Nuevo 15M en Sol: acampada con fecha de caducidad meteorológica
¿Cuánto aguanta una acampada cuando el juez no es la policía, sino el termómetro? En un foro de debate se plantea que la Puerta del Sol vuelva a llenarse de tiendas de campaña y consignas, y la pregunta que corre es la misma que en 2011: si aquello fue un movimiento social o un trampolín. Nadie lo sabe aún. El frío de los próximos días decidirá una parte, y esa parte no es pequeña.
Contra Ayuso mientras gobierna el PSOE
La contradicción que ordena todo: según un cálculo que circula en el debate, siete años de Gobierno central socialista y la protesta señala a la presidenta madrileña.
Siete años de PSOE en Moncloa y el foco puesto en Madrid. Hay quien lo lee como una consecuencia lógica de que la capital sea el escaparate de la política nacional. Otros, con menos paciencia, lo ven como prueba de que la acampada responde a un guion partidista. La pelea gira en torno a
Paquita, el nombre que sostiene las pancartas y que algunos ya dan por amortizado antes de que llegue el primer chubasco.
Lo que sí admite poca discusión es que el nuevo 15M llega con la política madrileña convertida en campo de batalla nacional. Y con la sospecha, repetida en cada análisis, de que de aquí pueda salir otro líder con promesas grandes y final incierto.
Qué pasó en el 15M de mayo de 2011
El movimiento original estalló en
mayo de 2011, una semana antes de las elecciones municipales y autonómicas del
22 de mayo de 2011. Entonces gobernaba el PSOE: José Luis Rodríguez Zapatero afrontaba el tramo final de su segunda legislatura, con el severo paquete de austeridad y recortes aprobado en 2010 como gasolina del descontento. El líder de la oposición era Mariano Rajoy.
Ese detalle importa y se olvida a menudo:
aquella acampada no fue contra el PP. Fue contra un Gobierno socialista. Quien hoy reparte carnés de memoria histórica haría bien en mirar el calendario antes de pontificar.
Si el nuevo 15M sale la mitad de rentable que el anterior, como ironiza un comentario, a alguno le dará para otro chalet. Que llueva.