Guerra en Ucrania_XIV

Harman

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Una sorpresa solo para unos pocos




Una sorpresa solo para unos pocos


12/01/2021

Artículo Original: Alexey Zotiev


El 7 de enero de 2021, la reputada revista Time publicó un artículo bastante interesante sobre cómo los nacionalistas ucranianos de Azov utilizan las redes sociales, especialmente Facebook, para reclutar radicales de extrema derecha por el mundo. En su artículo, los periodistas occidentales, que, por cierto, han realizado una investigación seria, afirman que Azov es más que una milicia. “Tiene su propio partido político, dos editoriales, campamentos de verano para niños y un grupo de vigilantes que patrulla las calles de Ucrania junto a la policía” explica el artículo, que insiste también en que Azov tiene su propia ala militar, con al menos dos campos de entrenamiento y un buen arsenal de armas, con drones, vehículos blindados y artillería.

Obviamente, nada de esto puede ser noticia para nosotros, ya que Azov comenzó como organización paramilitar y más adelante se convirtió en su propia estructura y comenzó a darse el estatus de fuerza política. Los norteamericanos y los europeos, que no creían que Kiev estaba realizando una clásica operación punitiva en el territorio de las Repúblicas de Donbass, ha podido conocer los actos de los militantes de Azov sin tener que recurrir a la prensa rusa, observando exclusivamente las publicaciones de las redes sociales, últimamente llenas exclusivamente de propaganda y dirigidas fundamentalmente a reclutar seguidores de la ideología Nazi.

Ahora, más de seis años después de que Azov se declarara organización radical, los oficiales de inteligencia occidentales dan la alarma, ya que creen que Azov juega un papel importante en las redes de extrema derecha en el extranjero, desde California a Nueva Zelanda pasando por Europa. Ante todo, los expertos occidentales insisten en el hecho de que en los últimos seis años, más de 17.000 militantes de más de 50 países han pasado por Ucrania. ¿Están nuestros socios occidentales preocupados por esos radicales que han llegado a Ucrania de diferentes lugares del mundo para absorber el odio a los “moskalis, judíos y comunistas” que van al frente a defender el territorio de la Ucrania independiente de los “separatistas y mercenarios rusos”? Resulta que la situación es mucho más interesante.

Azov no es solo una de las unidades punitivas que ha utilizado el Gobierno ucraniano para luchar contra la disidencia. Azov es fundamentalmente una base de entrenamiento para Nazis de todo el mundo que están dispuestos a luchar por su lugar en el sol pero que, por desgracia, no tienen experiencia de combate. Es aquí, en Ucrania, donde reciben el necesario entrenamiento de tiro y, al contrario de lo que esperan los políticos de Estados Unidos y la Unión Europea, no son enviados al frente en absoluto. Vuelven a sus países y continúan su lucha a un nivel más serio.

Al darse cuenta de ello, en octubre de 2019, cuarenta miembros del Congreso firmaron una carta con la que intentaron sin éxito que el Departamento de Estado de Estados Unidos declarara a Azov organización terrorista extranjera. “Azov ha reclutado, radicalizado y entrenado a ciudadanos estadounidenses durante años”, afirmaba la carta. En ella, los diputados también apuntaban que “la conexión entre Azov y los ataques terroristas en América son evidentes”. Y ahora, casi año y medio después, los políticos y periodistas estadounidenses quieren convencer a todo el mundo de que Azov es una clara y directa amenaza al modelo político desarrollado en muchos países. Los radicales entrenados en Ucrania no esconden que la misión de Azov es formar una especie de coalición de grupos de extrema derecha por todo el mundo, ni que el objetivo final es tomar el poder por toda Europa.

El material mencionado, publicado en la reputada revista Time, no solo revela los métodos de reclutamiento de Azov, que ha utilizado activamente la red social Facebook, sino también insiste en el potencial peligro que suponen por su entrenamiento militar a nacionalistas. Pero, ¿qué es lo siguiente? ¿Convencerá el Congreso al Departamento de Estado para que califique a Azov como organización terrorista y pedirá que la Unión Europea haga lo mismo? Lo dudo. Una parte de los políticos estadounidenses y europeos creen que cultivando el obsesivo nacionalismo ucraniano crean problemas para Rusia y solo para Rusia y no les importa cuántos terroristas entrenados vuelvan a sus territorios después de haber obtenido experiencia de combate en Ucrania. Creen que el juego merece la pena. Sin embargo, están lejos de comprender que, al llevar a la cima a Azov, no han conseguido ni van a conseguir controlar esa ideología que hoy está en la frontera de Rusia, pero que mañana se puede extender rápidamente por el territorio de Europa y Estados Unidos.
 

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Madmaxista
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"Puente de oro" para Rusia
"Золотой мост" для России


El asesor de política de información Arestovich, que trabaja en la delegación ucraniana involucrada en las negociaciones sobre el Donbass, ofreció a Rusia un "puente dorado" para dejar la LPR.
De hecho, expresaron los deseos expresados anteriormente por la administración de Zelensky de revisar los acuerdos de Minsk de la manera deseada por Estados Unidos y Ucrania, por lo que, una vez más, se propuso llevar a cabo primero la "desmilitarización", "transferir la frontera" y solo entonces abordar el arreglo.
Por supuesto, la Federación de Rusia no estuvo de acuerdo con esto antes, y no lo hará ahora, y Arestovich, por supuesto, lo sabe. Pero como la tarea de lograr un arreglo político no vale la pena (especialmente a la luz de la toma del poder en Estados Unidos por parte de los demócratas), los representantes de la administración Zelensky continúan rompiendo exactamente la misma comedia que estaban rompiendo los nombrados por Poroshenko, fingiendo que están haciendo propuestas excepcionalmente valiosas, que una y otra vez se rechazan de inmediato debido a su incompatibilidad con las obligaciones que Ucrania ha asumido formalmente.
Esto se hace para mostrar que Ucrania supuestamente está luchando por un arreglo político, y la insidiosa Rusia rechaza propuestas "muy rentables". Desde un punto de vista fáctico, esto es simplemente una repetición del camino ya recorrido muchas veces, que conduce al mismo callejón sin salida de "Minsk".

