Zapatero admite ahora que no tiene los justificantes de las joyas porque pedirlos al Rey de Arabia habría sido «extravagante» y de mal gusto

Zapatero admite ahora que no tiene los justificantes de las joyas porque pedirlos al Rey de Arabia habría sido «extravagante» y de mal gusto
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

José Luis Rodríguez Zapatero reconoce que no conserva ningún justificante de las joyas valoradas en 1.023.320 euros que le atribuye como regalo del rey Abdalá en 2007, y sostiene que reclamar un acuse de recibo al monarca saudí habría sido «extravagante». Su defensa pide a la Audiencia Nacional que obligue al juez a solicitar esa documentación a la Corte Real saudí.

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José Luis Rodríguez Zapatero reconoce que no conserva ningún justificante de las joyas valoradas en 1.023.320 euros que le atribuye como regalo del rey Abdalá en 2007, y sostiene que reclamar un acuse de recibo al monarca saudí habría sido «extravagante». Su defensa pide a la Audiencia Nacional que obligue al juez a solicitar esa documentación a la Corte Real saudí.

Hay una escena que se repite en los juzgados y que casi nunca sale bien: el investigado que, en lugar de aportar pruebas, le explica al instructor por qué las pruebas no existen. José Luis Rodríguez Zapatero acaba de elevar esa escena a categoría de argumento jurídico. Diecinueve años después de recibir unas joyas que la Justicia valora en 1.023.320 euros, el expresidente del Gobierno admite que no guarda ni factura, ni certificado, ni resguardo, ni siquiera los estuches originales. Su explicación cabe en una frase: pedirle el ticket de compra a quien te hace un regalo es de mal gusto.

La defensa lo formula con más solemnidad, claro. En un recurso de apelación presentado ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, el abogado Víctor Moreno Catena sostiene que cuando un jefe de Estado entrega un obsequio, «ni le extendieron ni él mismo extendió un acuse de recibo de la entrega, pues esa actuación es extravagante en el contexto en el que se produjo». Traducido: el regalo era tan privado y tan regio que pedir papelito habría roto el encanto. El recurso llega después de que el magistrado José Luis Calama rechazara el pasado 27 de octubre la comisión rogatoria que la defensa reclamaba para que Arabia Saudí certificara la versión del expresidente.

El reloj que sí entregó y las joyas que no

Hay un detalle del sumario que complica bastante la teoría del regalo estrictamente personal. La documentación oficial incorporada a la causa acredita que Zapatero sí entregó al Estado otros obsequios del mismo monarca saudí. Entre ellos figura un reloj de sobremesa dorado con esmeraldas, fechado el 19 de junio de 2007, durante aquella misma visita. Ese objeto sí acabó inventariado entre los regalos institucionales incorporados al patrimonio público en marzo de 2012.

Las doce joyas ahora investigadas, repartidas en tres conjuntos de esmeraldas, zafiros y gemas rojas, no aparecen en ese inventario. Zapatero defiende que la diferencia obedeció a la voluntad del rey Abdalá: el reloj era institucional y las alhajas personales. «Ni los regalos se entregaron en unidad de acto, ni en el mismo lugar, ni con el mismo carácter», afirma el recurso. Al instructor le cuesta aceptar esa distinción por una razón incómoda: fue el propio Gobierno de Zapatero el que aprobó en febrero de 2005 el Código de Buen Gobierno que obligaba a incorporar al patrimonio público los regalos institucionales de especial significación.

Dos cartas sin acuse y una pericial que no ayuda

La defensa tampoco ha conseguido respaldo desde Riad. Zapatero asegura haber enviado dos cartas a la Corte Real, una en junio y otra en agosto de este año, para obtener la confirmación del regalo. Admite, eso sí, que no dispone de acuse formal de recepción de ninguna de las dos y que sus gestiones no han recibido respuesta expresa. A partir de ahí reclama que sea el aparato judicial el que mueva el expediente, porque por sus propios medios no ha podido. Calama ya le respondió por escrito que la cooperación internacional no puede servir para «construir ex novo el soporte probatorio de una mera afirmación formulada por el propio investigado».

El análisis científico tampoco ha despejado dudas. La pericia de Yanes rebajó la valoración respecto a los 1.323.915 euros calculados inicialmente por Ansorena y apuntó a una probable fabricación asiática. Además, relacionó la composición metálica con técnicas posteriores a la normativa europea sobre el níquel de 2007, aunque reconoció que no podía precisar el año exacto de elaboración. El 3 de noviembre, Calama ordenó a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal investigar quién pudo fabricar las piezas a partir del punzón de las más valiosas: una marca rectangular con una T y la inscripción 18K, insuficiente por ahora para localizar su procedencia.

