Vengo con noticias sanas para los propietarios o multipropietarios como es mi caso.
La vivienda subirá un 7.1% en 2027, ánimo que ya queda menos para las tapas de los yogures.
Vengo con noticias sanas para los propietarios o multipropietarios como es mi caso.
La vivienda subirá un 7.1% en 2027, ánimo que ya queda menos para las tapas de los yogures.
Para ponerlo en contexto: en el informe de julio, S&P daba para España un +9,1% en 2026, un +7,4% en 2027 y un +6,2% en 2028, las subidas más altas de Europa. Si ahora hablan de un 7,1%, es una revisión ligeramente a la baja, la segunda seguida (en julio ya habían recortado dos décimas respecto a febrero).
Los motivos que dan son los de siempre: poca obra nueva por suelo, trámites y coste de construcción, frente a una demanda que crece, sobre todo por población.
Dos matices antes de abrir el champán:
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Son subidas nominales. Con una inflación de la zona euro que, según los propios analistas, no bajará de verdad hasta mediados de 2027, buena parte de ese 7% es mantener el valor real, no ganarlo.
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Es una previsión, no una promesa. Estas agencias proyectan la tendencia de oferta y demanda. Un repunte fuerte de tipos o un frenazo del empleo cambiaría el cuadro, como en 2008, cuando casi nadie preveía caídas un año antes.
Para el propietario que vive en su casa, que suba el precio es más una cifra que dinero en el bolsillo. Donde se nota de verdad es en quien vende, en quien alquila y en los que todavía tienen que comprar.