El hilo del Papado

LMLights

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Mínimo desde el Concilio Vaticano Segundo la Iglesia está siendo demolida, piedra a piedra, desde distintos frentes. Al Catolicismo le pasa como al Hispanismo, tienen demasiada influencia en demasiada gente, demasiada potencialidad latente, pueden suponer un riesgo para la supremacía anglosajona y toda su agenda. Sobra decir, además, la estrecha relación entre Hispanidad y Catolicismo, así se entiende mucho mejor el proceso que se ha dado en España en el aspecto religioso, espiritual, moral y cultural.

Por otra parte daré sólo un apunte porque no es el hilo más apropiado, la intención de Taliván Hortográfico con este hilo no va por aquí, pero es algo bastante más complejo, que cada cual piense lo que quiera en función de sus creencias:

El sacerdote italiano Gabriele Amorth, uno de los exorcistas más respetados del mundo, no se muerde la lengua: «Tenemos muchísimos sacerdotes y obispos que ya no creen en Satanás», asegura. A sus 85 años acaba de publicar sus memorias, en las que alerta contra la presencia de su mayor enemigo fuera y dentro de la Iglesia. Así lo corrobora en una reciente entrevista al diario italiano Il Foglio: «Muchos prelados no creen en el malo e incluso llegan a decir en público que el infierno y el malo no existen. ¡Y sin embargo, Jesús, en el Evangelio, habla de ello abundantemente, por lo cual cabría preguntarse si no han leído el Evangelio o no creen en él en absoluto!», sostiene.

A la pregunta de si hay miembros de sectas satánicas en el Vaticano, responde sin vacilar: «Sí, los hay. Sacerdotes, monseñores y también cardenales. Lo sé por personas que lo han conocido directamente. Y además es una cosa “confesada” en otras ocasiones por el mismo malo, bajo obediencia, durante los exorcismos», explica. Asegura que el Papa está al tanto de todo: «¡Claro que lo sabe! Pero hace lo que puede. Es algo sobrecogedor. Tenga presente que Benedicto XVI es un Papa alemán, viene de una nación decididamente contraria a todas estas cosas. En Alemania, de hecho, prácticamente no hay exorcistas –¡hay naciones enteras sin exorcistas!–, y sin embargo el Papa cree en ello: he tenido ocasión de hablar con él en tres ocasiones, cuando todavía era prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe. Nos recibió como asociación de exorcistas, hizo un gran discurso, animándonos y elogiando nuestro apostolado. Ha hablado de esto explícitamente y en público en varias ocasiones. Y no olvidemos que del diablo y de exorcismos habló muchísimo también Juan Pablo II», recuerda. «Pablo VI levantó un velo de silencio y censura cuando dijo aquello de que “el humo de Satanás ha entrado en la Iglesia”, pero no tuvo consecuencias prácticas. Y creo que es necesario dar la señal de alarma», afirma.

Enlace a la entrevista.
Absolutamente.....

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Cualquier día le meten fuego al Vaticano.


Pero no estoy de acuerdo en la critica y ataque a Benedicto XVI.
 

Lisionak

Panzerkardinal
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PREPUBLICACIÓN DEL LIBRO 'EL SUCESOR'

Así intentaron bloquear la elección del Papa Benedicto en el Cónclave de 2005

Tal como revela el papa Francisco en el libro 'El sucesor', el 19 de abril de 2005, los votos que recibió el entonces cardenal Bergoglio hacían posible empantanar la elección




Ver archivo adjunto 1845190
  • Editorial Planeta Testimonio
  • Fecha de lanzamiento 3 de abril de 2024

Sabía que la publicación de El sucesor era un ajuste de cuentas con Gänswein, el secretario personal de Ratzinger. Es que lo sabía. Pues aquí está:

El Papa acusa a Gänswein de mentir en su libro y asegura que lo vivió como «una falta de nobleza y de humanidad»
ganswein y Francisco