En resumen, los "puentes de oro" asociados con la retirada de Rusia de Donbass simplemente copian las disposiciones del ultimátum de Obama en 2014, que exigía que Rusia entregara Donbass y Crimea y abandonara Ucrania. Desde que llegaron al poder en Washington las mismas personas que contribuyeron al golpe de Estado y al estallido de la guerra civil en Ucrania, para los representantes de la administración colonial, uno de los cuales es Arestovich, duplicación y paráfrasis de las demandas estadounidenses, además de elaborar un programa de rutina sobre la "agresión rusa", también sirve como demostración de lealtad a los nuevos propietarios. Tales declaraciones parecen decir: "Soy mío, quiero quedarme en la jaula".

Como es fácil de ver, tanto el séquito de Poroshenko como el de Zelensky ahora están compitiendo para testificar su lealtad al maestro que regresó. Yatsenyuk incluso está dispuesto a pagar cientos de miles de dólares para estar presente junto a Biden en la inauguración. Y este deseo no es sin razón. Como muestran las sanciones contra el barril de drenaje de Kolomoisky Dubinsky y las personas asociadas con Derkach, será malo para aquellos que intentaron jugar contra Biden o Soros. En el contexto de la democracia totalitaria desenfrenada en los Estados Unidos, donde los enemigos del Partido Demócrata y Biden ya son perseguidos abiertamente (y no solo en las redes sociales), en una colonia tan seca como Ucrania, nadie celebrará la ceremonia con los "alborotadores" locales. Además, no se mantendrán en ceremonia con los emigrantes ucranianos que, habiéndose ido a Estados Unidos, se atrevieron a denunciar la corrupción y los actos criminales de Biden, pensando que Estados Unidos tiene libertad de expresión. La verdadera libertad de expresión y su valor se les mostrará en los próximos meses. Es bastante obvio que en los próximos meses Estados Unidos intensificará su presión sobre los círculos insuficientemente leales en Ucrania, por lo que el valor de expresar lealtad al maestro aumentará increíblemente.

Por supuesto, en tales condiciones, sería absolutamente ingenuo esperar avances significativos en las negociaciones sobre el Donbass, que Kozak confirmó una vez más hoy. "No hay avances" y no habrá avances bajo Zelensky. La actual administración colonial de Ucrania no está interesada en absoluto en esto. Por lo tanto, el proceso de Minsk (que cumplirá 6 años en febrero, si contamos desde Minsk-2) seguirá siendo un taller vacío con promesas de "seguir negociando", que es solo una imitación diplomática. Durante mucho tiempo no tiene relación con resolver el destino de Donbass.

Cabe señalar que, al mismo tiempo, por sugerencia de Gran Bretaña y los Estados Unidos, Ucrania está promoviendo el tema de la propaganda "Plataforma de Crimea", que está financiado abiertamente por la Embajada británica en Kiev. De hecho, Ucrania está estrechamente involucrada en la corriente principal de propaganda de la propaganda estadounidense y británica. Y cuando se habla de "puentes de oro" en Donbass, hay que entender claramente que todas estas son solo propuestas veladas para la rendición de la Federación de Rusia en diversas formas. Si atraviesas el "puente dorado" y entregas a Donbass, entonces tienes que atravesar el "puente dorado" en Crimea, pero todavía hay muchos "puentes dorados" que puedes encontrar, porque una vez que ha comenzado el proceso de rendición, es extremadamente difícil detenerse, lo que muchos pudieron observar. durante la época de Gorbachov, quien caminó a lo largo de varios de esos "puentes dorados", dejando al país sólo un muñón sin esferas de influencia.

Ahora la situación es algo diferente, por lo que tales propuestas sirven a los propósitos de una guerra de información rutinaria más que a las expectativas de una rendición inmediata de Rusia. Vale la pena señalar aquí que la política rusa en la dirección ucraniana es pasiva e inercial, lo que, junto con el lento proceso de emisión de pasaportes rusos y el estancamiento de la cuestión de determinar el destino de la LPR y la DPR, causa una impresión dolorosa. Pronto, se cumplirá el séptimo año desde el comienzo de la guerra, que dura más que la Segunda Guerra Mundial, pero el final aún no está a la vista, y sería ingenuo pensar que los acuerdos de Minsk de alguna manera cambiarán esta situación.

«Золотой мост» для России | Украина | Аналитическая служба Донбасса
 

Harman

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Para negociar con cualquiera menos con Donbass




Para negociar con cualquiera menos con Donbass


13/01/2021


Periódicamente, representantes de Kiev se lanzan a la prensa occidental o a sus think-tanks preferidos para renegar del proceso de paz en Donbass y en busca de ayuda de sus socios occidentales para obligar a Rusia a realizar concesiones unilaterales y modificar aquellos puntos de los acuerdos de Minsk que Ucrania no tiene intención de cumplir. En esta ocasión, Alexey Reznikov ha utilizado al Atlantic Council para exigir un nuevo proceso de paz en el que participen más países, todos ellos aliados de Kiev y miembros de la OTAN, en un proceso de paz en el que, ante todo, Ucrania no quiere negociar con la otra parte en conflicto: las Repúblicas de Donbass. Mientras tanto, al otro lado del frente, las Repúblicas de Donbass se conforman con exigir a Kiev cumplir con la literalidad de los acuerdos firmados, a pesar de que su cumplimiento supondría la desaparición de las estructuras creadas a partir de la rebelión de 2014 contra las autoridades nacidas de Maidan.


