Víctimas del terrorismo, divididas por el lema «Que te vote Txapote»
La controversia estalla cuando una asociación de víctimas del terrorismo pide que no se use el lema «Que te vote Txapote» en la campaña electoral. La negativa de COVITE a que se emplee ese eslogan ha provocado una fractura visible en el colectivo: más de un centenar de familiares de víctimas, entre ellos Marimar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco, asesinado por Txapote, han salido a respaldar su uso. La discusión, lejos de cerrarse, se ha convertido en un pulso sobre quién representa legítimamente a las víctimas y qué intereses se mueven detrás de cada comunicado.
Qué es el lema «Que te vote Txapote» y por qué se usa
El eslogan, convertido en meme viral durante la campaña, resume una crítica al Gobierno por sus pactos con Bildu, formación que en el pasado incluyó en sus listas a condenados por terrorismo. Quienes lo defienden sostienen que es un grito de desprecio hacia el presidente y hacia quienes blanquean a los herederos de ETA, no un ataque a las víctimas. «Es una frase de valor propagandístico incalculable que hace más por la causa de la repulsa del terrorismo que mil manifestaciones», argumenta un participante, que pide a las víctimas un ejercicio de «tripas corazón» porque el daño mayor lo recibe el propio Gobierno.
La defensa del lema se apoya en la idea de que no ensalza al terrorista, sino que lo menta para despreciarlo. «Denota el desprecio hacia alguien, justamente porque se menta a alguien al que se considera despreciable», se razona en el debate. Bajo ese prisma, la molestia de algunas víctimas se interpreta como un efecto colateral tolerable frente al rédito político que genera.
La división entre las propias víctimas
La fractura no es solo entre asociaciones y votantes: atraviesa a las familias. Frente al comunicado de COVITE, más de cien familiares de víctimas firmaron un manifiesto de apoyo al lema. Marimar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco, asesinado por Txapote, aparece entre los firmantes. Esa división desmonta la idea de un colectivo homogéneo y plantea una pregunta incómoda: ¿quién habla en nombre de las víctimas?
Hay quien sostiene que las cúpulas de las asociaciones actúan por intereses políticos y económicos, no por el sentir de sus bases. «Los altos cargos de la asociación, los cuales están vendidos a los políticos, dicen hablar en nombre de todas las víctimas», se afirma. Otros defienden que el rechazo al lema es genuino: «Yo sí veo creíble que a familiares que lo han pasado mal les resulte molesto, y doloroso, estar escuchando el nombre de quien te ha hecho tanto daño en la vida, a gente que lo canta como los de la plaza de toros, borrachos, sin mayor intención que divertirse».
El origen del control político de las asociaciones
Una de las hipótesis más repetidas sitúa el origen del conflicto en la época de Zapatero. Según este relato, el Gobierno de entonces maniobró para controlar la asociación y asegurar su apoyo al llamado «proceso de paz», apartando a los líderes que se negaban a «perdonar» a los etarras y colocando a gente afín. «Los fieles ya nunca abandonaron el control de la asociación», se concluye. Esa lectura alimenta la sospecha de que el comunicado actual responde a una obediencia política antes que a una molestia real.
La tesis del control político se refuerza con la acusación de dependencia de subvenciones. «Sirven para que unos cuantos vivan muy bien de las subvenciones», se llega a decir. Para esa corriente, el problema no es el lema en sí, sino a quién señala: «No les molesta el lema, les molesta que se lo digan a Sánchez».
El argumento de quienes rechazan el lema
En el otro lado, la defensa del respeto a las víctimas se mezcla con la crítica al uso partidista de su dolor. «Al final para vosotros esto es como un partido de fútbol, el que gana es el que tenía razón», se reprocha a quienes jalean el eslogan. La acusación de fondo es que se instrumentaliza a las víctimas cuando conviene y se las desprecia cuando estorban: «Bien que os hacíais pajas con COVITE cuando le sacabais rentabilidad política y todo el día a vueltas con las víctimas, ahora que ya no dan votos que las den por culo».
El rechazo al lema también se apoya en la idea de que banaliza el terrorismo. «Reírse de lo que opinan las víctimas del terrorismo sí que lo es», se afirma, en referencia a la apología. La discusión deriva entonces hacia el respeto debido a quienes sufrieron la violencia, con independencia del uso político que se haga de su testimonio.
El trasfondo político y electoral
El lema se ha convertido en un arma de campaña. Sus defensores lo consideran un acierto viral que ha hecho daño al Gobierno, y sus detractores, una muestra de la degradación del debate público. «El clamor popular QUE TE VOTE TXAPOTE les ha hecho mucho daño, no lo vieron venir y no saben cómo combatirlo, es viral», se celebra desde un lado. Desde el otro, se advierte de que el rédito puede volverse en contra: «Si pierdes, quedas como miserable además de perdedor».
La discusión se enreda con el calendario electoral y con los pactos poselectorales. La mención a Bildu, a los condenados por terrorismo en sus listas y a la negociación con el Gobierno funciona como eje de todo el enfrentamiento. Al cierre del debate, la pregunta de si el lema beneficia o perjudica electoralmente sigue sin respuesta, y la división entre las víctimas, sin reconciliación a la vista.