RTVE pide al Estado tirar del fondo de reserva para cubrir 34 millones de pérdidas
José Pablo López, presidente de Radio Televisión Española, ha pasado por el Congreso para repasar sus primeros meses al frente de la corporación y ha dejado un titular incómodo: el ente cerrará 2024 con unas
pérdidas contables de unos 34 millones de euros, cifra que aún baila porque el balance no está cerrado. La solución que propone no es precisamente austera: activar el fondo de reserva de 38,3 millones que RTVE tiene aparcado en la SEPI para tapar el agujero. Traducido: dinero público para cubrir un desfase que, sin el deterioro de los inmuebles en propiedad, quedaría en unos -26 millones.
La deuda tampoco invita al optimismo. A falta de confirmar las cifras del ejercicio, se prevé que la corporación cierre con un
pasivo de -430 millones de euros. Y si tira de todo el fondo de reserva, le quedarán unos siete millones de liquidez para seguir saneando lo que el propio presidente describe como una situación delicada.
Recortes en la cúpula: del sueldo del jefe al 20% a los directivos
El anuncio de tijera llega con nombres y cifras. López se rebajará el sueldo: pasa de
240.000 euros a unos 170.000 fijos más 30.000 variables si cumple los presupuestos que apruebe el consejo de administración. Para el resto de directivos propone un recorte del 20% de la remuneración, medida que da por aprobada. En dos meses ha reducido un 15% los puestos directivos: de 31 a 24 direcciones, de 56 a 46 direcciones de área y de 109 a 99 subdirecciones.
El gasto de personal es el otro frente abierto. Según la cuenta de resultados provisional, RTVE destinará unos
490 millones de euros, 27 millones más que el ejercicio anterior. Habrá comisión para viajes, dietas y desplazamientos, con justificación obligatoria de gastos y una reducción del 7% de lo presupuestado. También se reunirá con las productoras para intentar abaratar la programación: «Debemos tener mayor aprovechamiento de la estructura de contenidos», ha dicho.
El fondo de reserva: qué es y por qué se tira de él
El fondo de reserva es el mecanismo que RTVE tiene en la SEPI, el brazo inversor estatal del que depende el ente público, para cubrir desfases sobrevenidos. La cifra disponible,
38,3 millones, cubre por poco las pérdidas contables previstas. Si se activa entero, la corporación se queda con unos siete millones de liquidez. La paradoja es que un ente que presume de servicio público cierre el año pidiendo al accionista que le tape el descubierto mientras anuncia recortes que afectan sobre todo a la cúpula.
Broncano, Ichaurrondo y el coste de la programación
Una parte del análisis que circula señala el desembolso en contenidos como el principal descontrol. Se menciona un contrato de
28 millones por dos temporadas para el programa de Broncano, y se contrapone con la pérdida de 34 millones: hay quien sostiene que el agujero equivale casi a lo que cuesta el formato estrella. Otros defienden que el programa ha subido a La 2 del tercer al segundo puesto de audiencia, aunque el canal siga moviéndose por debajo de los 800.000 espectadores. La discusión sobre si el gasto en producción es inversión o despilfarro queda abierta.
El debate de fondo: ¿servicio público o chiringuito?
Más allá de las cifras, la conversación deriva hacia el modelo. Hay quien pide cerrar la televisión pública, quien propone convertirla en canal de pago y quien recuerda que el presupuesto ronda los mil millones. La comparación con la monarquía —8 millones— o con Correos aparece como recurso habitual. El punto donde el análisis se atasca es el de siempre: si el problema es la gestión, el modelo o el simple hecho de que alguien pague la fiesta.