Artículo Original: Antifashist

La ministra de Asuntos Exteriores de la RPD, Natalia Nikonorova, ha apelado a Ucrania a no perder tiempo con declaraciones vacías sobre la necesidad de modificar los acuerdos de Minsk y a trabajar sistemáticamente en su implementación. La representante de la RPD lo ha hecho como respuesta a las afirmaciones de Alexey Reznikov, representante de Ucrania en el Grupo de Contacto, en un artículo publicado por el Atlantic Council.

En un texto publicado el 9 de enero, el ministro para la reintegración de Donbass, Alexey Reznikov, afirmó que los acuerdos de Minsk dejaron de ser tener efecto hace cinco años, por lo que necesitan ser modificados y que el proceso de paz debe contar con Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá.

“Los representantes ucranianos empiezan el nuevo año con declaraciones que hace tiempo que están vacías sobre la supuesta imposibilidad de implementar los acuerdos de Minsk en su actual forma”, afirmó Nikonorova en su respuesta. Según la ministra, los representante de Ucrania “han leído sin ningún cuidado la actual versión del paquete de medidas”, ya que los acuerdos de Minsk no dejaron de tener efecto hace cinco años, sino que ese fue el momento en el que Kiev se comprometió a realizar una reforma constitucional a consecuencia de la cual debía haber una profunda descentralización en el país.

“El análisis dado por las autoridades ucranianas sobre las perspectivas de implementación del paquete de medidas [Minsk-2] es extremadamente cínico y alejado de la realidad: en su opinión, el factor principal es la cuestión de la necesidad de convencer a Rusia de que acepte una versión modificada de los acuerdos de Minsk o una forma completamente nueva de las negociaciones. Con ello, Kiev no solo vuelve a intentar cargar con la culpa del bloqueo de las negociaciones a cualquiera para no aceptar que está saboteando el proceso, sino que cae en un oxímoron, ofreciendo resolver el asunto del incumplimiento de un documento sustituyéndolo por otro. En este sentido, la paradoja del gato de Schrodinger describe perfectamente la actitud de Ucrania hacia los acuerdos de Minsk: comprometida con ellos y, a la vez, deseando deshacerse de ellos para reescribirlos”, insistió Nikonorova.

“Volvemos a insistir a los representantes ucranianos que es absolutamente inútil apelar a firmar unos nuevos acuerdos de paz o a cambiar los actuales solo porque a Kiev no le gustan algunos putos del paquete de medidas. Sin embargo, aún tenemos la esperanza de que este año las autoridades de Kiev comprendan un hecho sencillo: no van a poder evadir sus obligaciones según los acuerdos aprobados por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Así que es mejor no perder el tiempo con declaraciones vacías sobre la necesidad de modernizar los acuerdos y empezar a trabajar en los detalles a partir de los documentos del paquete de Minsk firmados por las dos partes del conflicto y reconocidos por la comunidad internacional”, resumió Nikonorova.
 
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Harman

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Un signo de la decadencia moral de la sociedad




Un signo de la decadencia moral de la sociedad


16/01/2021

Artículo Original: Eduard Dolinsky


El 21 de enero de 2021 se celebró en Kiev una marcha de antorchas en homenaje al aniversario del nacimiento de Stepan Bandera. En respuesta, el embajador de Israel en Ucrania condenó el “enaltecimiento de colaboracionistas Nazis” y aconsejó a Ucrania que lidie con su pasado. Estas declaraciones del representante israelí han causado una avalancha de comentarios antisemitas en la prensa y las redes sociales ucranianas.

Algunos han pasado de las palabras a los hechos. Por ejemplo, los radicales de extrema derecha del C14 convocaron una manifestación frente a la embajada israelí en Kiev exigiendo que el Estado judío pida perdón por organizar el Holodomor. Esa exigencia es una desvergonzada provocación y una mentira, ya que obviamente Israel, que nació en 1948 y está a miles de kilómetros de Ucrania, jamás pudo tener algo que ver con Holodomor.

Algunos “comentaristas” lo han justificado alegando que los judíos participaron en la organización de Holodomor, como, por ejemplo, Lazar Kaganovich. Pero eso hace surgir la pregunta de por qué esos activistas no van también a la embajada de Georgia a exigir perdón por Stalin o Beria. En cualquier caso, la pregunta es si acusar a los judíos o a Israel por Holodomor es simplemente antisemitismo o si es la continuación de la propaganda antijudía de la Alemania Nazi: los judíos son comunistas, invasores, imperialistas, traidores, etc.

Es bien conocido a qué llevó todo aquello: seis millones de judíos fueron brutalmente asesinados en Europa, un millón y medio de ellos en Ucrania. Esta peligrosa tendencia no solo se subestima, sino que, en ocasiones, se da más leña al fuego para avivar esos sentimientos. Por ejemplo, recientemente los trabajadores del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional han celebrado el aniversario de Holodomor utilizando imágenes antisemitas de personas judías dibujadas por un artista alemán antisemita.

El auge del antisemitismo en Ucrania no se ha producido en el vacío. Las autoridades y la sociedad civil, así como la prensa, niegan habitualmente que exista un problema. Recordemos que el año pasado la Liga Antidifamación (ADL por sus siglas en inglés), la institución más antigua del mundo contra el antisemitismo y el racismo, realizó un estudio en el que Ucrania aparecía como segundo país en Europa en el ranking de antisemitismo. Inmediatamente llegaron las acusaciones de los “activistas” de que ADL era un agente de Moscú, que se había vendido al FSB, etc.

Cuando 52 senadores firmaron una carta sobre el aumento del antisemitismo y el enaltecimiento de colaboracionistas Nazis en Ucrania, rápidamente surgieron los llantos de los “patriotas” y se acumularon las acusaciones de odio a Ucrania.

