Me refiero a la humanidad como conjunto cateto, no solo al mundo rico. Aun así y pese al empobrecimiento actual, el mundo rico occidental sigue estando mucho mejor que la mayoría de países del mundo pobre. En conjunto, vivimos mucho mejor que hace 100 años.
Bueno yo no comparto para nada tu metafísica del libremercado, donde por medio del comercio todos los países se benefician y prosperan por igual. La realidad no va por ahí, la realidad es mucho más compleja. Hay países ganadores y perdedores. Los ganadores son los ultraproductivos que se adaptan al mercado y tienen industrias de alto valor, y los perdedores son el resto que suelen enfocarse en servicios. No hay un equilibrio armónico de ningún tipo como pensáis los falsosliberales, hay una lucha a gloria por los recursos, competencia total para ver quien se queda con cada sector. Y esto tiene ganadores y perdedores. El ganador se lo lleva casi todo, y el resto vive como puede. Y esto genera una desigualdad natural, que ojo yo no la critico. Es lo que hay.
Y no, el comercio no beneficia a todas las partes. Eso es un dogma de Mises, que no se lo creía ni él. Pero queda muy bonito, porque es una idea abstracta que no se puede refutar fácilmente. El comercio es necesario, pero no es la panacea que equilibrará a la humanidad, y todos seremos ricos y felices. Eso es metafísica patrocinada y precocinada por el Instituto de Juan de Mariana.
Bueno, un empleado público o un pensionista también tiene derecho a alcanzar sus propios objetivos egoístas. O no? El problema es el de siempre con los libegales de pacotilla como tú, creéis que el individuo es la medida de todas las cosas, y no entendéis que el individuo, precisamente porque es egoísta, está condenado a luchar contra otro individuo por los recursos. También están condenados a cooperar. Pero siempre contra otros. No hay armonía de ningún tipo, ni puede haberla. Esa metafísica libegal solo está en tu cerebro, la realidad actual va por otros derroteros enriquito. Lo mismo con los comunistas, que creían que igualando a toda la población iban a conseguir su arcadia feliz. Sois la otra cara de la moneda. Y estáis igual de equivocados.