enlace propio, pegado sin más desarrollo.
También cambia quién habla. Aparecen participantes que cuentan su caso personal en vez de discutir el de otros: uno explica su minipiso de 1997 y su hipoteca, y otro suelta la broma de que quien no pueda pagar el
alquiler coma pasteles. El hilo se llena de biografía.
Y aparece, por primera vez en esta página, la Ley LIDER y el nombre de Ayuso. Hasta aquí todo era Madrid y Sol; ahora el suelo también se discute en otra ventanilla.
La cuenta de la vivienda de un forero
Un participante cuenta cómo llegó a pagar
140 euros al mes por vivir en una de las mejores zonas de Sevilla:
80 de comunidad y 60 de hipoteca. El recorrido: compró un minipiso en 1997, segundo sin ascensor, en un edificio del instituto de la vivienda de 1962, y vivió allí
18 años porque los precios no paraban de subir. Compró después, con obra y préstamos, y su hipoteca se extingue en
2030. Lo cuenta como respuesta a la acampada, no como receta. Nadie le pide que la convierta en una.