Uno de los elementos que, en mi opinión, contribuyen al aumento del antisemitismo en la sociedad ucraniana es la política de memoria nacional y toda una serie de leyes aprobadas por el Parlamento, especialmente la ley de descomunización, aprobada en abril de 2015, concretamente la parte que se refiere al enaltecimiento del nacionalismo ucraniano.

Esta ley ha sido duramente criticada. En su momento, un grupo de importantes historiadores occidentales condenaron la legislación por imponer la censura y por enaltecer a quienes habían participado en el Holocausto, en la limpieza étnica y en crímenes de guerra.

La ley ha contribuido a la aparición de numerosos monumentos, memoriales y cambios de nombre para honrar a quienes organizaron la destrucción sistemática de la población civil judía y polaca de Ucrania. Es más, el proceso continúa y la cantidad de ese tipo de monumentos es tan grande que se puede decir sin miedo a equivocarse que Ucrania se ha convertido en el campeón mundial de monumentos a asesinos de masas.

Por ejemplo, hace solo un par de semanas, en la localidad de Yiznomir, en la región de Ternopil, se inauguró una placa memorial a Oleksy Babiy, uno de los ejecutores de Babi Yar, en la biblioteca municipal. Babiy era miembro del Sonderkommando 4ª del Einsatzgruppe C. El 29 y 30 de septiembre de 1941, Oleksiy Babiy participó en el asesinato de 34000 judíos de Kiev: mujeres, hombres, ancianos y niños. ¿Incomprensible? Desde luego.

Y aquí, el Parlamento aprobó una resolución para celebrar fechas memorables en 2020. En la lista estaba Vasil Levkovich. ¿Quién es Vasil Levkovich? El comandante de la policía auxiliar ucraniana en Dubno, cómplice del asesinato masivo de unos 5000 judíos de Dubno. En 1943, se unió a UPA, donde participó en el asesinato de civiles polacos. Levkovich vivió hasta nuestros días y fue enterrado en el paseo de la fama del cementerio de Lychakiv en Lviv.

Además de Levkovich, la lista incluía también a Volodymyr Kubiovich, fundador de la División Galizien de las SS y líder del colaboracionista Comité Central Ucraniano. Kubiovich y su Comité participaron directamente en el asesinato de 150.000 judíos en Lviv. El Comité Central Ucraniano anunció públicamente en la prensa que cualquier persona que ayudara a los judíos sería severamente castigada. Díganme, ¿qué puede haber más inhumano que honrar a asesinos de mujeres y niños?

Pero volvamos a las marchas de antorchas en homenaje a Bandera, líder de la Organización de Ucranianos Nacionalistas (OUN), cuyos líderes y miembros participaron activamente en el Holocausto y en el exterminio de la población polaca. Bandera y OUN buscaron la creación de un Estado independiente ucraniano en forma de dictadura fascista y en el que él sería designado líder de un Estado monoétnico y en el que todas las nacionalidades, a excepción de los ucranianos, serían expulsadas o destruidas. Así que las marchas en honor a Bandera y sus asociados son una celebración de la ideología más oscura, que llegó a la muertes a millones de ucranianos y de otros pueblos.

La actitud hacia el Holocausto, el genocidio y el antisemitismo es uno de los signos de la salud moral de una nación, de la civilización de su Estado y sus instituciones. Lo que está ocurriendo ahora con el enaltecimiento de criminales de guerra, por el contrario, es un signo de la decadencia moral de la sociedad, de profundos problemas que indudablemente impiden el desarrollo de Ucrania y su integración en la comunidad internacional.

Ucrania debe decidir si está del lado de quienes crearon los campos de la muerte y las cámaras de gas o si es un país que, junto a otras muchas naciones, derrotó al Nazismo. Si somos descendientes de verdugos o si somos descendientes de quienes salvaron al mundo y la civilización. Yo defiendo lo segundo.
 

Harman

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Otra obsesión nacionalista




Otra obsesión nacionalista


16/01/2021

Artículo Original: Andrey Manchuk


Recientemente, los ucranianos han conocido al nuevo gobernador de la región de Transcarpatia: el empresario y comerciante de vinos Anatoly Poloskov. El primer ministro, Denis Shmygal, personalmente le dio la bienvenida en una reunión del Gobierno ucraniano que se celebró en formato remoto a causa del coronavirus. El flamante gobernador tenía detrás de él una bandera de los Estados Unidos de América junto a la bandera ucraniana. Aunque Transcarpatia, que ha formado parte de diferentes estados, nunca ha formado parte de Estados Unidos.

Este cómico incidente vuelve a mostrar hasta dónde ha llegado la dependencia externa de Ucrania. Sin embargo, no provocó una reacción crítica de Zelensky ni de Shmygal. Al fin y al cabo, son ministros a los que la encargada de negocios de la embajada, Christine Queen, llama a capítulo y da instrucciones vía Twitter en lo que respecta a temas importantes como la vacunación contra el coronavirus y las restricciones de la libertad de expresión. Y también es verdad que las banderas de la Unión Europea llevan tanto tiempo ondeando en los edificios oficiales ucranianos pese a que Ucrania ni está en la UE ni en la lista del programa de ampliación.

Sin embargo, al día siguiente del vergonzoso incidente de la bandera, Transcarpatia se preocupó seriamente por un posible intento de minar la soberanía de Ucrania. Pero no se trataba del gobernador Poloskov. El SBU realizó un registro en la oficina de Vasyl (Laszlo) Brenzovich, exdiputado en el Parlamento que compagina su puesto como líder del Partido de los Húngaros de Ucrania con la fundación caritativa Egan Ede y la Sociedad de Cultura Húngara de Transcarpatia.

