Broncano en RTVE: 42 millones por tres temporadas
La cifra circula desde hace días y no hay manera de que cuadre con el relato oficial:
14 millones de euros anuales para el fichaje de David Broncano por RTVE. La cifra aparece en un tuit de ABC que habla de una oferta rebajada a una temporada, mientras la productora de La Resistencia propone
42 millones más IVA por tres temporadas. El detalle que descoloca a cualquiera que haya visto el programa: la mayor parte de ese dinero no es para el presentador, sino para la productora que lo produce. Es decir, sueldos de guionistas, equipo técnico y demás. Pero el titular ya está instalado: Broncano cobra 14 millones al año de dinero público. Y eso, en un país donde las listas de espera se miden en meses, es dinamita.
El origen del malestar no es solo económico. Es la sensación de que
RTVE se ha convertido en una herramienta de combate político. Un medio público que paga cifras de récord por un formato que, según las críticas más repetidas, no aporta nada nuevo: humor de caca, culo, pedo, pis y entrevistas que muchos consideran flojas. La pregunta que sobrevuela es incómoda: ¿por qué pagar eso por algo que no ven ni en su casa a la hora de comer?
El sueldo real: ¿cuánto es para Broncano y cuánto para la productora?
Aquí está el primer malentendido que conviene deshacer. Los
14 millones anuales no son el salario personal de Broncano. Es el montante que cobra la productora por el programa. De ahí salen los sueldos de todo el equipo: guionistas, realización, producción, técnicos. El presentador se llevará la mayor parte, pero no todo. Es un matiz que se pierde en la bronca y que, sin embargo, cambia por completo la naturaleza del escándalo. No es un sueldo, es un contrato de producción.
Ahora bien, el matiz no desactiva la crítica. Porque
42 millones más IVA por tres temporadas es una cifra que, en el sector audiovisual español, está al nivel de las grandes producciones de ficción. Y RTVE no es una plataforma privada que arriesga su dinero: es dinero de todos. La pregunta no es si Broncano los vale o no, sino si el servicio público debe pagar esas cantidades por un formato de entretenimiento que compite directamente con la televisión comercial.
El argumento de la audiencia joven y el dinero público
La defensa del fichaje se apoya en un argumento recurrente:
Broncano conecta con un público joven que no ve la televisión tradicional. Es decir, se paga por captar a un segmento que de otra forma sería inalcanzable para RTVE. El problema es que ese argumento, repetido hasta la saciedad, no viene acompañado de datos públicos de audiencia que lo respalden. Y en el terreno de lo público, la carga de la prueba recae en quien gasta.
Hay quien sostiene que el verdadero objetivo no es la audiencia, sino el
relato. Que RTVE quiere un altavoz afín para competir con otros programas de entretenimiento que, según esta lectura, marcan agenda política desde la trinchera opuesta. Si eso es así, el fichaje no es una apuesta de entretenimiento, sino una operación de comunicación política pagada con impuestos. Y ahí el escándalo deja de ser económico para convertirse en democrático.
La sombra de la orden política: Moncloa y el fichaje a toda costa
Uno de los tuits que más ha circulado en este asunto es el de
The Objective, que asegura que
Moncloa ordenó a TVE fichar a Broncano a toda costa pese a su escasa rentabilidad. Es una acusación grave, y conviene tratarla como lo que es: una información publicada por un medio, no una sentencia. Pero encaja con la percepción general de que RTVE ha dejado de ser un ente autónomo para convertirse en una correa de transmisión del Gobierno de turno.
La consecuencia práctica es que cualquier debate sobre la gestión de RTVE queda contaminado. Si el fichaje responde a una orden política, no hay argumento de audiencia que lo salve. Y si no responde a una orden política, la dirección de RTVE debería explicar con pelos y señales por qué paga 42 millones por un formato que podría emitir cualquier cadena privada. Hasta ahora, ninguna de las dos explicaciones ha llegado con claridad.
El rechazo a Broncano: ¿un problema de estilo o de sectarismo?
Más allá de las cifras, el rechazo a Broncano tiene un componente personal que no se puede ignorar. Las críticas más repetidas apuntan a un presentador que
no tiene gracia, repite consignas y trata de ser el protagonista de sus propias entrevistas. Se le acusa de sectarismo, de hacer humor para un público ya convencido y de convertir cada programa en un monólogo sobre lo malos que son los demás. Es una acusación que él nunca ha respondido públicamente, pero que explica por qué el fichaje genera un rechazo visceral incluso entre gente que no ve RTVE.
El otro lado de la moneda es que Broncano tiene un público fiel, mayoritariamente joven, que valora precisamente ese estilo irreverente y alejado del tono institucional de la
televisión pública. Para ese público, el presentador no es un sectario, sino alguien que dice en voz alta lo que muchos piensan. La brecha generacional y política está servida.
El coste de oportunidad: sanidad, educación y 14 millones
La crítica más repetida no es estética, sino presupuestaria.
14 millones al año para un programa de entretenimiento en un país con listas de espera sanitarias de meses y un sistema educativo tensionado es, para muchos, un insulto. No se trata de que Broncano sea el culpable de que falten médicos, sino de que el dinero público tiene usos alternativos. Cada euro que va a un programa de humor es un euro que no va a un quirófano.
Es una simplificación, claro. El presupuesto de RTVE no se transfiere automáticamente a sanidad si se recorta el fichaje. Pero políticamente, la asociación funciona. Y funciona porque el ciudadano medio no distingue entre partidas presupuestarias cuando ve que su cita con el especialista se retrasa seis meses mientras la tele pública paga cifras de récord por un presentador.
El futuro del fichaje: ¿se cae o se queda?
A la fecha de esta discusión, el fichaje sigue en el aire. RTVE ha aplazado la decisión y ha rebajado su oferta a una temporada, según la información publicada. La productora de Broncano mantiene su propuesta de tres temporadas y 42 millones más IVA. No hay acuerdo cerrado. Y mientras tanto, el debate público sigue creciendo, alimentado por cada nuevo detalle que se filtra.
Lo que está en juego no es solo el futuro de un programa. Es el modelo de televisión pública que queremos: una que compita con las privadas a golpe de talonario o una que se limite a cubrir lo que el mercado no cubre. Broncano es solo el síntoma. La enfermedad lleva años instalada.
¿Y si al final el fichaje sale adelante y el programa fracasa? ¿Quién asume la responsabilidad de haber gastado 42 millones en algo que no ve nadie? Son preguntas que nadie en RTVE parece dispuesto a responder.