Salvamento Marítimo rescata a 236 migrantes a 232 millas de Canarias
Un cayuco sin motor, con 236 personas a bordo, a la deriva a 232 millas al sur de Gran Canaria. Lo avistó un velero alemán. Salvamento Marítimo tardó más de un día en llegar hasta la embarcación y otras tantas horas en remolcarla hasta el puerto de Los Cristianos, en Tenerife. La distancia equivale a unos 430 kilómetros de la costa canaria. La pregunta que sobrevuela el rescate no es cómo llegó allí esa embarcación, sino quién paga la factura de ir a buscarla tan lejos.
Qué dice el derecho marítimo sobre dónde desembarcar
El derecho internacional del mar establece que los náufragos rescatados deben ser desembarcados en el puerto más cercano. Esa es la norma que se repite en los manuales. El problema es que el puerto más cercano al punto del rescate no siempre está en territorio español. En el caso del cayuco avistado al suroeste de Dajla, en el Sáhara, la costa más próxima es la marroquí. Hay quien sostiene que la embarcación debería haber sido remolcada hasta allí, y no hasta Canarias. Otros recuerdan que el rescate se produce en aguas internacionales y que la obligación de auxilio no entiende de fronteras.
La paradoja es difícil de sostener:
Marruecos distribuye las licencias de pesca en aguas que España considera propias, pero el coste de rescatar a quienes llegan por mar recae íntegramente en el erario español. La pesca se cobra, el salvamento se paga.
Cuánto cuesta cada rescate y quién lo paga
El Gobierno ha anunciado una inversión de
más de 111 millones de euros para modernizar la flota de Salvamento Marítimo: dos patrulleras nuevas y dos remolcadores. El objetivo declarado es mejorar la capacidad de rescate en el mar. La misma administración que recorta medios aéreos contra incendios encuentra margen para ampliar la flota de salvamento.
Prioridades.
Un dato que circula y que conviene manejar con pinzas:
el 40% de las intervenciones de Salvamento Marítimo corresponden a migrantes. Si un navegante español necesita ayuda, paga tarifa. Si el rescatado es un cayuco, no. La asimetría es el corazón del asunto.
El negocio que crece alrededor de la llegada
Hay un argumento que se repite con insistencia: la inmigración irregular ha dejado de ser un fenómeno humanitario para convertirse en una industria. Hoteles que alojan, centros de acogida, ONG que operan en el mar, empresas de servicios contratadas por la administración. Todo eso se financia con presupuesto público. La pregunta incómoda es cuánto de ese gasto es inevitable y cuánto es negocio inducido.
La Fiscalía ha alertado de que las mafias que envían pateras financian drogas y terrorismo. El negocio del tráfico de personas es más rentable que el narcotráfico, y las penas, en muchos casos, son menores. Un fiscal llegó a cifrar la condena en dos meses. Con esos números, el incentivo perverso está servido.
Las ONG de rescate y la sombra de la sanción europea
La Unión Europea se ha abierto a sancionar a las ONG que trasladan migrantes. Una disposición las equipara, en la práctica, con las mafias de tráfico de personas. La medida no está cerrada y genera división entre los Estados miembros. Hay quien defiende que las ONG salvan vidas; hay quien sostiene que su labor actúa como efecto llamada y financia indirectamente a las redes.
El debate no es nuevo, pero ha dejado de ser marginal.
Frontex quiso doblar sus efectivos en Canarias y abandonó el plan por las reticencias de Moncloa. Diez mil agentes en toda Europa y el refuerzo para el archipiélago quedó en el aire.
El cayuco sin motor: la prueba que no cuadra
Pescadores de la costa tinerfeña han puesto el dedo en la llaga: un cayuco de ese tamaño, con 236 personas dentro, no llega a Canarias desde Senegal sin motor. Y con motor, el combustible necesario no deja sitio para los ocupantes. La conclusión que extraen es que alguien los remolca hasta divisar la costa. Es una hipótesis, no un hecho probado, pero encaja con la distancia del último avistamiento.
Mientras tanto,
Cruz Roja ha hablado de «invasión» para describir la situación en El Hierro. La palabra no es neutra y ha generado incomodidad en más de un despacho.
El rescate se produjo. Los 236 llegaron a puerto. La factura, como siempre, la paga el contribuyente que no eligió ni la ruta ni la distancia.