El frente que se abre con la malversación

La Fiscalía Anticorrupción ha ido más lejos que el instructor. Considera que la propia explicación del expresidente podría justificar ampliar la investigación por un presunto delito de malversación, al haber reconocido que conservó privadamente bienes de valor considerable recibidos mientras presidía el Gobierno. Calama dejó pendiente una resolución específica sobre esa petición, así que el frente sigue abierto.

La defensa también discute la investigación tributaria y por posible contrabando. Reprocha que se abriera sin una comprobación previa de Hacienda, que no exista liquidación provisional, que no se haya identificado el ejercicio fiscal afectado ni concretado qué obligación aduanera pudo incumplirse. Zapatero insiste en que nunca conoció realmente el valor de las joyas, que «jamás se han usado por nadie» y que nunca intentó venderlas. Su abogado califica de «ilusoria» la alternativa planteada por el juez de que sea el propio expresidente quien gestione el documento ante las autoridades saudíes, incluso desplazándose al país y aprovechando sus antiguas relaciones institucionales.

Lo que pide exactamente el recurso

El escrito solicita a la Sala de lo Penal que revoque la decisión de Calama y obligue al instructor a cursar la comisión rogatoria a la Corte Real saudí. La defensa acusa al magistrado de actuar movido por «la mera incredulidad del juez instructor ante la explicación ofrecida» y denuncia una vulneración del derecho de defensa. Argumenta que el juez debe investigar también lo que favorezca al sospechoso, no solo lo que le perjudica.

El problema de fondo es que toda la estrategia descansa sobre un documento que aún no existe y que, según admite la propia defensa, nadie ha emitido en diecinueve años. Si la Sala acepta el recurso, Arabia Saudí tendrá que confirmar por escrito si el rey Abdalá regaló aquellas piezas en junio de 2007. Si lo rechaza, el expresidente se quedará con su versión y sin papel que la sostenga. Conviene recordar que esto es una investigación judicial en curso y que nadie ha sido condenado: lo que hay, de momento, es un investigado, una tasación de 1.023.320 euros y un juez que no se fía.

Datos clave
  • La tasación judicial de las joyas asciende a 1.023.320 euros, frente a los 1.323.915 euros del cálculo inicial de Ansorena.
  • El juez José Luis Calama rechazó el 27 de octubre la comisión rogatoria a Arabia Saudí por falta de corroboración objetiva.
  • Zapatero envió dos cartas a la Corte Real, en junio y agosto, sin acuse de recibo ni respuesta expresa.
  • Un reloj de sobremesa dorado con esmeraldas del mismo monarca, fechado el 19 de junio de 2007, sí fue entregado al Estado.
  • La Fiscalía Anticorrupción ve posible ampliar la causa por malversación; Calama dejó pendiente esa resolución.
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El expresidente recuerda que no está bien visto reclamar el ticket de compra a la persona que te hace un regalo y exige al juez que sea él el que demande esos documentos a la autoridades saudíes​




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José Luis Rodríguez Zapatero.(Efe)

Melchor Sáiz-Pardo yJavier Arias Lomo


04/11/2026Actualizado a las 16:00h.

«Lo cierto es que cuando mi mandante recibió unas piezas de joyería hace 19 años, ni le extendieron ni él mismo extendió un acuse de recibo de la entrega, pues esa actuación es extravagante en el contexto en el que se produjo (y anómalo en la entrega de cualquier obsequio)».

Y con ese argumento -el de que nunca se pide el ticket de compra a la persona que te hace un regalo- José Luis Rodríguez Zapatero ha decidido poner deberes al juez que le investiga. Como no encuentra un solo papel que acredite el origen de las joyas millonarias descubiertas en su oficina, el expresidente exige ahora que sea la Justicia española quien busque las pruebas en Arabia Saudí. La petición ha abierto un nuevo frente en su guerra con el magistrado José Luis Calama.

El expresidente del Gobierno ha presentado este miércoles un recurso de apelación ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, al que ha tenido acceso este periódico, en el que reclama que se obligue al instructor a solicitar a la Corte Real saudí una certificación que confirme su versión: que las alhajas fueron un regalo personal del rey Abdalá en junio de 2007.


La iniciativa llega después de que Calama rechazara el pasado 27 de octubre esa comisión rogatoria por considerar que el relato del investigado carece de corroboración objetiva. Zapatero responde acusándole de actuar por «la mera incredulidad del juez instructor ante la explicación ofrecida» y denuncia una vulneración de su derecho de defensa.

El problema que afronta el expresidente es que, diecinueve años después de la supuesta entrega, carece de cualquier justificante. Ni factura, ni certificado de autenticidad, ni resguardo, ni siquiera los estuches originales de unas joyas que la última tasación judicial valora en 1.023.320 euros.

Su defensa lo reconoce expresamente: «El señor Rodríguez Zapatero manifiesta que no conserva en su poder ningún elemento periférico del propio regalo». Tampoco tiene «certificado o documentación alguna relativa a esos objetos». Una ausencia que sus abogados atribuyen al tiempo transcurrido y a las circunstancias de una entrega que, según sostienen, fue estrictamente privada.

