Vito Quiles, acreditado como periodista sin carrera universitaria
¿Se puede ejercer el periodismo sin haber pisado una facultad? La pregunta recorre estos días los mentideros digitales después de que
Vito Quiles, conocido por sus incisivas preguntas a políticos en los pasillos del Congreso, haya respondido a quienes cuestionan su formación. Su defensa es contundente: «Estoy acreditado en el Congreso de los Diputados como periodista porque soy periodista. Estudié periodismo aunque una web no oficial se inventara que mi universidad dijo algo que nunca dijo». La polémica no es nueva, pero ha vuelto a encenderse tras un encontronazo con una dirigente política que, según algunos mensajes del hilo, aspira a presidir el Gobierno y a la que se atribuye haberle llamado «nazi».
¿Es el título universitario obligatorio para ser periodista en España?
La respuesta corta es no. En España, el ejercicio del periodismo no requiere colegiación obligatoria ni un título específico, amparado por el derecho a la
libertad de expresión recogido en la Constitución. Así lo recuerdan voces críticas con la polémica: «En España todos tienen derecho a ejercer periodismo, está recogido en las leyes por el derecho a libertad de expresión, el no tener titulo no es excluyente para la actividad». La historia del oficio está llena de nombres que se formaron en la calle, no en las aulas.
Quiles no es el único acreditado en la Cámara Baja sin estudios de Periodismo. «Otros que están acreditados como prensa hicieron derecho o filosofía, pero no se les discrimina», señala el propio interesado. La cuestión, por tanto, no es tanto la formación como el estilo. Y ahí es donde el consenso se rompe.
El método Quiles: preguntas incómodas y una cámara
Sus defensores sostienen que su valor no está en el título sino en el resultado. «Sin Vito no tendríamos la foto de Ábalos con el cigarro en la boca, ni a Errejón con el dedo en su cara... o la Pardo de Vera corriendo, o Bono riéndose mientras corre», enumeran. Para este sector, el periodismo de declaraciones oficiales ha dejado un vacío que perfiles como el suyo llenan a base de incomodar al poder.
La crítica, sin embargo, apunta a que la provocación no es periodismo. «Quiles es un provocador y un toca pelotas», resume una de las corrientes más repetidas, que considera que su método consiste en buscar el clip viral más que la información. El debate de fondo es si el fin justifica los medios o si el medio contamina el fin.
La acreditación parlamentaria: ¿un cortafuegos o un coladero?
El Congreso acredita a periodistas y medios sin exigir un título universitario concreto. Basta con acreditarse como medio o profesional. Esa laxitud, que permite la entrada de perfiles heterogéneos, es vista por unos como pluralidad y por otros como falta de filtro. «En España no existe la profesión periodística, existen los lameculos y los que hacen política desde los medios», sentencia una de las posturas más ácidas del intercambio.
Lo cierto es que la acreditación no convierte a nadie en periodista ni se lo quita. Solo permite acceder a zonas restringidas. La pregunta que sobrevuela es si el Congreso debería exigir algún tipo de credencial profesional, algo que ningún grupo parlamentario ha planteado formalmente.
El encontronazo con la dirigente: «nazi» y guardaespaldas
El episodio que ha reavivado el fuego es el cara a cara entre Quiles y una dirigente que, según algunos mensajes del hilo, aspira a presidir el Gobierno. La escena, descrita con profusión de detalles, incluye coche oficial, sushi con amigas y un intercambio tenso en el que, según esos relatos, la política habría llamado «nazi» al periodista. La respuesta de Quiles, recogida en varios mensajes: «no te toco ni con un palo».
El contexto, sin embargo, es más prosaico. La dirigente no gobierna todavía y ya se mueve con un séquito que algunos consideran desproporcionado. «Todavía no gobierna y ya tiene decenas de guardaespaldas», ironiza uno de los mensajes iniciales. La anécdota, real o exagerada, sirve para ilustrar la distancia entre la imagen pública y la vida real de quienes aspiran al poder.
El público de la polémica: edad, redes y brecha generacional
Más allá del rifirrafe, el intercambio deja ver una brecha generacional. «La fan pandi de Irene, la mitad más de 60 años, en 10 o 15 años están todos muertos o en el asilo», apunta un mensaje que, con crudeza, refleja la percepción de que el relevo demográfico juega a favor de perfiles como Quiles. La política española, como casi todo, se dirime también en el eje edad.
La conclusión, si es que hay alguna, es que el periodismo sin carrera no es una anomalía española, sino una característica del oficio. Otra cosa es que guste el producto. Y ahí, como en casi todo, cada cual elige su veneno.
Datos clave del debate:
- Quiles afirma estar acreditado en el Congreso como periodista.
- Estudió Periodismo, según su propio testimonio.
- La polémica surge tras un encontronazo con una dirigente a la que algunos mensajes atribuyen aspiraciones a presidir el Gobierno.
- En España no se exige título para ejercer el periodismo.