Según se ha sabido, supuestamente se le han encontrado octavillas llamando a la creación de una autonomía húngara, por lo que el político es sospechoso de subversión y alta traición. Además, el SBU también detuvo a los diputados locales de la localidad de Surte, en Úzhgorod, que habían interpretado el himno húngaro durante la toma de posesión. Ahora tendrán que defenderse de acusaciones de separatismo. De hecho, ya han comenzado: según se ha sabido, el Ministerio de Justicia de Ucrania ya ha apelado a los tribunales a que cancele el registro del Partido de los Húngaros por infracciones formales de la legislación ucraniana.

Todo esto causó una dura reacción de las autoridades húngaras. Miembros del Parlamento Europeo del partido del Gobierno (Fidesz) y de la Democracia Cristiana publicaron un comunicado exigiendo el fin de la persecución de los húngaros de Transcarpatia en el que utilizan un lenguaje duro. “Las autoridades ucranianas están creando una situación de guerra civil en Ucrania. Lo consideramos vergonzoso y lo condenamos”, escribieron.

El ministro de Asuntos Exteriores de Hungría, Péter Szijjártó, se quejó de Ucrania a sus homólogos de los países de la OTAN y apuntó que ese tipo de acciones son inaceptables para un país que busca formar parte de la Alianza.

Esta no es la primera crisis entre Ucrania y Hungría relacionada con la comunidad húngara en Transcarpatia. Dicha comunidad se formó durante la etapa del imperio Habsburgo en la región de los Cárpatos, cuando los húngaros eran una minoría privilegiada que suponía alrededor del 30% de la población en una zona en la que la población eslava siempre ha sido predominante. El tratado de Trianon, firmado en 1920, transfirió esta región a la recién formada Checoslovaquia, lo que causó un éxodo masivo de los húngaros del territorio. En 1939, Hitler devolvió Transcarpatia a sus títeres de Budapest pese a que los nacionalistas ucranianos pretendían crear su propio Estado títere germanófilo. Y en 1945, la región se convirtió en parte de la Unión Soviética como parte de la República Socialista Soviética de Ucrania.

Según el último censo de Ucrania, que se realzó en el lejano 2001, había 156.000 húngaros en el país, la mayor parte de ellos residentes en la compacta Transcarpatia, junto a la frontera de Hungría, y que son mayoría en el distrito Beregovo, la mitad de la población del distrito Vinogradovsky y una mayoría importante en los distritos de Úzhgorod y Mukachevo. No es sorprendente que gran parte de los húngaros de Ucrania tengan pasaportes húngaros, especialmente teniendo en cuenta que eso ayuda en el tránsito y los negocios de contrabando con los que sobrevive la población de la desindustrializada región.

En los últimos años, la población húngara ha estado bajo constante presión de los nacionalistas ucranianos, que sospechan traición de los magiares. Sin embargo, la realidad es que los húngaros de Transcarpatia nunca han mostrado tendencias separatistas, pese a que la idea de la gran Hungría es popular entre los políticos húngaros, que han realizado algún trabajo práctico en esa dirección. Al visitar Transcarpatia, vi claro que los húngaros locales no quieren guerra y que temen las revueltas catastróficas que siempre acompañan los conflictos internos. Sin embargo, buscan proteger su derecho a hablar su lengua materna y demostrar públicamente su identidad nacional. Y eso supone constantemente nuevos motivos de persecución: por colgar la bandera húngara o por cantar el himno húngaro.

“Me dan pena los húngaros de Transcarpatia. Alguien dibujó una vez la frontera a 20 kilómetros al este y, en lugar de en la cómoda UE, han acabado en el país de la eterna victoria-traición. Una vez estuve en Beregovo, donde ni siquiera conocen la lengua ucraniana. ¿Qué se puede exigir de ellos? ¿Por qué hay que hacer todo esto?”, escribió el periodista de Kiev Vyacheslav Chechilo.

Pero los halcones nacional-radicales ya exigen que todos los ciudadanos que tengan también ciudadanía húngara sean introducidos en la web Mirotvorets, para poder así inflamar aún más la situación y amenazar potencialmente al país con otra guerra civil, aunque, por suerte, ese escenario aún está muy lejos.

¿Cuál es el motivo de este nuevo empeoramiento de la lucha contra el ficticio “separatismo húngaro”, que amenaza con enquistar definitivamente las relaciones entre Kiev y Budapest? Según una versión, los representantes del partido de Zelensky, sin gran habilidad, chantajean a los líderes del Partido de los Húngaros para asegurarse el control de su facción en el Parlamento regional. Otros lo ven como una intriga del exgobernador Alexey Petrov, que lideró la contrainteligencia en tiempos de Poroshenko. Según los rumores, puede haber creado esta crisis política entre Kiev y Budapest por los intereses de su antiguo jefe.

Sea lo que sea, esta historia ha minado un poco más la ya mala reputación de los “servidores del pueblo”, ya que Europa ha visto que el presidente ucraniano tiene dificultades para controlar la situación en su país, donde la población se manifiesta con las banderas de otro país en todas partes.
 

Harman

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Una ley discriminatoria




Una ley discriminatoria


17/01/2021


Apenas unos días después de su llegada al poder tras el golpe de Estado de febrero de 2014, el nuevo Gobierno nacido del Maidan aprobó su ley estrella: la eliminación de la lengua rusa de la esfera pública en beneficio de la lengua ucraniana, que el nuevo gabinete trataba de imponer la opinión de la minoría nacionalista sobre el resto del país también en la cuestión lingüística.

La cuestión lingüística, que reflejaba la agenda nacionalista del nuevo Gobierno, fue uno de los temas principales en las protestas que en esas semanas estallaron a lo largo de todo el sudeste del país -que en aquel momento incluía también a Crimea- y en las que comenzaron a aparecer banderas rusas, signo no necesariamente de intenciones separatistas (especialmente en lo que respecta a ciudades como Odessa o Járkov) sino como símbolo de defensa de una cultura fundamentalmente rusa, tan autóctona como la ucraniana en el oeste del país. Como unión de provincias de habla y cultura rusa en el sureste y de habla y cultura ucraniana en el oeste, la cuestión lingüística nunca debió ser un tema de conflicto.

