«Mañana se abstienen»: el hilo no se cree el no de Junts
El no de Junts ya está sobre la mesa y el hilo pasa de la noticia a la porra. Nadie discute el titular. Se discute qué hay detrás. En pocas horas el debate deriva en tres frentes: los que lo llaman teatro, los que lo defienden como única salida para el partido y los que miran al PP y al PNV para saber si el viernes se cae o no.
Qué se ha sabido
Datos nuevos, pocos. Un participante recuerda que Cataluña fue la primera comunidad en aplicar normas parecidas a las que ahora se votan, y lo suelta como reproche: si el mecanismo ya se probó allí antes que en Madrid, el no se les vuelve contra ellos. Otro resume el anuncio en una palabra:
previsible.
Después llegan los movimientos posibles. Alguien apunta que el PP votará a favor «para compensar y solucionado», y otro responde con un pronóstico seco: «Mañana se abstienen». Un tercero no se lo cree y sostiene que Junts solo quiere sacarle algo más al Gobierno a cambio de votar a favor de uno de los dos decretos. En el aire queda también el PNV: hay quien espera que esto le pase factura.
Sobre vivienda, una idea se repite: alquiler asequible y ocupación como vasos comunicantes.
En medio del fragor entran dos enlaces. El vídeo
y el tuit
. Nadie discute lo que traen. Circulan como munición y el hilo sigue a lo suyo.
Y una lectura que se hace hueco: las elecciones están cerca y hace poco se entrevistaron dos dirigentes independentistas. De esa conversación, según este relato, salió cómo condicionar un futuro gobierno del PP. Quien lo escribe no aporta ni una prueba.
Dónde está la bronca
Aquí el hilo se parte en dos. Para unos, todo esto es «teatro barato y malo»: Junts no vota que no, pide «un par de reformas» y a otra cosa. Lo leen como cortina de humo para recolocar el marco de siempre. Uno lo dice sin adornos: «Sabían que no lo iban a sacar adelante, pero les da igual porque ya han conseguido la cortina de humo perfecta». Otro cierra la idea en dos líneas: PSOE bueno, derecha mala.
Enfrente, la defensa del no. El argumento más repetido no es de vivienda, es de identidad: «Es la única forma que tienen de seguir existiendo en Cataluña. Si haces y dices lo mismo que los de Esquerra pues bye bye». A ese le sigue quien reivindica del partido «buenas propuestas en materia económica. Por encima de la media». Y un tercero zanja: «El no a los decretos lo han argumentado y tienen toda la razón».
En medio, la pelea de siempre sobre oferta y demanda. Uno reprocha al foro su «absoluta incapacidad de comprender el concepto y la ley de oferta y demanda». Le contestan desde otro lado que el problema del alquiler no se arregla con un solo grifo.
También hay quien pasa del decreto y mira a los suyos. Un veterano escribe que votará a Orriols y que a Junts «les he estado votando muchos años». Otro avisa de que Bildu se les está comiendo el terreno.
El PP y la acampada entran en la quiniela
La hipótesis que gana peso es la del salvavidas ajeno. Si Junts se cae, alguien tiene que sostener los textos, y ahí aparece el PP. «Pues ya votará el PP a favor para compensar y solucionado», escribe un participante. Otros lo leen al revés: si el PP salva los decretos, el desgaste cambia de dueño.
La acampada de Sol también se cuela en la conversación. Un participante lo llama «un giro dramático de los acontecimientos» y mira hacia los concentrados. Otro sostiene que la derrota parlamentaria puede servir para escalar la movilización en la calle, y añade que le extrañaría que todo esto no estuviera pactado. Es una sospecha, y así queda.
Con las quinielas abiertas, alguien resume el ambiente: «A buenas horas sacan el comunicado, y me pilla sin palomitas con la mañana tan prometedora que se nos avecina».
Qué cambia respecto a antes
Que el no deja de ser un hecho y pasa a ser una jugada. Ya casi nadie discute si Junts lo dijo. Se discute si el viernes vota que no, se abstiene o salva uno de los dos decretos a cambio de algo. La abstención entra en las quinielas, el PP aparece como salvavidas posible y el PNV como el que paga la factura.
Entra un frente nuevo: si Cataluña lleva años aplicando normas parecidas, el no se le vuelve contra el propio Junts. Nadie lo ha respondido todavía.
Y un tono que se repite: el de que esto es una votación más dentro de una legislatura que ya lleva unas cuantas perdidas. «Lleva toda la legislatura perdiendo votaciones, está es una mas. Que más da». El viernes hay votación y nadie da el resultado por escrito.