El recibo del agua en Valencia se dispara en un solo bimestre
Un recibo de agua que pasa de 51,51 euros a 141,34 euros en dos meses. Sin obras, sin averías, sin más grifos abiertos que de costumbre. Es el salto que denuncia un cliente de la zona de Valencia al comparar el bimestre de septiembre-octubre con el de noviembre-diciembre: un
274,4% más, el doble que el importe de mayo-junio (202%) y un 235% por encima del de julio-agosto. El titular del recibo lo atribuye a una cosa: «Han implementado una subida de impuestos brutal».
La primera respuesta que recibe es la de siempre: llamar a la compañía. La segunda, la de manual: buscar una fuga con los grifos cerrados y el contador a la vista. Ninguna de las dos explica lo que acaba apareciendo cuando se desglosa la factura.
Qué esconde la factura del agua: impuestos camuflados
Cuando por fin se abre el detalle, el consumo no es el culpable principal. En un recibo de 97 euros, el
agua consumida apenas suma 15,6 euros más IVA. El resto son tasas, cánones, cuotas de servicio, mantenimiento y lo que en el recibo aparece como
«otros servicios medioambientales»: 87,99 euros de un tirón en el caso que abre la queja.
Ahí está la clave del enfado. La factura no dice «impuesto» en ninguna línea. Dice canon, tasa, cuota, tarifa. Como resume un análisis del sector, son
impuestos camuflados bajo nombres que el ciudadano no asocia con Hacienda. El agua, en sí, es lo de menos.
El aplazamiento del canon de saneamiento que ahora se cobra junto
La explicación que encaja con los números es la regularización del
canon de saneamiento de la Generalitat Valenciana. Según el decreto-ley 6/2022, de 8 de julio, se aplazó el pago de ese canon para paliar el impacto de la inflación en las familias. Se vendió como un alivio. La letra pequeña decía otra cosa: no se perdonaba, se trasladaba.
Ahora ese pago diferido vuelve, y vuelve sumado al recibo corriente. En el ejemplo que se desglosa, la factura anterior restaba el aplazamiento; la actual lo añade.
Dos cargos donde antes había uno. A eso se suma que el consumo del bimestre casi se dobló respecto al anterior, algo que el propio afectado reconoce entre lavadoras y frío.
¿Por qué el recibo sube más en Valencia que en otras zonas?
Porque al canon aplazado se le añaden las tasas de depuración y desalación que ya venían escalando. Hay quien apunta directamente a la tarifa aprobada bajo el gobierno de Ximo Puig y a la
corrupción en la gestión del ciclo del agua en la Comunidad, con causas judiciales abiertas por el saqueo de la depuradora de Valencia y por tráfico de influencias en la adjudicación de contratos.
No es un problema exclusivo de la Comunidad. En Barcelona, sin usar el agua, el recibo bimestral ya ronda los
50 euros solo en tasas, cánones y cargos fijos. En pueblos con captación propia y depósito en la ladera, sin bombeo, el año sale por 60 euros. La horquilla entre un municipio y otro es la prueba de que no se paga el agua: se pagan las estructuras que la rodean.
Qué puede hacer el consumidor ante un recibo disparado
Poco, y conviene saberlo. La vía útil es darse de alta en la oficina virtual de la compañía: ahí aparecen los consumos diarios, el histórico del canon pagado o aplazado, las fechas de pago y el importe antes de que llegue el papel. Permite reclamar con datos.
La otra vía, la de exigir que avisen cuando el consumo se dispara, choca con la norma. La obligación de informar al cliente ante un consumo excesivo existe en el articulado, pero se factura cada dos meses: el ciudadano sufre el problema durante semanas sin saber que existe.
Con estos mimbres, la pregunta no es cuánto sube el agua. Es cuánto de lo que llamamos agua no lo es.