Alguien me contó que el gobierno cobra fondos europeos por cada víctima (mujer) de violencia, ¿será verdad? Si es así podemos esperar cualquier medida con este gobierno.
Lo he oído, pero no sé si es un mito urbano.
Los políticos no son […]. Mejor dicho, pueden serlo en el sentido de […], pero tienen clarísimo cuál es su negocio.
Y por eso sus causas son razonables en la base, pero necesitan distorsionarlas completamente. Y la primera distorsión es magnificarlas y darles altavoz.
Detrás de la violencia de género hay una necesidad real. Sí, hacía falta coger ese toro por los cuernos; es una realidad que hay personas que agreden a sus parejas y hasta las matan. Y esas mujeres viven un infierno, que no tenía una solución específica.
Un infierno parecido al que viven niños maltratados, abuelos en casa de sus descendientes, parejas gaies. Por eso podríamos decir que 'violencia intrafamiliar' sería un concepto general bastante bueno.
Porque tiene la característica de que es violencia muy cercana, que es dificilísimo escapar de ella, que si denuncias te pones en riesgo, que es muy difícil de probar. Muchas cosas que hacen que el tratamiento tenga que ser específico para poder ayudar a quien la sufre.
El problema es que, sobre esta base, ha entrado la ideología para formar un relato y explotarlo al máximo. Máxima atención mediática, tratamiento como si fuera violencia extremista. Es un problema terrible, pero no tiene la dimensión que le quieren dar.
Lo cual no implica que no haya que solucionarlo. Pero tiene una atención mediática que multiplica por mucho su gravedad, si hablamos en comparación con otro tipo de problemas reales.
Y luego está el delirio inventado. Solo del hombre a la mujer, con juzgados especiales, con medidas cautelares que ya son una condena, con tribunales especiales, con mayores penas.
De un problema real se crea un negocio del que viven muchos miles de personas y que, precisamente, dificulta enormemente que mejoren los resultados. Porque no interesa.
Pero es que lo mismo pasa con otros problemas con una base real que, al pasar por el filtro político, se magnifican, se distorsionan, se ideologizan y terminan siempre en decenas de miles de personas viviendo de impuestos sin solucionar nada.
Si el presupuesto de violencia doméstica estuviera en manos de criminólogos de la policía y la guardia civil, gente que de verdad estudia cómo funciona y cómo son los comportamientos, y quedase en manos de los jueces, sin que la ley obligase a todo lo demás, todo habría cambiado.
Se gastaría una décima parte (en las auténticas maltratadas), sería increíblemente más eficiente y los datos mejorarían hasta el umbral donde es posible (hay un porcentaje que no es posible mejorar).
Pero claro, el otro 90% no estaría en manos de organismos para crear puntos violetas, dar charlas en institutos a precio de científico top o subvencionar canales de YouTube empoderados.
Algún día la gente se dará cuenta de que cuando los políticos toman una causa por bandera, no solo gastan diez veces más en ella, sino que crean una industria que impide que el problema se solucione.