EEUU vuela sobre Guyana mientras Venezuela reclama el Esequibo
Un comunicado de tres párrafos en la web de la embajada estadounidense en Georgetown y cuatro días de distancia con un referéndum. El Comando Sur (USSOUTHCOM) ha anunciado
operaciones de vuelo dentro de Guyana para el 7 de diciembre, en colaboración con la Fuerza de Defensa de Guyana (GDF). El 3 de diciembre,
Venezuela había votado en referéndum la anexión del Esequibo. La coincidencia no ha pasado desapercibida y ha llenado las conversaciones sobre el asunto de mapas hidrográficos, comparaciones con Kuwait y alguna que otra pulla.
El texto oficial insiste en lo de siempre: rutina, asociación de seguridad, interoperabilidad. En el debate, sin embargo, la palabra rutina no convence a todos y hay quien subraya que son «operaciones de vuelo» y nada más.
Qué son las operaciones de vuelo del Comando Sur en Guyana
La nota es deliberadamente escueta. El USSOUTHCOM presenta el ejercicio como una continuación de sus compromisos y operaciones de rutina, con el objetivo declarado de
mejorar la asociación de seguridad entre Estados Unidos y Guyana y reforzar la cooperación regional. Además de este despliegue, Washington mantendrá su colaboración con la GDF en preparación para desastres, seguridad aérea y marítima y lucha contra las organizaciones criminales transnacionales. Estados Unidos se reafirma así como socio de seguridad de Guyana.
Ni un párrafo menciona tropas sobre el terreno, blindados ni buques de asalto. Aviación. Quien esperaba un desembarco se queda con las ganas; quien temía una invasión terrestre, también.
¿Por qué invadir el Esequibo es una pesadilla logística?
Porque el terreno manda, según el análisis que despliega uno de los participantes en el debate. La franja en disputa es selva, y la selva no admite tanques ni convoyes de camiones. La ofensiva dependería por completo de los ríos para mover hombres y suministros, y solo de los que bajan de la vertiente venezolana. El Esequibo, el curso fluvial que da nombre al territorio, resultaría inalcanzable sin tomar antes su desembocadura y remontarlo después.
El cálculo más optimista dentro de esa lógica sitúa la parte noroeste como lo único defendible a corto plazo. Todo lo demás son cientos de kilómetros de vegetación cerrada, con poblados indígenas dispersos que, según los relatos sobre la zona, cuentan con emisoras y teléfonos satelitales y avisan al ejército cuando ven gente armada o extranjeros. La sorpresa, en un escenario así, dura poco.
Guyana: menos de un millón de habitantes y más del doble de Portugal
El dato descoloca. Guyana tiene una superficie
más del doble que la de Portugal y una población que no llega al millón de personas, según los datos que maneja uno de los participantes. Es un país pobre, angloparlante y con una densidad demográfica muy baja para su tamaño. En términos militares, el cálculo que circula en el debate es que no existe profundidad defensiva posible: tampoco haría falta conquistar nada, bastaría con controlar los puntos de paso.
Al mismo tiempo, hay quien sostiene que la aritmética juega a favor de quien defiende. Ocupar un territorio tan grande con tan poca gente y tantos ríos es una factura logística que ningún ejército de la región puede pagar sin arruinarse.
El fantasma de Irak en 1990 y el cálculo de Maduro
La comparación que más circula es la de Sadam Husein y Kuwait. Un dirigente que ha aireado un mapa nuevo, que ha ganado un referéndum por mayoría abrumadora y que, después de eso, sostienen algunos, no puede quedarse quieto sin hacer el ridículo ante los suyos. Ese es el argumento de la escalada.
El contraargumento, según otros, es más prosaico:
el resultado difundido del referéndum fue de un 95% a favor, según la cifra que maneja uno de los participantes, pero eso no convierte una votación en una capacidad militar. Empezar una guerra que no se puede ganar, con el ejército venezolano —que según algunos es el que realmente gobierna— es un lujo que Caracas no se puede permitir. Lo más probable, añaden, sigue siendo una protesta diplomática, ruido y poco más.
La oposición venezolana tampoco firma el órdago
En un mensaje difundido en el hilo, la dirigente opositora María Corina Machado se desmarcó del referéndum asegurando que
«el repudio de los ciudadanos al referéndum del 3 de diciembre fue dirigido a Nicolás Maduro y a su régimen», y añadía que el Esequibo es de Venezuela y que hay que defenderlo «con firmeza y seriedad». La lectura que se hace de sus palabras es que el objetivo era el Gobierno, no Guyana. La reclamación territorial queda intacta, pero vacía de la carga de urgencia que le había puesto el oficialismo.
Hay quien lee en ese movimiento la intención de colocarse como alternativa si el asunto se tuerce. Y quien recuerda que la política venezolana lleva años siendo un juego de espejos donde nadie enseña las cartas del todo.
El petróleo y el precedente de la 'vietnamización' de Colombia
Detrás de los mapas, sostienen varios participantes, hay crudo.
La lectura energética que circula en el debate sitúa el interés estadounidense en unas reservas que necesita reponer. La zona lleva décadas en el radar, desde que, según el relato que uno de los participantes atribuye a Noam Chomsky, en los años 90 se describiera un plan de «vietnamización» de Colombia con radares y bases para sostener un conflicto sin final.
El detalle que se suele olvidar es dónde está la infraestructura estadounidense en la zona. Un texto reproducido en el debate sitúa la ocupación de la base de la Bahía de Guantánamo, en Cuba, en 1903; es decir,
112 años. Por su prisión pasaron 779 personas, solo 8 fueron condenadas y quedaban 112 reclusos, de los cuales 46 estaban considerados demasiado peligrosos para ser juzgados por tribunales ordinarios. Ese es el vecindario que describe el texto citado.
Cierre
Con operaciones de vuelo anunciadas, un referéndum de por medio y una selva que no perdona errores logísticos, la pregunta no es quién ganaría una guerra. Es cuánto tiempo puede sostener Maduro el relato de que la va a empezar sin que se le note que no piensa hacerlo.