Dos artículos culpan al ayuno de la diabetes: el hilo los rebate
Dos enlaces aterrizan el mismo día. Uno de ABC, otro de Infosalus. Los dos titulan casi igual: el ayuno intermitente dispara el riesgo de diabetes.
ABC lo publica en su sección de hábitos saludables y
Infosalus repite el mismo estudio. robergarc los deja caer con una pregunta mordaz: si era ruido, exageración, manipulación o directamente mentira. A partir de ahí, tres páginas.
Qué se ha sabido
Karlos Smith abre fuego con los rangos de glucemia: entre
90 y 100 se da por bueno, un prediabético anda por encima de
110 y un tipo II se considera cuando sostiene más de
140 en varias mediciones. Él mismo suele medirse en ayunas y anda entre
80 y 90. Sobre los triglicéridos apunta que no tiene noticias de que suban con el ayuno; lo que sabe es que van ligados a la «almohada» de grasa abdominal y al hígado graso.
Smiling Jack matiza: si los tienes altos cuando tiras de glucosa, malo,
estás produciendo grasa a porrillo. Si están altos en ayunas, lo mismo es que estás movilizando grasas
y éstas van camino no del almacén, sino de la caldera.
Gurney se trae del documental «Colesterol, el gran engaño», de La 2, la escena que más le llama: catedráticos y directores de centro diciendo en pantalla lo mismo que se lleva leyendo aquí desde hace páginas. En los créditos finales, la mayoría de los intervinientes contesta que no sabe cuál es su tasa de colesterol.
atika cuenta que en su trabajo llamaron a una médica experta en nutrición para dar una charla de dos horas. La tiene grabada. La doctora, según ella, confirmó punto por punto lo que se defiende en el hilo: fuera refinados y lácteos, tres comidas al día, fruta por la mañana. Cuando atika se lo comentó al terminar, la médica le preguntó dónde lo había encontrado.
Cazarr trae el caso de una mujer de 80 años que desayuna minibocadillo con embutido y merienda donut o ensaimada a diario. Analítica reciente: colesterol y azúcar normales. «Se nota que te cuidas», le dijo el médico.
EstallidoYA aterriza con su propio balance:
102,5 kg, 49 años, 1,84 m, deportista desde los 9. Empezó el 2 de agosto tras leer «Cerebro de pan» y «El código de la obesidad». Karlos le responde que ha hecho casi su mismo recorrido desde el mismo peso y la misma altura.
Dónde está la bronca
Smiling Jack se lee los dos artículos y los destroza con la conversión de tiempos: a los ratones les pusieron un patrón que, extrapolado a humanos, equivaldría a comer
una vez cada tres o cuatro semanas durante siete años. Y añade que el estómago de los animales había crecido y que la grasa acumulada también. Karlos lo resume: los medios defienden el chiringuito y la Sociedad de Endocrinología está
hipersubvencionada por la industria alimentaria.
Rauxa reconstruye el argumento contrario sin creérselo: si dejas de comer hidratos, el páncreas apenas libera insulina, y el día que tiene que dar un chute «se pase de frenada» y se vuelva resistente. Nadie lo compra.
El otro frente sigue siendo el de Sunwukung con el 80% de calorías en carbohidratos. Dice que los chinos y los japoneses viven así desde siempre, que el Estudio de China controla
64 variables y que está replicado por pares. Smiling Jack responde con la lista de cofactores: consumo bajo de azúcar y fructosa, dieta rica en fibra, carbohidratos de asimilación lenta, doce horas entre última y primera comida. Sin todo eso junto, dice, el modelo no se sostiene. Karlos añade que deje de ser sectario.
Con Casi_expepito el hilo se vuelve más personal. Vino a preguntar por su caso, con una retención de líquidos sospechosa, un 18:6 diario y un ayuno de
36-48 horas semanal. El problema: el queso.
Hay veces que una sentada de 300 gr o más no me la quitaba nadie. Smiling Jack le explica que los aminoácidos de los lácteos son insulinogénicos. Karlos aporta su alergia a la caseína y apunta que las oscilaciones de peso son inflamación.
El pulso con la leche es el más largo. Stock Option trae un artículo sobre lácteos e inflamación. Karlos lo lee y dice que confirma lo que ya defendían: en los tolerantes no hay inflamación, pero eso no cambia nada, porque la lactosa es
proinflamatoria para todo el mundo, y cita un
30% de intolerantes en España como cifra conservadora. Stock Option le reprocha que el porcentaje vaya cambiando según avanza la discusión. Karlos insiste: no es lo mismo leche que lácteos fermentados, y quien mete un estudio de lácteos para hablar de leche «mata un gatito».
Qué cambia respecto a antes
Entra un frente nuevo: el hipotiroidismo autoinmune. djun sostiene que la tiroiditis de Hashimoto requiere levotiroxina de por vida y no se revierte. Karlos responde que su amiga con Hashimoto lleva más de
seis meses sin pastillas y con niveles normales. djun pregunta cuántos años llevaba medicada antes. Karlos no los sabe, dice que no es incipiente, y lo enlaza con Seignalet y la dieta hipotóxica.
También aparece la colada de efectos secundarios. walda tiene las encías inflamadas desde que hace ayuno intermitente. Cazarr nota hinchazón y flato cuando pasa muchas horas sin comer. Calimero le dice a otro participante que lo que está haciendo es «una cetochapuza» y le pide que se informe antes de bombardear el hilo con preguntas. Karlos le pregunta peso y altura antes de darle pautas.
En lo logístico, el hilo se ha partido de tanto cargar. Maybe propone abrir uno nuevo. Y el aire social cambia: el tramo arrastra a un visitante que ataca a los participantes por su peso y sus dietas. Varios foreros piden no alimentarlo. zapatitos recuerda que en este hilo no se le da ni una rebanada de pan.
El viejo pulso por la termodinámica queda arrumbado. Ahora se habla de intestino, de tiroides y de cortisol.