Las protestas en numerosas ciudades del país y una seria advertencia de Vladimir Putin alegando que Rusia defendería los intereses y los derechos de las personas de habla rusa en Ucrania hicieron que ni siquiera el belicoso Oleksandr Turchinov, entonces presidente de Ucrania en funciones, firmara dicha ley. Casi siete años después, demonizada Rusia y todo lo ruso, sin oposición real a la agenda nacionalista del país y marginada y acusada de trabajar para el enemigo cualquier persona u organización que rechace la imposición de la ucranización forzosa de unas zonas fundamentalmente rusófonas, aquello que no fue posible en 2014 es posible ahora sin que el sinsentido de discriminar a la lengua vehicular para la mayoría de la población del país signifique absolutamente nada.

Expulsada forzosamente de las instituciones educativas, la lengua rusa es expulsada ahora de toda la esfera pública y limitada al uso privado a pesar de que, según las encuestas, sigue siendo la lengua que utilizan en su día a día la mayoría de los ciudadanos del país.


Así lo reflejaba ayer Komsomolskaya Pravda

A partir del sábado, 16 de enero, entra en vigor en Ucrania la ley para “garantizar el funcionamiento de la lengua ucraniana como lengua del Estado”. Ahora, la lengua ucraniana será obligatoria en la esfera pública.

Los representantes de la Defensoría del Pueblo en las regiones son los encargados de monitorizar el cumplimiento de los estándares lingüísticos en el país.

A partir de ahora, todos los servicios e información sobre bienes y servicios debe ser suministrado a los clientes únicamente en la lengua del Estado. Esta categoría incluye a las gasolineras, sitios de internet, bibliotecas, cafés y restaurantes, supermercados y otras tiendas, así como farmacias. Todos ellos estarán obligados a pasar a la lengua ucraniana al comunicarse con los clientes y visitantes, a no ser que sean ellos quienes exijan otra lengua
[se refiere aquí a otras lenguas de la Unión Europea-Ed].

La ley prevé también que si alguien se niega a ofrecer sus servicios en la lenga del Estado, cualquier persona tiene el derecho de quejarse a su supervisor e incluso informar del “incidente” a la línea caliente de la Defensoría del Pueblo

Hay que recordar que la eliminación o modificación de la ley del uso de la lengua para que la lengua rusa no fuera discriminada fue una de las promesas electorales de Volodymyr Zelensky, olvidada, como otras muchas, tras su apabullante victoria electoral contra Petro Poroshenko, que solo le había vencido en las zonas más nacionalistas del país.

Este nuevo paso no es más que otra confirmación de que las quejas de la población de Crimea y Donbass eran acertadas y que no se equivocaban quienes desde los primeros días del Gobierno de Maidan veían una agenda nacionalista que pretendía imponer por la fuerza una visión del país en línea con la ideología, lengua y costumbres de la parte occidental del país.
 

Harman

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Un gesto de buena voluntad




Un gesto de buena voluntad


18/01/2021


El intercambio de prisioneros ha sido, desde el inicio del proceso de Minsk, el punto en el que más éxitos se han producido. Tanto en tiempos de Poroshenko como en tiempos de Zelensky, pese a las dificultades, trampas y retrasos, estos intercambios se han producido con mayor o menor frecuencia, aunque nunca según la fórmula “todos por todos” que suelen incluir los documentos firmados. Un gran intercambio de prisioneros celebrado tras la cumbre de jefes de Estado o de Gobierno de los países del Formato Normandía fue presentado por la prensa y por los cuatro países (Alemania, Francia, Rusia y Ucrania) como un gran avance que presagiaba progresos en los demás puntos de los acuerdos.

Sin embargo, sin ningún avance en el proceso político, ese gran intercambio de prisioneros hace un año fue el último, por lo que tampoco ese punto de los acuerdos de Minsk se ha cumplido por completo a pesar de ser el que ha obtenido más éxitos. Y a pesar de la reducción de actividad en el frente en los últimos meses, sigue habiendo prisioneros de guerra a ambos lados de la línea del frente. Así lo atestigua el movimiento de este fin de semana de las Repúblicas Populares que, como gesto de buena voluntad y también para dejar en evidencia al entorno de Zelensky promocionando a Medvedchuk, de quien dicen que partió la idea, la RPD y la RPL han anunciado la entrega unilateral de detenidos a Ucrania.

La respuesta de Kiev, en boca de Leonid Kravchuk, expresidente del país y líder de la delegación ucraniana en el Grupo de Contacto de Minsk, no se ha hecho esperar. Y, como es habitual, contiene más reproches y exigencias que una posición constructiva. Ucrania no desaprovecha una ocasión para insultar a las Repúblicas Populares.


Artículo Original: Antifashist

El líder de la delegación ucraniana en el Grupo de Contacto, Leonid Kravchuk, se ha congratulado de la intención de la RPD y la RPL de entregar a prisioneros ucranianos, pero ha calificado a las autoridades de las Repúblicas de Donbass de “representantes de entidades pseudoestatales títere” y les ha acusado de intentar “evadir el cumplimiento de sus obligaciones internacionales”. Además, Kravchuk ha insistido una vez más en hablar de Rusia como parte involucrada en el conflicto. El líder de la delegación ucraniana ha mostrado su opinión en Facebook.

“No podemos no congratularnos por el retorno de nuestros ciudadanos a territorio controlado por el Gobierno de Ucrania. Sin embargo, como encargado de la delegación, me gustaría decir lo siguiente. Ciudadanos individuales no tienen la autoridad de interferir en la resolución de un conflicto interestatal e internacional. Se me hace difícil recordar un precedente en el que una entidad legalmente no reconocida entregue ciudadanos de un Estado a cierto individuo”, afirmó Kravchuk en referencia a la intención de entregar a los detenidos por la mediación de Viktor Medvedchuk.

