El sketch de Jim Carrey que hoy sería delito
Un conocido sketch de Jim Carrey, de humor físico y algo grotesco, ha reabierto el debate sobre los límites del humor y su evolución legal. Lo que en los 90 se consideraba una broma gamberra, hoy podría acarrear multas sustanciales o incluso penas de cárcel en virtud de las leyes contra el discurso de odio y la discriminación. No es un caso aislado: la lista de cómicos que no pasarían el filtro actual es larga.
Ejemplos clásicos como la escena de la mantequilla en El último tango en París de Marlon Brando, el sketch "Maricón de España" de Martes y Trece, o los monólogos de Gila sobre colectivos desfavorecidos, hoy serían automáticamente retirados y motivo de querella. Incluso Chiquito de la Calzada o Arévalo, con su humor grueso, tendrían difícil encaje en la normativa vigente.
La discusión enfrenta dos posturas: quienes creen que el humor debe medirse con el rasero de cada época y quienes piensan que algunas bromas fueron siempre de mal gusto, más allá del contexto. Un comentarista señala que el sketch de Carrey es de "pésimo gusto", rozando lo inaceptable, mientras que otro lo defiende como producto de su tiempo, hoy desfasado pero no necesariamente ofensivo en su momento.
El caso del superhéroe inválido de Carrey recuerda a una escena similar de la serie The Boys, donde el personaje Patriota se burla de un ciego. La sátira televisiva actual también pisa terrenos delicados, pero lo hace con una conciencia de los límites que antes no existía.
Lo que queda claro es que el humor, como la sociedad, no es estático. Lo que ayer hacía reír, hoy puede incomodar y hasta criminalizarse. La pregunta es si esta evolución es un avance civilizatorio o una pérdida de libertad expresiva. El debate sigue abierto.