Por Redaccioninfovaticana | 03 abril, 2024
PAPA FRANCISCO / VOZ DEL PAPA
El Papa Francisco saca los tanques contra el ex secretario personal de Benedicto XVI en el libro-entrevista ‘El Sucesor’.
Hoy, 3 de abril, sale a la venta el libro-entrevista de l corresponsal de ABC y colaborador de La Sexta en Roma Javier Martínez Brocal (próximo al Opus Dei). Aunque es habitual escuchar al Papa Francisco criticar «los chismes», el Papa ha vuelto a recurrir a ellos para atacar a monseñor Gänswein.
Varios medios, entre ellos Vatican News, han publicado nuevos extractos de ese libro en donde Francisco asegura que Benedicto XVI le defendió siempre. Francisco explica en el libro que su predecesor nunca se opuso a ninguna de sus decisiones: «Él nunca me quitó el apoyo. Quizá hubo alguna cosa que hice con la que él no estaba de acuerdo, pero nunca lo dijo».


En cuanto a la continuidad entre los pontificados, Francisco dijo: «Lo que veo en los últimos papas… es que el que siguió siempre marcó continuidad, continuidad y diferencia», porque «dentro de la continuidad, cada uno aportó su carisma personal… siempre hay continuidad, no ruptura».
La polémica con sus declaraciones sobre las uniones gayses
Francisco también relató un caso concreto en el que fue defendido por Benedicto XVI. «Tuve una entrevista muy bella con él cuando unos cardenales fueron a verle extrañados por mis palabras sobre el matrimonio, y él fue clarísimo con ellos. Un día se presentaron en su casa para hacerme prácticamente un proceso y me acusaron ante él de que yo promovía el matrimonio gays. Benedicto no se agitó, porque sabía perfectamente lo que yo pienso. Los escuchó a todos, uno a uno. Los calmó y les explicó todo. Fue una vez que mencioné que, como el matrimonio es un sacramento, no puede administrarse a parejas gayses, pero que, de alguna manera, había que dar alguna garantía o una protección civil a la situación de estas parejas. Dije que en Francia existe la fórmula de las “uniones civiles”, que, a primera vista, puede ser una buena opción, pues no se limita al matrimonio. Por ejemplo —pensaba—, se pueden acoger a ella tres ancianas jubiladas que pueden compartir servicios de salud, herencia, vivienda, etcétera. Quisiera decir que me parecía una fórmula interesante. Algunos fueron a decirle a Benedicto que yo estaba diciendo herejías. Él los escuchó y, con mucha altura, los ayudo a distinguir las cosas… Les dijo: “Esto no es una herejía”. ¡Cómo me defendió!… Él siempre me defendió».

Rajada del Papa al libro de Gänswein
Era un secreto a voces que el libro de Gänswein ‘Nada más que la verdad’ molestó y mucho al Papa Francisco. Fue el detonante para que Francisco le buscara salida al arzobispo alemán de Roma para finalmente mandarlo de vuelta a su país natal sin encargo alguno.
El Papa afirma en el libro que «Me afecta con una gran pena: que el día del sepelio se publique un libro que pone de vuelta y media, contando cosas que no son verdad, es muy triste. Por supuesto que no afecta en el sentido de que no me condiciona. Pero sí que me dolió que se usara a Benedicto. El libro salió publicado el día del entierro, eso lo viví como una falta de nobleza y de humanidad».
El libro no apareció en las tiendas hasta el 12 de enero, una semana después del funeral del Papa Benedicto XVI. Sin embargo, partes del contenido llegaron a los medios antes del funeral y informaron al respecto. En el libro, Gänswein también describe algunas tensiones entre el Papa antiguo y el actual.
En otra parte de “El Sucesor”, Francisco informó que ya había habido tensiones entre él y Gänswein en 2020 por otro libro. En ese momento, debido al papel de Gänswein en la publicación del libro del cardenal Robert Sarah, que consideraba una interferencia en su pontificado, se sintió obligado a pedirle a Gänswein una renuncia voluntaria a su cargo de Prefecto de la Casa Pontificia. A partir de entonces, Gänswein sólo trabajó como secretario personal del Papa dimitido.


