Ramoncín, la 'oligarquía tecnológica' y el pollo frito
Un cantante que lleva décadas viviendo del ruido de la movida llama escasos de neuronas a cuatro grandes empresarios tecnológicos. La frase, pronunciada en televisión, ha desatado una tormenta en la que se mezclan el rencor hacia el personaje, la defensa de los tecnomillonarios y una pregunta incómoda: ¿quién legitima a quién para hablar de inteligencia?
Ramoncín, autor de aquel «Rey del pollo frito» que algunos confunden con su autobiografía, soltó en un plató que «puedes estar sobrado de pasta, pero escaso de neuronas» al hilo de la presencia de Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Elon Musk y Sundar Pichai junto a Donald Trump. La reacción no se hizo esperar. Y no fue precisamente amable.
De qué se habla cuando se habla de Ramoncín
El personaje arrastra una animadversión que trasciende lo musical. Buena parte de las respuestas no discuten su tesis sobre los tecnológicos, sino su biografía: que si vivió de la movida sin dar golpe, que si se vendió al sistema en cuanto vio cuatro duros juntos, que si su música es basura. Hay quien recuerda que el famoso «Rey del pollo frito» habla del dueño de una discográfica y no de él, aclaración que cae en saco roto cuando el prejuicio ya está instalado.
La acusación más repetida es la de hipocresía. Se le reprocha haber construido una carrera sobre una pose de rebeldía para luego acomodarse en el establishment televisivo. «Le faltó tiempo para venderse al Sistema», resume una intervención. Otra añade que nunca estuvo realmente contra nada, que solo quiso echarse el pegote de zagal hasta que le enseñaron cien mil pesetas juntas.
La defensa de los tecnomillonarios
Frente al desprecio hacia el cantante, emerge una defensa cerrada de los aludidos. El argumento central es que quienes montan las tres redes sociales más importantes, ponen cohetes en órbita o crean la mayor empresa logística del mundo no pueden ser precisamente cortos de entendederas. «Han metido horas en sus negocios como hijosdeputa, y las siguen metiendo», se lee. La idea de que la riqueza heredada o la suerte explican el éxito empresarial se rebate con un ejemplo: si a todos nos dieran diez millones para empezar, en una década las cantidades serían radicalmente distintas.
La comparación con el propio Ramoncín es demoledora en ese terreno. Se subraya que él sí que habría tenido una suerte monumental: estar en el lugar oportuno cuando casi nadie tenía una guitarra, caer en gracia a quien decidía quién sí y quién no, y vivir el resto de la vida del eco de aquel momento.
El contexto político que nadie quiere mirar
Hay una línea de análisis que intenta ir más allá del insulto fácil. Se señala que la etiqueta de «oligarquía tecnológica» es de creación reciente, que hace año y medio esos mismos nombres no aparecían en el discurso público como una camarilla coordinada. La pregunta que sobrevuela es por qué ahora sí.
La respuesta que se apunta desde varios frentes es que el giro de los grandes tecnológicos hacia posiciones alejadas de la ortodoxia progresista ha activado las alarmas. «Cuando los tecno-oligarcas se montaron un gulag digital rojo todo eran risas y fiestas. Ahora que pasan de la mugre roja por el pendulazo vienen las quejas», resume una intervención. Otra lo plantea en términos de poder: un tuit de Elon Musk tiene decenas de millones de visualizaciones; un programa de televisión, medio millón como mucho.
El ruido y la sustancia
Más allá del rifirrafe, el episodio deja varias capas. La primera es la del personaje público que opina de todo sin expertise demostrada, ese fenómeno que algunos atribuyen al efecto Dunning-Kruger: la incapacidad de percibir las propias limitaciones. La segunda es la de un ecosistema mediático que convierte cualquier declaración en carnaza. Y la tercera, la más incómoda, es la de un público que aplaude o abuchea según la simpatía previa, no según el argumento.
Queda la pregunta de fondo. Si alguien sin apenas bagaje técnico puede despachar a los mayores creadores de
tecnología del planeta con una frase de barra de bar, ¿qué dice eso del espacio público donde se discuten estas cosas?