RTVE confirma pérdidas de 30 millones y recurre al fondo de reserva
Un agujero de 30 millones de euros. Esa es la cifra que RTVE confirmaba y que piensa tapar recurriendo al fondo de reserva, según el planteamiento que abrió este asunto. La cadena pública, que se financia con dinero público, acumula pérdidas mientras mantiene una política de fichajes para sus programas estrella: Broncano, Buenafuente, Berto, Marc Giró, Gemma Nierga. Nombres que suenan a nómina alta y a entretenimiento, pero que no han impedido que las cuentas no cuadren.
El presidente de RTVE anunciaba además una rebaja de su propio sueldo: de
236.167 a 200.844 euros anuales. Un gesto que, en términos de ahorro, es calderilla comparado con el agujero real. La pregunta que sobrevuela es sencilla: si la empresa no puede quebrar porque siempre hay un fondo público detrás, ¿qué incentivo hay para ajustar gastos?
¿Por qué RTVE necesita un rescate público?
La respuesta corta es que gasta más de lo que ingresa. La respuesta larga tiene que ver con un modelo en el que los ingresos no dependen del mercado sino del presupuesto. RTVE no compite por audiencia para vender publicidad como una privada; su financiación viene de las arcas públicas. Cuando ese dinero no llega, se recurre al fondo de reserva. Es el círculo que algunos describen como «bancarrota pura y simple»: se declara en quiebra, se liquida y se ofrece al mejor postor, pero nunca se rescata con dinero público.
El problema es que ese rescate no es gratis. Sale de los impuestos de quienes, en muchos casos, no ven la cadena o no la elegirían. La paradoja la resumía un análisis: «una empresa que se financia completamente con dinero público, genera pérdidas de dinero público y las va a compensar con más dinero público para poder seguir manteniendo a los que generan las pérdidas de dinero público con dinero público».
Los fichajes que no tapan el agujero
Broncano, Buenafuente, Berto, Marc Giró, Gemma Nierga. La lista de nombres asociados a la nueva etapa de RTVE es larga y costosa. El objetivo era claro: competir por audiencia en el access prime time y en el entretenimiento. Pero los números no acompañan. Hay quien sostiene que estos fichajes son inversión en propaganda política más que en producto televisivo. «Es una empresa de propaganda política que no tiene ingresos pero que genera beneficios a nivel político», señala una de las corrientes críticas. Cada euro gastado sería, desde esa óptica, una inversión en relato.
La otra cara es la de quienes defienden la televisión pública como servicio. Pero incluso dentro de esa defensa, el modelo de fichajes estrella genera dudas: si el dinero es de todos, ¿por qué se destina a sueldos de presentadores en lugar de a producción propia o a reducir el déficit?
El sueldo del presidente y la política de ajustes
La rebaja del sueldo del presidente de RTVE, de 236.167 a 200.844 euros, es un gesto que se queda corto. Para tapar 30 millones de agujero, harían falta muchos recortes de ese tipo. La medida, anunciada por el propio presidente, busca transmitir austeridad, pero no aborda la estructura de costes. ¿Se bajarán también el sueldo los fichajes? Es la pregunta que queda en el aire.
Hay quien recuerda que dirigir una empresa que no puede quebrar es un ejercicio peculiar: no hay riesgo real de cierre, no hay presión de acreedores, no hay mercado que discipline. El resultado es una gestión donde el incentivo para recortar es mínimo.
El debate sobre el cierre de RTVE
Una parte del análisis lo tiene claro: hay que cerrar RTVE. «No debería existir y ningún partido propone su eliminación», se argumenta. La idea de fondo es que la televisión pública, tal como está diseñada, no es sostenible ni necesaria. Otra corriente, menos radical, aboga por una reforma profunda: eliminar duplicidades, reducir plantilla, externalizar producción y centrarse en contenidos que el mercado no cubre.
El problema es que ninguna de esas reformas se ha abordado. Mientras tanto, el agujero se tapa con más dinero público y la rueda sigue girando.
Al final, la cifra que descoloca no es el sueldo del presidente ni el coste de los fichajes. Es el hecho de que una empresa que no puede quebrar, que se financia con impuestos y que acumula pérdidas, siga funcionando exactamente igual. 30 millones de agujero, fondo de reserva. Y la pregunta de siempre: ¿quién paga esto?