Un jefe agrede a un empleado en una pachanga del curro
¿Qué pasa cuando un encargado pierde los papeles en un partido de fútbol entre compañeros y agrede a un subordinado? En un torneo organizado por una empresa, un encargado que había ascendido en menos de un año se lió a puñetazos con un joven de 22 años que estaba jugando bien y metiendo goles. El agresor, de 24 o 25 años, saltó del banquillo, intentó agredirlo y, tras ser retenido, volvió a entrar al campo para propinarle un puñetazo. El agredido no respondió. La empresa entera se enteró y el asunto es la comidilla.
¿Qué pasó exactamente en el torneo?
El partido se celebró en un torneo interno. Según el relato que circula, el joven estaba jugando bien y metiendo goles. En un momento dado, se acercó a los contrarios y les hizo un gesto para que se callaran, porque llevaban todo el partido presionando. Después de marcar, el encargado, que estaba en el banquillo, saltó y empezó a intentar agredirlo. La gente lo aguantó y el chaval le dijo que no hacía falta tomárselo así, que solo era una pachanga. Su novia estaba presente en el público.
El encargado salió al campo, el chaval lo regateó, marcó otro gol y volvió con la celebración. Entonces el encargado se le acercó como un energúmeno sin que lo pudieran retener, le dijo «aquí no soy el encargado» y le propinó un puñetazo. El chico no se la devolvió, se quedó flipando, y entre tres o cuatro personas se llevaron al encargado para que no siguiera con la agresión. Al salir, el encargado intentó agredir nuevamente al chico, saliéndose del coche mientras este andaba con la novia, ella acojonada. Lo lograron neutralizar otra vez entre otros.
¿Qué consecuencias laborales puede tener el incidente?
El encargado vuelve mañana al trabajo después de unos días de fiesta. Se especula con que haya trazado un plan con su pareja, una jefa divorciada con hijos, para salir bien del affaire. La jefa ha sido vista rarita, como muy contenta y que no sabe nada. Al parecer, el director de la empresa ya no la llama para muchas cosas para que lo acompañe desde hace bastante días, y está distante con ella. Toda la empresa sabe de esto desde el sábado y hasta la mujer de la limpieza se ha enterado.
Hay quien sostiene que al encargado lo van a echar. La empresa no puede tener jefes que pegan a los empleados, sería un inconveniente por muchas razones, ata a la empresa en posibles reducciones de plantilla, complica la gestión. Además, el chaval debería denunciarlo en comisaría, no porque vaya a conseguir nada, que no, sino para documentarlo y tenerlo atado para blindarse. Con la de testigos que hay ahí lo tiene ganado sin gastarse un duro y si el encargado pretende continuar hostigándole ya tiene un precedente y ahí ya sería muy extraño que no se le despida de forma procedente.
¿Qué pasa con la relación entre el agresor y la jefa?
El encargado, de 24 o 25 años, vive con la jefa, de 38 o 39 años, que tiene un buen puesto en la empresa. Se dice que ella ha enchufado a dos más de muy dudosa competencia. La jefa trepó desde abajo, no se entra en qué hizo, pero se le ha ido un poco de madre metiendo a gente y el liarse con ese latin lover, 10 años más joven que ella, lo ha metido hasta en su casa. Se percibe que a ese clan le van a venir curvas. La jefa está poniéndose mucho en la diana últimamente, se cree que están en panchomérica, y los jefazos son más catalanes que el pan con tomate, y empiezan a estar hartos de tantos escándalos y numeritos.
En cuanto a la pareja del agredido, hay quien opina que ninguna novia aguanta a un novio al que le pegan y no hace nada. A esa relación le quedan semanas o pocos meses. Sin embargo, el chaval es muy buena persona, muy noble, si la novia lo abandona por eso, pues ya encontrará otra.
¿Qué se sabe del agredido y del agresor?
El agredido tiene 22 años aproximadamente. Es de origen de una república ex soviética del Cáucaso, ancha espalda y fuerte. Suerte ha tenido el encargado de que no se le hayan cruzado los cables y lo haya respondido, y no que se haya mantenido frío y se haya comportado como un caballero. El chico ha quedado bien y estupendamente ante todos, el que ha quedado como un loco y un energúmeno es el jefecillo.
El agresor tiene 24 o 25 años. Ha prosperado y alcanzado el puesto meteóricamente en menos de un año en la empresa, mediante artes amatorias con una jefaza divorciada y con larva. Vivía con su madre previo estar con esta, estar liado con esta, mayor que él y con un buen puesto, le ha servido para medrar y irse a vivir con ella, no vivir con mamá. Cero hijos, es más, lo ha tenido la jefa de canguro de su hija, de otra relación.
¿Qué opina la gente sobre la reacción del agredido?
Hay quien piensa que el chaval ha hecho lo debido, mal que pese. Cabeza fría y guardar las composturas. Al menos, ante la empresa. Ahora bien, que se prepare el atacante que la noche más cerrada de diciembre lo engancho en un callejón y le meto la paliza de su vida. Otros creen que el chaval tiene que denunciar al encargado. Y mejor que pasase por un CAP por si había lesiones. Si no, ha hecho el pardillo. Porque se va a comer al hdpt encargado hasta que no le rompa la cara.
También hay quien sostiene que se ha perdido una buena oportunidad para bajarle los humos al encargado honestamente. Y que hay que aprovechar estos partidillos para meterle de ostias al jefecillo de turno.
Lo que está claro es que el lunes el encargado vuelve a la oficina. Y que la empresa entera estará mirando. La pregunta no es si habrá consecuencias, sino si alguien tendrá el valor de aplicarlas.