Irán lanza misiles de racimo y el Brent roza los 89 dólares
Irán ha lanzado misiles balísticos con submuniciones contra Tel Aviv y el aeropuerto Ben Gurion, según varios mensajes que citan medios israelíes y vídeos difundidos en redes. El Brent ha subido hasta
89,30 dólares y el WTI supera los 86. En el hilo, la bronca pasa de si Irán gana o pierde a si las imágenes de las explosiones son reales o señuelos, y a si el uso de armas de racimo es un crimen de guerra o una respuesta legítima.
Qué se ha sabido
El
Brent ha tocado los 89,30 dólares y el WTI los 86, con subidas superiores al 5% y 6% respectivamente. Varios foreros citan el dato de que el precio del gasóleo en España ha subido
25 céntimos en cuatro días, hasta 1,705 euros el litro, según Facua. Se menciona que el ministro de Energía de Qatar ha declarado al Financial Times que la crisis podría hundir las economías mundiales y que el barril podría superar los
150 dólares en dos o tres semanas si no se reabre Ormuz. También se enlaza una noticia de que
las FDI anuncian ataques importantes en Teherán y fuego de Hezbolá contra Israel.
En el plano militar, se reportan ataques con misiles de racimo sobre Tel Aviv y el aeropuerto Ben Gurion, con imágenes de submuniciones cayendo. Un forero aporta un enlace a un tuit que muestra
y otro que muestra
. Se habla de que Irán ha lanzado la vigesimoprimera y vigesimosegunda ola de la operación «Promesa Sincera 4». Se cita un informe de The Washington Post según el cual
Rusia estaría proporcionando inteligencia a Irán sobre la ubicación de barcos y aviones estadounidenses. También se menciona que China está en conversaciones con Irán para garantizar el paso seguro de buques cataríes por Ormuz.
Dónde está la bronca
La discusión central es si las imágenes de las explosiones son de municiones de racimo reales o de señuelos. Unos sostienen que los vídeos muestran claramente cómo las estelas se apagan en el aire, lo que indicaría que son señuelos para engañar a los sistemas antiaéreos. Otros responden que son municiones de racimo que, además, funcionan como señuelo, y que el daño reportado en la base de Nevatim o en el aeropuerto Ben Gurion confirma que algo ha impactado. La disputa se extiende a si Irán está racionando misiles por falta de lanzaderas o si simplemente está cambiando de estrategia.
La segunda bronca es sobre el uso de armas de racimo. Unos afirman que es un crimen de guerra y que Israel y Estados Unidos también las usan, por lo que no pueden exigir que Irán no las emplee. Otros recuerdan que ni Irán ni Israel ni Estados Unidos han firmado la convención que prohíbe estas armas, por lo que no hay base legal para la acusación. Un tercero señala que el daño de estas municiones es precisamente que muchas no explotan y quedan como minas antipersona.
La tercera disputa es sobre la duración de la guerra. Unos citan a funcionarios estadounidenses que hablan de
cuatro o cinco semanas, mientras que otros aseguran que la guerra se alargará hasta septiembre, según un informe de Politico. Un forero apunta que las bolsas han aguantado con la idea de que duraría tres o cuatro días y que ahora el mercado tendrá que digerir un plazo mucho mayor.
Qué cambia respecto a antes
Se da por superado el debate sobre si Irán estaba racionando misiles por falta de stock. Ahora la discusión es si lanza menos porque no tiene lanzaderas o porque está guardando los misiles más potentes para más adelante. También entra con fuerza el asunto de las municiones de racimo, que antes no se había tratado. Y aparece un nuevo frente: la posibilidad de que Rusia esté pasando inteligencia a Irán, lo que añade un elemento de confrontación indirecta entre potencias.
Un cálculo que circula
Un forero calcula que para invadir Irán harían falta
1.783.600 marines, tomando como referencia un soldado por cada 50 habitantes. Otro forero aporta una tabla con el número de lanzamientos de misiles balísticos y drones por día, que va decreciendo desde los 350 misiles del primer día hasta los 15 del octavo. Varios participantes discuten si esa disminución indica agotamiento o una estrategia de desgaste.