El camarada Villarroya, a por la inquilina: piolet y One Plus
El hilo se lía otra vez. Ya no se discute solo la vivienda: ahora se discute si Villarroya es coherente, si trabaja para Florentino, si el piolet era una amenaza o una coña, y si los teléfonos que usan los anticapitalistas son Samsung o One Plus. En medio, un vídeo de YouTube y un tuit que se comentan de pasada. La bronca sube de tono y baja de nivel.
Qué se ha sabido
En este tramo aparecen dos enlaces. Un vídeo de YouTube,
, que se comenta sin mucho detalle. Y un tuit,
, que se usa para seguir la polémica. No hay cifras nuevas sobre vivienda. Sí se repite que Villarroya cobra de cadenas públicas y privadas, y que eso chirría a algunos. Un participante recuerda que el apellido de la abogada suena a carterista del metro, y otro responde que en Rumanía hay vivienda barata. También se menciona un libro de Soto Ivars,
Esto no Existe, y se dice que Coto Matamoros envejeció mal. Nada de datos económicos nuevos.
Dónde está la bronca
La bronca se divide en tres frentes. Primero, la coherencia de Villarroya. Unos dicen que trabaja para Florentino y que eso lo invalida. Otros responden que no trabaja para él y que el ataque es una difamación. Segundo, el piolet. Alguien pregunta si ha visto asomar un piolet, y otro responde que solo faltó llamarla facha. Tercero, el sistema. Un participante sostiene que Villarroya dice lo correcto: no puedes tener un sector de la economía con un sistema diferente sin cambiar el sistema entero. Otro responde que todo el mundo especula, que es predecir el futuro, y que los dos del vídeo no son lo bastante listos. Un tercero sentencia que el socialismo nace del análisis marxista pero no propone solución, y que el experimento soviético acabó en desabastecimiento. Frente a eso, otro defiende que el suelo es un bien finito e irreproducible, y que la alimentación o la ropa se pueden producir indefinidamente. La discusión deriva hacia la higiene ajena, los piojos y la cal viva, y ahí se pierde el hilo. También hay quien dice que a los abuelos se les caería la cara de vergüenza, y quien responde que sois la misma escoria pero acojonaditos. El tono es alto. Alguien pide ánimo con muchos signos de exclamación. Y otro dice que se quiere ir a una isla desierta.
Qué cambia respecto a antes
Antes se discutía la oferta, la demanda y los 1,2 millones. Ahora eso queda aparcado. Entra la coherencia personal: si Villarroya cobra de Florentino, si los anticapitalistas usan One Plus, Real Me y Huawei en vez de Samsung, Sony y Cisco. Entra también la nostalgia soviética: los oligarcas, los jerarcas, el mercado negro. Y entra el piolet como chiste recurrente. La predicción de que el hilo se partiría en dos se cumple: unos hablan de economía y otros de pureza. Nadie rectifica. Nadie cambia de tono. El asunto de la vivienda sigue sin resolverse, y el precio no da tregua.
Un cálculo que alguien hace
Un participante sostiene que el suelo es finito y que por eso Madrid o Ávila no se pueden reproducir como la ropa. Otro responde que los alimentos y la materia prima para la ropa también crecen en ese suelo finito. La discusión no avanza. Se queda en la definición de bien raíz. Y ahí sigue.