Dos cartas​

La explicación tampoco encuentra respaldo, por ahora, en Arabia Saudí. Zapatero asegura haber enviado dos cartas a la Corte Real, una en junio y otra en agosto de este año, para obtener la confirmación. Sin embargo, admite que no dispone de acuse formal de recepción de ninguna de ellas y que sus gestiones no han recibido respuesta expresa.

El recurso, firmado por el abogado Víctor Moreno Catena, justifica esta falta de documentos con un argumento peculiar: cuando un jefe de Estado entrega un regalo, pedirle un recibo sería una extravagancia. «Ni le extendieron ni él mismo extendió un acuse de recibo de la entrega», sostiene la defensa.

A partir de ahí, Zapatero reclama que intervenga el aparato judicial. Sus abogados consideran que la comisión rogatoria es necesaria precisamente porque no han conseguido las pruebas por sus propios medios. Argumentan que el instructor debe investigar también aquello que pueda favorecer al sospechoso y le reprochan que se niegue a hacerlo.

Los peritos apuntan a una probable fabricación asiática, aunque no consiguen determinar el año exacto de elaboración
El expresidente asegura que dejar en sus manos la obtención de ese documento supone una exigencia imposible. Califica de «ilusoria» la alternativa planteada por Calama de que realice personalmente gestiones ante las autoridades saudíes, incluso desplazándose al país, aprovechando sus antiguas relaciones institucionales.

La respuesta judicial había sido contundente. Calama sostiene que la cooperación internacional no puede utilizarse para «construir ex novo el soporte probatorio de una mera afirmación formulada por el propio investigado». El magistrado recuerda que la investigación debe apoyarse en elementos objetivos y que las diligencias solicitadas por las partes deben superar un examen de utilidad y pertinencia.

Hay otra circunstancia que complica la versión del expresidente. La documentación oficial incorporada al sumario acredita que Zapatero sí entregó al Estado otros regalos recibidos del mismo monarca saudí. Entre ellos figura un reloj de sobremesa dorado con esmeraldas, fechado el 19 de junio de 2007, durante aquella misma visita.

Tres conjuntos​

Las doce joyas ahora investigadas, repartidas en tres conjuntos de esmeraldas, zafiros y gemas rojas, no aparecen en el inventario de obsequios institucionales incorporados al patrimonio público en marzo de 2012.

Zapatero defiende que aquella diferencia obedeció exclusivamente a la voluntad del rey Abdalá. El reloj era institucional y las joyas personales. «Ni los regalos se entregaron en unidad de acto, ni en el mismo lugar, ni con el mismo carácter», asegura el recurso.

Calama encuentra especialmente difícil aceptar esa distinción porque fue precisamente el Gobierno de Zapatero quien aprobó, en febrero de 2005, el Código de Buen Gobierno que establecía la incorporación al patrimonio público de los regalos institucionales de especial significación.

El expresidente replica que esa regulación únicamente afectaba a los obsequios oficiales y que siempre entendió que las joyas pertenecían a su esfera privada. También insiste en que nunca conoció realmente su valor, que «las joyas jamás se han usado por nadie» y que nunca intentó venderlas.

La Fiscalía Anticorrupción ha ido bastante más lejos. Considera que la propia explicación del expresidente podría justificar ampliar la investigación por un presunto delito de malversación, al haber reconocido que conservó privadamente bienes de considerable valor recibidos mientras presidía el Gobierno. Calama dejó pendiente una resolución específica sobre esa petición.

La defensa también cuestiona que la investigación tributaria y por posible contrabando se abriera sin una comprobación previa de Hacienda. Reprocha que no exista una liquidación provisional, que no se haya identificado el ejercicio fiscal afectado ni se haya concretado qué obligación aduanera pudo incumplirse.

El expresidente defiende que las joyas nunca se utilizaron y que jamás intentó venderlas
Mientras tanto, el análisis científico de las joyas tampoco ha despejado las incógnitas. La pericia de Yanes rebajó su valoración respecto de los 1.323.915 euros calculados inicialmente por Ansorena y apuntó a una probable fabricación asiática. Además, relacionó la composición metálica con técnicas posteriores a la normativa europea sobre níquel de 2007, aunque reconoció que no podía precisar el año de fabricación.

La investigación acaba de dar otro paso. Calama ordenó el 3 de noviembre a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) investigar quién podría ser el fabricante de las joyas a partir del punzón que figura en las piezas más valiosas.

Los peritos identificaron una marca rectangular con una T y la inscripción 18K, insuficiente por ahora para localizar su procedencia. La defensa considera que identificar al fabricante tampoco permitiría averiguar quién compró las joyas, cuándo se adquirieron ni quién las entregó posteriormente a Zapatero.
 

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