El retorno de los ciudadanos ucranianos, insiste Kravchuk, debe realizarse de acuerdo a las normas del derecho internacional y de la legislación ucraniana. Concretamente, “el bando ruso del conflicto” debe devolver a los ciudadanos a las autoridades autorizadas de Ucrania según el marco de los acuerdos alcanzados en el Formato Normandía. “Así que tomo las declaraciones de las entidades pseudoestatales títere y las acciones del señor Medvedchuk sincronizadas con ellas como otro intento de evadir la implementación de los acuerdos internacionales al máximo nivel y las obligaciones asumidas por la Federación Rusa como parte en el conflicto”, insistió.

Las actividades del Grupo de Contacto también son puestas en duda, ya que Kravchuk afirmó que solo el trabajo del Formato Normandía [en el que, al contrario que en el Grupo de Contacto de Minsk, la RPD y la RPL no están representadas, por lo que Ucrania negocia, no solo con el apoyo de sus socios europeos sino sin la incómoda presencia de su oponente en la guerra-Ed] puede llevar a la resolución del conflicto. “Quiero recordarles que solo el consistente trabajo del Formato Normandía puede llevar a la resolución del conflicto y ningún intento de evadir la implementación de los acuerdos tendrá éxito ni apoyo de los líderes de los estados presentes ni de las organizaciones internacionales”, concluyó.
 

Iskra

Madmaxista
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Un poco de "humor", aunque con jojoles de por medio y teniendo en cuenta la profesión de su "querido" presidente, ponen las cosas difíciles...
Gran Bretaña financiará la "reintegración" de Crimea en Ucrania

La embajada británica en Kiev financiará proyectos para «reintegrar» Crimea a Ucrania , según un documento publicado en el sitio web del gobierno británico.

Gran Bretaña financiará la reintegración de Crimea en Ucrania


En el marco del programa Open Future, que comenzó el 1 de enero y durará hasta el 15 de marzo de 2021, está previsto «desarrollar la reintegración» de la península y los territorios no controlados por Kiev en el este de Ucrania, así como corregir las «violaciones de derechos humanos» por parte de Rusia en estas regiones y ayudar «víctimas».

El trabajo se realizará a través de organismos públicos con el apoyo de agencias gubernamentales.

Como se señaló en el anuncio, los indicadores del éxito del programa deberían ser la documentación de las «violaciones de los derechos humanos» en estos territorios y la cobertura «efectiva» de esta situación, así como la «protección de los derechos» de los habitantes de la península a través de la nueva estrategia de Kiev hacia Crimea.
Los resultados del trabajo de divulgación con organizaciones locales sin fines de lucro, especialmente los tártaros de Crimea, para «crear conciencia» sobre los derechos humanos también se enumeran entre los objetivos de la misión. Además, está previsto fomentar su actividad política y de derechos humanos.
Los proyectos se financiarán hasta un millón de rublos (diez mil libras esterlinas). Al mismo tiempo, se fomenta la cofinanciación y la autofinanciación. Como dice la nota, los costos administrativos no deben exceder el ocho por ciento del presupuesto total de la campaña.

Los fondos se proporcionarán solo para el año financiero del Reino Unido 2020-2021. Ucrania y los estados occidentales especulan regularmente sobre la «violación de los derechos» de los tártaros de Crimea en Rusia. Al mismo tiempo, gracias al regreso de la península al país, recibieron derechos, libertades y oportunidades que no tenían en el período ucraniano, señaló la Duma Estatal. La delegación de los tártaros de Crimea expresó su disposición a acudir a la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y decir la verdad objetiva sobre la vida en la península.

El jefe de la autonomía nacional-cultural regional, Eyvaz Umerov , dijo que desde 2014, en el tema de las minorías nacionales, las plataformas internacionales han dado preferencia solo a aquellos ciudadanos que no han vivido en Crimea durante muchos años.
Qué mala leche del que puso la (bonita) angloembajada en Moscú con las banderitas del Reino Hundido junto a la de la Unión Uropea.
 

Harman

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Como todos saben




Como todos saben


19/01/2021

Artículo Original: Denis Grigoriuk


Como todos saben, no hay fascismo en Ucrania y, si creen al artículo del ganador de un premio Pulitzer Andrew Higgins, en Donbass no hay que creer la información de los medios rusos sobre los seguidores de Bandera modernos. Sin embargo, los colegas de Higgins en Time no están de acuerdo. “Me gusta, compartir, reclutar” es el titular de un artículo escrito para la prensa occidental. Gran parte está dedicado a cómo Azov recluta europeos y americanos utilizando la red social Facebook y la plataforma de vídeos YouTube. Pero el texto contiene información que habitualmente se ignora en Ucrania y no solo allí. Personas que están acostumbradas a “no creer la televisión rusa” creen que no hay ningún problema en Ucrania. Los periodistas de Time opinan lo contrario.

El artículo cuenta la historia de un estadounidense, un exsoldado que estaba pasando una mala racha. La depresión de Sean Fuller estaba relacionada, entre otras cosas, con el hecho de que se encontraba en libertad condicional tras haber apuñalado a un hombre en un bar de su Texas natal. El americano encontró algo en las redes sociales. El algoritmo de Facebook le ayudó a encontrar a sus correligionarios, que le invitaron a Kiev. En las redes sociales, conoció un reclutador de Azov, el noruego Joachim Furholm, y aparentemente ya en la capital ucraniana, Fuller se dio cuenta de una característica especial del europeo: según describen los periodistas, una cruz Nazi tatuada en un dedo.

