Un forero deja el nadapasismo y el hilo espera el toque de campana
El tramo arranca con un giro que nadie había pedido: un participante que se define nadapasista de siempre anuncia que abandona su posición y cree que mañana
sí va a pasar algo. A partir de ahí el hilo deja de discutir el no de Junts y se pone a esperar el toque de campana. Cada mensaje mueve una pieza: el PNV, Coalición Canaria, un rumor de elecciones generales el martes y la posibilidad de que la votación cambie el sentido del voto a última hora.
Qué se ha sabido
Datos nuevos, pocos, y llegan en cascada.
Burubux avisa de que Junts pide que se redacte un nuevo texto a cambio de su apoyo, así que el no es un no
ma non troppo. Traducción suya: cuidado, porque han dicho no, pero con matices.
[El DesPromotor] entra con el escenario que estaba en el aire: si mágicamente no sale ninguno de los dos decretos —y saca a colación el otro, el que mete la ley de Nietos en la modificación de la Ley de Educación—, entonces sí habría posibilidades de que se convoquen generales el martes, «como se está rumoreando en las últimas horas». Él mismo rebaja el fuego: cree que esa filtración es un ejercicio de presión sobre Junts para que apoye o, si no, para llevarlos a elecciones y quemarlos.
Luego entra el PNV. Otro participante asegura que votará en contra del segundo decreto y a favor del primero, y de ahí sale la cuenta de
Edu.R: la votación depende de Coalición Canaria, que no deja de ser un partido de derechas. En medio del cálculo se cuela el
, un tuit que circula con una burla hacia el presidente del Gobierno. Se pega, se comenta y el hilo sigue a lo suyo.
Y una escena de calle, la primera de la tarde:
maestrochi cuenta que acaba de pasar por una inmobiliaria y que casi todos los carteles están retirados. Su lectura:
van a intervenir el ladrillo.
Dónde está la bronca
Dos frentes, y ninguno se cierra.
El primero: si Junts votará sí al final o no.
th3burbu pide prudencia: no hay que fiarse de nadie, ahora dicen que no votan y mañana se verá.
El DesPromotor se planta en la misma trinchera: no se lo cree hasta última hora, y recuerda que hasta el momento de la votación hay tiempo y que no es la primera vez que se negocia cerca del toque de campana. Enfrente, los que dan por hecho el cambio de sentido. Un participante asegura que están subiendo el precio del chantaje y que esta noche se les dará lo que piden para que mañana voten que sí. Otro apunta que el partido cambiará de opinión con las elecciones por delante. Nadie se mueve.
El segundo frente vuelve a ser la vivienda, y aquí se repite la pelea de siempre.
Douglas MacArthur lo dice dos veces y sin rodeos: o se construye más vivienda o se empieza a ir gente de España; el problema no es de izquierdas ni de derechas, es de oferta y demanda. Frente a él, una lista de medidas: frenar la inmigración, dar seguridad jurídica al propietario para poder echar a quien no paga, prohibir los pisos turísticos y subir impuestos a los grandes tenedores. Y una afirmación incómoda que alguien lanza sin anestesia: que el alquiler ya es asequible
para quien puede pagarlo y que el problema es de quien no puede. Ahí el hilo se atasca.
El tercer choque es de identidad.
Michael_Knight sostiene que Junts se ha dado cuenta tarde de que jugar a ser progre siendo de derechas ya no da votos. Le responde
Cleonte, que ironiza con que, visto lo visto, deberían plantearse fusionarse con otra formación. Y de fondo, un par de mensajes que juegan con la figura de Puigdemont: uno pide hacerlo santo, entre bromas, y otro reclama que se le juzgue. Nadie discute en serio. Se pinchan y siguen.
Las cuentas de la tarde
Dos decretos, y cada uno con su aritmética. Si el PNV se parte —a favor del primero, en contra del segundo, según lo que se afirma en el hilo—, el peso cae sobre Coalición Canaria. Junts pide un texto nuevo. Y encima el ruido de fondo: la filtración de elecciones, que unos leen como amenaza real y otros como globo sonda.
Edu.R lo resume en una línea: muy electoralista, pero gustosísimo de ver todo esto.
Qué cambia respecto a antes
La quiniela se ha movido. La predicción de que Junts se abstendría pierde fuerza: ahora la discusión es si vota sí a última hora o si mantiene el no. El PNV deja de ser un actor de fondo y pasa a ser el que decide, aunque sea sobre el segundo decreto. Entra un escenario que antes no estaba: elecciones generales el martes. Y entra una escena de calle, la de los carteles retirados de la inmobiliaria, que da al debate algo que no tenía: alguien que mira el mercado desde la acera.
Lo que no cambia: nadie sabe qué pasará mañana. El hilo sigue igual de afilado y con la misma incertidumbre que al principio. Solo que ahora hay una cuenta atrás.