El hilo se rompe: piolets, URSS y el 1,2 millones de migrantes
El hilo sobre Villarroya y la inquilina se parte en dos a los pocos mensajes. Unos piden piolets. Otros piden datos. Y en medio, un participante suelta que la vivienda lleva siendo un problema desde hace
cinco o seis años, punto. A partir de ahí, cada uno tira por donde puede: la URSS, el ladrillo, la oferta y la demanda, Lenin y hasta el sexo.
Qué se ha sabido
En este tramo aparecen varios enlaces. Uno lleva a un
artículo sobre la recreación de hogares de la RDA en museos que, según quien lo pega, cuestiona la crisis de vivienda en Europa. Otro enlace apunta a un
PDF sobre Lenin y el análisis concreto de la situación concreta. También se cita un texto de
Marxists.org y un
artículo de Alainet.
Un participante suelta una cifra: cada año hay
1,2 millones más de nuevos españoles y apenas se construye, así que se genera escasez. Su receta: aumentar la oferta (construcción) o reducir la demanda (remigración). Otro responde con un «o el sexo». Y un tercero recuerda que
vivienda gratis no va a haber, ni en el sistema comunista era gratis, y que en la Unión Soviética los mandamases no vivían igual que el populacho.
También se cuela un vídeo de YouTube que se comenta de pasada:
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Dónde está la bronca
El choque es entre dos formas de entender el problema. Por un lado, los que dicen que hay que mirar la realidad concreta: oferta, demanda, construcción, migración. Por otro, los que responden con la escuela clásica:
el análisis concreto de la situación concreta, citando a Lenin, y la idea de que a estos jóvenes les falta instrucción marxista. Un participante lo dice sin rodeos: «les falta mucha escuela clásica marxista a éstos jóvenes». Y añade que ellos son los tutores, para corregirlos y enseñarles el camino recto.
La respuesta no se hace esperar. Un forero replica que los anticapitalistas deberían ir en taparrabos y cazar su propia comida según ese razonamiento, y recuerda que en la URSS había cámaras de fotos y computadoras. Otro tercia que especular es algo bueno y conveniente, y que otra cosa distinta es maquinar para cambiar el precio de las cosas artificialmente. Y un tercero sentencia que la Rusia de oligarcas y capitalismo de estado no es ejemplo de nada.
Ahí salta la bronca soviética. Un participante sostiene que los oligarcas fueron expulsados hace tiempo y que hay que documentarse. Otro responde que se expulsó a los recalcitrantes y que al resto los domesticaron y los pusieron al servicio de Rusia. La discusión se encona y aparecen acusaciones cruzadas de borrachera y de cobrar subsidios. También se menciona a un tal Ivars y a Coto, y se enlaza una noticia de El Debate.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era una discusión sobre pureza ideológica ahora se convierte en un debate sobre política económica concreta. Entra la vivienda como problema de oferta y demanda, entra la cifra de
1,2 millones, entra la construcción y entra la migración. También entra la nostalgia del viejo militante que desmontaba argumentos en un pis pas, y la pregunta de por qué socializar la vivienda y no la comida, los coches o la ropa. Alguien responde que no tiene sentido aplicar el mismo criterio a todo, pero nadie explica la distinción con claridad.
El asunto del piolet recorre el tramo de principio a fin. Unos piden piolets, otros hablan de pioletazos sanos, y un tercero cierra con que el poder nace de la boca del fusil, citando a Mao, y que eso es lo que tienen que entender estas inquilinas. La ortodoxia, mientras tanto, sigue sin construir un solo piso.
Lo que se dice de Villarroya
Un participante lo describe como un frikazo de biblioteca al que, con un par de copas de más, se le puede sacar conversación. Otro recuerda que tiene pase VIP en el Bernabéu y que lleva siendo funci toda su vida. Y un tercero sostiene que la inquilina no tiene más intención que pillar cacho, por eso Villarroya la cruje porque sabe de qué va la vaina. Frente a eso, otro defiende que la que llaman saqueadora es simplemente una militante que no ha tenido la instrucción precisa, la militar.
El dato que nadie discute
La vivienda lleva siendo un problema desde hace cinco o seis años. Eso lo dice un forero y nadie lo contradice. Lo que se discute es todo lo demás: si la culpa es del ladrillo, de los migrantes, del capitalismo o de que a los jóvenes les falta escuela. Mientras tanto, el hilo sigue sumando páginas y el problema sigue exactamente donde estaba.