El ejemplo de Fuller no es un caso aislado. Según Time, 17.000 europeos y norteamericanos han pasado por la guerra en Donbass como miembros del batallón Azov. Por cierto, el batallón fue condenado incluso por las autoridades estadounidenses, lo que molestó a los patriotas ucranianos, ya que se les negaba oficialmente asistencia militar. Pero es importante esa palabra: oficialmente. El grupo sigue disfrutando de apoyo del Estado, que actúa como intermediario para la entrega de equipamiento a los militantes. Ellos mismos se jactan de su acceso a armamento pesado obtenido del extranjero.

La posibilidad de luchar contra los “separatistas” en Donbass es uno de los principales argumentos del reclutamiento. Así que personas como Fuller se unen al grupo, que recibió estatus oficial gracias al régimen de Poroshenko. Y aunque Fuller no pudo convertirse en un nuevo patriota de Azov -a raíz de la prohibición estadounidense, los Nazis ucranianos aumentaron sus exigencias y ahora piden experiencia militar real-, ayudaron al americano a convertirse en un marine ucraniano. Time le entrevistó hace varios años en Mariupol, donde Fuller se encontraba en rehabilitación tras otra pelea de bar. Sus cuentas de Facebook fueron bloqueadas, pero se pasó a otras redes en las que se sigue comunicando con extranjeros y ahora les recluta y anima a ir a la guerra en Donbass.

Aun así, Time se ha visto obligado a admitir que los seguidores de Bandera son un problema. “El movimiento emergió a consecuencia de la revolución que cubrió Ucrania en 2014”, afirman los periodistas. Entonces fue excarcelado Andriy Biletsky, que no solo se rodeó de Nazis ucranianos sino también de miembros de la extrema derecha occidental. “El emblema que eligió para la milicia combinaba dos símbolos: el sol negro y el wolfsangel, utilizados por los Nazis en la Segunda Guerra Mundial”, añade el artículo.

Es más, suponen una amenaza fundamentalmente para el mundo occidental. Pero hablaremos de eso más tarde. Primero hablemos de lo que no parece ser una amenaza según la versión del Gobierno ucraniano y también del artículo de Andrew Higgins publicado por The New York Times. “El principal centro de reclutamiento de Azov se encuentra en el centro de Kiev, es un edificio de ladrillo de cuatro pisos cedido por el Ministerio de Defensa de Ucrania. En el recinto hay un cine y un club de boxeo. En el piso superior, hay una sala de conferencias y una biblioteca llena de libros de autores que defendieron al fascismo alemán como Ezra Pound y Martin Heidegger. En el bajo hay una tienda llamada Militant Zone, que vende ropa y llaveros con swastikas y otros símbolos neonazis”, escribe Time. Además, también están los campos de entrenamiento para niños en los que enseñan a los jóvenes ucranianos a luchar contra los “separatistas” y la “agresión rusa”. Esto, por cierto, es algo que Occidente sabe perfectamente, pero estas instituciones continúan existiendo.

Los autores del artículo definen a Azov como milicia, algo que no se corresponde exactamente con lo que describen en el texto. Nos estamos refiriendo a un grupo que se ha convertido un centro de la extrema derecha occidental. Los periodistas citan a Olena Semenyaka, encargada de la política informativa internacional y propaganda de Azov, que habló de los objetivos del grupo. “La misión de Azov es formar una coalición de grupos por todo el mundo occidental con el objetivo final de tomar el poder en Europa”, afirmó según citan los periodistas. Pero pasemos a cómo el mundo occidental puede ignorar el problema de los Nazis en Ucrania.

Los periodistas de Time afirman que es demasiado tarde. Se ha dado a los defensores de Azov demasiado tiempo en las vastas redes sociales para crear y convertirse en un problema real. Por ejemplo, los periodistas citan las palabras de Ali Soufan, un consultor de seguridad y exagente del FBI, que los compara con extremistas islamistas. El experto ve similitudes entre la situación de los Nazis en Ucrania hoy y los talibanes en Afganistán en los años noventa. Concretamente, se refiere a los métodos de reclutamiento, que causaron unas consecuencias desastrosas. “Pronto, los extremistas tomaron el poder. Los talibanes tomaron el poder. Y no nos despertamos hasta el 11 de septiembre. Hay un paralelismo con la actual Ucrania”, afirmó según cita el artículo.

Pero Azov continúa con sus actividades tanto en Donbass como en la red. Es más, los algoritmos de Facebook han ayudado a suscriptores a suscribirse a grupos de extrema derecha y durante mucho tiempo no bloquearon las comunidades de banderistas. Solo en los últimos años han comenzado a prestar atención a cuentas como la de Azov, aunque ya es demasiado tarde. El sistema está establecido y los Nazis ucranianos han aprendido a esquivar las prohibiciones o simplemente han pasado a otras webs en las que continúan con sus actividades.

Higgins, en su artículo, realizaba un paralelismo entre las protestas de Washington y la guerra en Donbass, donde apreciaba similitudes entre quienes asaltaron el Capitolio y los participantes en la primavera rusa. Hablaba de sus ropas, símbolos y valores. Concretamente, Higgins creyó ver que los manifestantes en Donetsk portaban banderas confederadas. Según el periodista, eso equipararía lo ocurrido en enero de 2021 en Washington con Donbass en 2014.

Hay una sorpresa desagradable para él. Los autores de Time, en su artículo, recuerdan cierto incidente ocurrido en la ciudad de Charlottesville. Allí se realizó una marcha de antorchas en la que los patriotas estadounidenses portaban banderas confederadas. Para muchos, la violencia de Charlottesville fue un punto de inflexión, una muestra de lo que había entrado en la política estadounidense con el apoyo implícito de Trump. Aún no me decido sobre a quiénes se parecen más los seguidores de Trump: a la milicia de Donbass en las manifestaciones de Donetsk (donde lo más probable es que Higgins confundiera la bandera confederada con la de Novorossiya) o a las marchas de antorchas de los seguidores de Bandera que luego acaban en Kiev y Mariupol.
 
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