Sobre el cónclave de 2005:


Pero quizá lo más llamativo es que Francisco hace público su relato del cónclave de 2005. Y, con independencia de que incumpla unas normas de secreto que, por ser el Papa, no le obligan, las revelaciones chocan no solo con lo que ya se sabe, sino también con declaraciones hechas previamente por él.

Francisco dice haber sido «utilizado» por los cardenales que, tras la muerte de Juan Pablo II, quisieron bloquear la elección del favorito Ratzinger y haber favorecido a este último dando un paso atrás después de haber recibido 40 votos. A partir del detallado informe del cónclave de hace 19 años publicado en Limes por el corresponsal vaticano Lucio Brunelli al que hace referencia La Nuova Bussola Quotidiana, sabemos que el entonces cardenal argentino no obtuvo esos 40 votos hasta la tercera ronda de votaciones. El Papa le dijo a Martínez-Brocal que «si hubieran seguido votando por mí, [Ratzinger] no habría podido alcanzar los dos tercios necesarios para ser elegido Papa». En ese momento, según su versión, el argentino le habría dicho al cardenal Darío Castrillón Hoyos: «No bromees con mi candidatura, porque ahora digo que no acepto, ¿eh? Déjame aquí.’ Y allí fue elegido Benedicto XVI». Por tanto, según el Pontífice actual, su paso atrás habría sido decisivo para romper el impasse y conducir a la elección de Ratzinger.

Pero en la cuarta votación, siguiendo a Brunelli, los votos a Bergoglio no se anularon, como habría hecho suponer una retirada «anunciada» del candidato, pero hubo una caída a 26 preferencias, y las restantes fueron al favorito alemán, que así se convierte en Papa. Que la de Bergoglio era una candidatura real ya en 2005 y que su derrota no fue el efecto de una retirada voluntaria parece demostrarlo el amargo comentario del cardenal belga, su partidario, Godfried Danneels, al periódico flamenco De Morgen, a quien dijo que el cónclave había «demostrado que aún no era el momento de un Papa latinoamericano». Por no hablar de que el cardenal Castrillón Hoyos era uno de los miembros más conservadores de todo el colegio y luego fue el hombre de Benedicto en el diálogo con la Fraternidad San Pío

Otra inexactitud es la relativa a los «dos tercios de los votos necesarios para ser elegido» que el alemán no habría alcanzado si Bergoglio no se hubiera retirado. En realidad, la constitución apostólica Universi Dominici Gregis en vigor desde 1996 había retirado el quórum de la mayoría de dos tercios (luego restablecido por Benedicto en 2007). El Papa tiene 87 años y han pasado casi veinte desde aquel cónclave, por lo que su memoria puede haberle jugado una mala pasada.


También ha despotricado del cardenal Sarah, diciendo que probablemente fue un error nombrarle prefecto para la liturgia. No deja títere con cabeza. Crítico que se pone delante, crítico al que defenestra.

Entre la versión de Gänswein y la de Francisco, me quedo con la del alemán de lejos. Hay un indicio muy claro de que esa relación de armonía que intenta vender Francisco con su predecesor es más fachada que otra cosa: no ha dado ni un solo paso para beatificar a Ratzinger. Ni lo ha dado, ni lo dará. Cada elogio que recibe el alemán lo asume como un desafío o un insulto. Por comparar, Benedicto inició el proceso de beatificación de Juan Pablo II apenas un mes después de su fallecimiento.

De lo que no me queda duda es de quién era la persona más cercana al Papa emérito y más afecto sentía por él. Y no, no era Francisco.


Había olvidado lo del rayo sobre la cúpula del Vaticano. Hay cosas que vistas en perspectiva empiezan a tener todo el sentido.
 
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