Un cayuco de 280 personas coloca la ruta canaria en su récord
El puerto de La Restinga, en El Hierro, recibió una embarcación de entre 28 y 30 metros de eslora y cuatro de manga, pintada con los colores tradicionales de los pescadores de Senegal. Dentro viajaban
280 personas, apelotonadas en filas de ocho a diez ocupantes, sin espacio ni para abrir los brazos. Es el cayuco más numeroso localizado en la ruta canaria desde que ésta se abrió en 1994. En las mismas 24 horas, el archipiélago rescató a
726 personas en seis embarcaciones precarias distintas.
La cifra no es un accidente aislado. Es la punta de un cambio de patrón que lleva meses gestándose y que admite dos lecturas: la humanitaria y la económica.
¿Cuántas llegadas registra la ruta canaria en 2023?
En los nueve primeros meses del año llegaron al archipiélago
14.976 personas, frente a las 12.506 del mismo periodo de 2022: un
19,8% más. El dato tiene una contradicción interna que conviene no perderse: el número de embarcaciones, en cambio, cayó un 3,2%, de 279 a 270.
Menos barcas y más gente. La explicación está en el tamaño. Desde el verano se han hecho habituales las barcas de pesca capaces de transportar entre 100 y 200 personas, de modo que un solo viaje mete en puerto a la población de un pueblo entero. El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, lo atribuyó al calendario:
con la llegada de las calmas, sostuvo, se iba a producir un incremento notable de llegadas.
El lunes anterior, siete personas desaparecieron al hundirse una neumática con medio centenar de ocupantes al este de Lanzarote. El mar no perdona el hacinamiento, y ese es el envés que ningún registro estadístico recoge.
De los dos saharauis de 1994 al récord de los cayucos
La ruta la abrieron dos saharauis que llegaron en una pequeña barca de madera a Fuerteventura el 28 de agosto de 1994. Desde entonces, cerca de
180.000 personas la han utilizado en trayectos que van de los 100 kilómetros que separan Lanzarote o Fuerteventura del sur de Marruecos hasta los 1.000 o 1.200 que recorren los cayucos de Senegal.
Los cayucos entraron en escena en 2005 y se convirtieron en protagonistas al año siguiente, cuando se marcó el máximo anual de la serie:
31.678 llegadas, el doble de las registradas en lo que iba de 2023. De aquella época, bautizada como la crisis de los cayucos, proceden también los registros de embarcaciones con más de 200 ocupantes, como la que alcanzó el sur de Tenerife el 30 de septiembre de 2008 con 229 personas a bordo.
La memoria de los que trabajan en los muelles sirve de termómetro. El responsable de los equipos de Cruz Roja en Canarias aseguró no recordar un cayuco de ese tamaño y fijaba el techo anterior de la ruta en 234 personas. La serie histórica acaba de moverse.
El coste: 10.000 plazas y 200 traslados sin avisar
El frente económico aparece por varios flancos a la vez. El Gobierno busca transformar instalaciones militares en centros de acogida, con
10.000 nuevas plazas repartidas por la península. El Ejecutivo de Aragón criticó la
irresponsabilidad de Interior por enviar 200 migrantes a su territorio sin avisar. Y tres informes de Seguridad Nacional alertan del posible uso hostil de la migración irregular contra España.
En el terreno del empleo, el argumento que más circula entre los que participan en el debate es el del efecto sobre salarios y servicios en un país con paro elevado y sueldos bajos: se sostiene que la llegada de mano de obra a puestos que podrían cubrir residentes presiona a la baja las condiciones laborales y carga las cuentas de sanidad, educación y ayuntamientos.
Del bloqueo naval a la alerta europea
La presión política ha ido subiendo al mismo ritmo que las llegadas. Una formación propone que la Armada bloquee lo que describe como una invasión de migrantes; un exjefe del Estado Mayor de la Defensa alertaba del riesgo de que el Ejército acabe convertido en
una gigantesca ONG. La Unión Europea avisa de que la inmigración en Canarias crece un
510% mientras cae en otros países, y al cierre del seguimiento la llegada irregular a España se dispara un
277% en un primer trimestre.
Una parte del debate ha ido derivando hacia un lenguaje de asedio, con propuestas que van del cierre de fronteras a medidas mucho más expeditivas. Otra parte, en cambio, subraya la incoherencia de exigir a Europa lo que los propios vecinos del sur no aplican: todos los países árabes rechazan acoger refugiados palestinos, y Estados Unidos anunciaba el envío a España de una primera remesa de inmigrantes latinos.
La discusión, mientras tanto, se ha ido desplazando del cuánto al quién paga. Canarias alerta al Gobierno del riesgo de colapso ante una llegada inminente en masa.
Las dos cifras que nadie cuadra
Con 14.976 llegadas en nueve meses y un 19,8% más que el año anterior, el archipiélago parece desbordado. Pero el récord absoluto de la ruta sigue siendo el de 2006: 31.678 personas, el doble del ritmo actual.
Lo que ha cambiado no es el volumen. Es el tamaño del barco.