Deagel predijo en 2014 un 43% menos de población en España para 2025
¿Cómo se le quita a un país el 43% de su gente en once años? Ese es el ejercicio que firmó Deagel en 2014, una agencia de inteligencia militar según el relato que acompaña a sus informes, con una lista de población prevista para 2025 en 183 países. España caía un 43%, Francia un 42%, Alemania un 65% y Estados Unidos un 70%. El Reino Unido se quedaba en 14 millones de habitantes, un desplome del 78%. Al otro lado del mapa, la India subía un 5% y Nepal un 15%. El calendario ya ha pasado por
2025 y ninguna de esas hecatombes ha aparecido.
Qué proyectaba el informe Deagel para 2025
El documento dibuja una geografía de dos velocidades. En Occidente las caídas son de dos dígitos casi sin excepción: Italia -30%, Islandia -42%, Dinamarca -31%, Australia -35%, Canadá -26%, Portugal -25%, Polonia -14%. Las islas británicas aparecen directamente barridas, con Irlanda en un -74% y el Reino Unido en un
-78%, hasta quedar en 14 millones de habitantes. Entre los socios de los BRICS el escenario se invierte: China pierde apenas un 2%, Rusia se queda igual y Brasil gana un 1%, con Sudáfrica como única excepción al -16%. Marruecos cae un 1%, Corea del Sur un 28% y Taiwán un 21%. El añadido posterior a la declaración de guerra de Israel elevaba la caída israelí al 60% y dejaba a Irán con la pérdida de un solo millón de habitantes.
Una parte de quienes siguen la pista a estas proyecciones sostiene que semejantes cifras solo cuadran con una guerra mundial, una pandemia devastadora o ambas cosas. El problema es que esa combinación debería repartir el daño entre bloques, y la lista concentra todo el destrozo en un solo lado. Ese desequilibrio, más que los números, es lo que alimenta la lectura de que aquí no se describe un conflicto simétrico.
Los países que el informe hacía crecer
El informe no solo reparte pérdidas. También señala aumentos, y el patrón es igual de explícito: Nepal +15%, Bangladesh +13%, Filipinas +12%, Guatemala +10%, Egipto +9%, Sudán +9%, Honduras +9%, Ruanda +8%, Laos +8%, Camboya +8%, Pakistán +7%, Malasia +6%, Myanmar +6%. Más abajo aparecen Colombia, Perú, Indonesia y Vietnam, todos con un +3%. La coincidencia con el bloque que queda fuera de la órbita atlántica no se le escapa a nadie que haya mirado el mapa dos veces.
¿Se ha cumplido la predicción de Deagel para 2025?
No. Ni de lejos. En lo que iba de 2025, los nacimientos en el mundo más que doblaban las muertes:
47 millones frente a 22. «No se ha cumplido ni lejanamente ninguna de las predicciones», resumía un participante del hilo. Hay un añadido incómodo para la tesis catastrofista: en países europeos como España sigue entrando población cada año, lo que hace materialmente imposible una pérdida neta del 40% en el mismo periodo. La demografía se mueve despacio; no hay mecanismo conocido que borre a la mitad de un censo sin dejar rastro administrativo.
Filtraciones, facciones y fechas que se posponen
Cuando el pronóstico falla, el relato se recicla. Una lectura sostiene que el último informe no era un documento oficial, sino una filtración o un
tiro al jabalí lanzado por una facción interna de la propia agencia, y que por eso la web acabó borrada. Otra traslada la fecha: si los planes no salieron en 2024, se posponen un año, o se reubican en 2027. Es el clásico mecanismo de la profecía que se estira en vez de romperse, y explica por qué once años después todavía se sigue dando vueltas a lo mismo.
El aislamiento de Europa reaviva el escenario
En 2025, con Europa cerrando filas frente a Rusia y Estados Unidos, el desplome proyectado volvió a parecer verosímil a algunos: fábricas de material bélico a pleno rendimiento y la sensación de que el continente se prepara para algo. A eso se sumaron las teorías sobre bandas de frecuencia, apagones prolongados y una segunda pandemia que remataría la faena. Ninguna de ellas tiene respaldo documental; son escenarios encadenados unos a otros, cada uno sosteniendo al siguiente.
De dónde sale el documento
El texto circula por vías indirectas: copias alojadas en archivos digitales y en plataformas de documentos, con la web original ya caída. Eso dificulta cualquier verificación seria, porque no hay manera de comprobar quién firmó qué ni con qué metodología. Y sin metodología, un listado de 183 países no es un pronóstico. Es una lista.
Queda el consuelo de los que nunca pierden: si una predicción falla, se convierte en simulación; si la fecha pasa, se cambia la fecha. El calendario, ese sí, no se equivoca jamás.